Corral Cal Lero – Tradición y bienestar animal entre viñedos en el corazón del Penedés
La sociedad actual está cada vez más preocupada por el medio ambiente, buscando productos de proximidad y pensando en la sostenibilidad. Nos hemos dado cuenta de que el cambio climático tiene consecuencias graves y, hoy más que nunca, debemos unir esfuerzos para hacer frente a este problema que nos afecta a todos.
Hay quienes nunca han dejado de apostar por cuidar del medio ambiente, manteniendo las buenas costumbres. Salvador Queraltó Vallès es un buen ejemplo de ello, con su rebaño de ovino y caprino pastando en extensivo.
Una de las funciones de Salvador como pastor es averiguar dónde se encuentran los mejores pastos para efectuar el pastoreo y, con ello, favorecer un intercambio entre los animales y el terreno en el que se hallan.
Su rebaño recibe el sustento necesario para desarrollarse, crecer y reproducirse.
El ecosistema es cuidado de forma natural, estando protegido y manteniendo su biodiversidad.
La presencia de esta ganadería extensiva contribuye a la protección de los bosques, pastos y viñedos de su zona. A su paso por estos terrenos, los animales remueven los suelos antes de la siembra, como si de un tractor se tratara, depositando al mismo tiempo sus heces que tienen un gran poder fertilizante, contribuyendo al crecimiento de las plantas.
¡Esta actividad es indispensable para el territorio, regulando los ciclos del agua y la calidad del suelo!
A su vez, también ayuda a controlar los incendios forestales que tanto están devastando nuestros bosques, ya que evitan que los pastos se sequen y despejan el monte para resguardarlo de posibles incendios.
CORRAL CAL LERO – UN PEDACITO DE PARAÍSO EN EL PENEDÉS
Situada en el municipio de Vilafranca del Penedès (Barcelona), a escasos 3 km de la ciudad del vino, la ganadería de Cal Lero es un rebaño de ovino y caprino de carne con un censo de 160 ovejas y 30 cabras, teniendo la explotación una capacidad actual de 500 cabezas. Aquí,
Salvador mantiene viva una actividad ancestral, habiendo quedado como el último pastor del distrito. El rebaño se aloja por la noche en un “corral” para mantener las ovejas y cabras a salvo. Si bien, los corrales están cayendo en desuso debido a la intensificación ganadera, Salvador defiende su utilidad y su importancia, ya que sus animales pasan la mayor parte del tiempo pastando y duermen en el corral para estar a salvo de cualquier riesgo, ya sea climatológico o el ataque de un depredador, incluido el ser humano, que suele robar corderos. «Aún recuerdo a mi madre, preocupada por cómo estábamos ya entonces los pastores, que me dijo: hijo, si quieres ganar más dinero haz corderos «encorralats» (corderos que se engordan con pienso). Yo le respondí: Mamá, si tengo que hacer esto, yo dejo mi profesión, porque los corderos tienen que salir con sus madres al monte y criarse de manera natural» – Salvador Queraltó hijo UNA HISTORIA CIMENTADA EN LA TRADICIÓN El origen de esta ganadería se remonta a 1877 con la carnicería de la familia Queraltó según constatan unos documentos, pero no se sabe con seguridad cuándo empezó realmente. En aquel entonces, aún se vendía en...
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