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El cruce entre Crioula y Lacaune mejora la producción de leche

El cruce entre ovejas Crioula y Lacaune mejora la producción de leche sin perder la adaptación al pastoreo


La mejora genética mediante cruzamientos puede convertirse en una herramienta clave para aumentar la competitividad de la producción de leche de oveja sin renunciar a la rusticidad de las razas autóctonas. Así lo pone de manifiesto un estudio publicado en la revista Tropical Animal Health and Production, en el que investigadores brasileños concluyen que las ovejas F1 procedentes del cruce entre la raza Crioula y la raza Lacaune combinan un elevado potencial lechero con una buena adaptación a las condiciones de pastoreo del bioma Pampa.

El trabajo responde a uno de los principales retos de la producción ovina en sistemas extensivos: incrementar la rentabilidad de las explotaciones sin sustituir completamente las razas locales, cuya resistencia al clima, a las enfermedades y al aprovechamiento de pastos naturales constituye uno de sus principales valores.

Dos razas con características complementarias

La raza Lacaune, originaria del sur de Francia, es una de las principales razas lecheras del mundo y la base de la producción del queso Roquefort. Destaca por su elevada producción de leche y por haber sido objeto de intensos programas de mejora genética durante las últimas décadas.

Por el contrario, la Crioula es una raza autóctona del sur de Brasil, perfectamente adaptada a las condiciones del bioma Pampa, caracterizada por su rusticidad, longevidad y capacidad para aprovechar pastizales naturales, aunque con una producción de leche considerablemente inferior a la de las razas especializadas.

Los investigadores plantearon que el cruce entre ambas razas podría reunir las ventajas de cada una de ellas: la capacidad productiva de la Lacaune y la adaptación ambiental de la Crioula.

Producción de leche muy superior a la raza autóctona

Para comprobarlo, el equipo evaluó 37 ovejas, distribuidas en tres grupos genéticos:

Todos los animales fueron manejados bajo las mismas condiciones de alimentación, basadas en pastoreo sobre praderas naturales del Pampa con suplementación tras el ordeño, y su producción fue monitorizada semanalmente durante toda la lactación.

Los resultados mostraron diferencias muy marcadas.

Las ovejas Lacaune registraron una producción media de 1.076 gramos de leche diarios, mientras que las ovejas Crioula produjeron únicamente 358 gramos al día.

Sin embargo, el dato más relevante fue el comportamiento de los animales cruzados. Las ovejas F1 alcanzaron una producción media de 932 gramos diarios, situándose muy cerca del rendimiento de la raza Lacaune y multiplicando por más de dos y media la producción de las ovejas Crioula puras.

Igualan a las Lacaune durante buena parte de la lactación

Uno de los aspectos más interesantes del estudio fue la evolución de la producción a lo largo del tiempo.

Los investigadores comprobaron que hasta la semana 14 de lactación las ovejas cruzadas mantuvieron niveles de producción prácticamente idénticos a los de las ovejas Lacaune, mostrando una persistencia de la lactación muy superior a la observada en la raza Crioula.

Esta característica resulta especialmente interesante para las explotaciones orientadas a la elaboración de queso, ya que una lactación más persistente facilita la planificación de la producción y mejora el aprovechamiento del rebaño durante un mayor periodo del año.

Leche con una composición muy equilibrada

La investigación no se limitó a evaluar la cantidad de leche producida. También analizó parámetros relacionados con su calidad tecnológica, fundamentales para la industria quesera.

En este sentido, la leche de las ovejas F1 presentó valores intermedios de grasa, proteína, extracto seco desgrasado y sales minerales respecto a las dos razas parentales, conservando un elevado contenido de sólidos útiles.

Los autores destacan que esta composición puede resultar especialmente ventajosa para la fabricación de queso, ya que una mayor concentración de sólidos totales suele traducirse en un mayor rendimiento quesero, uno de los indicadores económicos más importantes en la producción de leche de oveja.

Una alternativa para sistemas extensivos

Los investigadores consideran que los resultados demuestran el potencial del cruzamiento como estrategia de mejora genética en regiones donde predominan sistemas basados en el pastoreo.

Mientras que la introducción exclusiva de razas altamente especializadas puede verse limitada por problemas de adaptación al clima o al manejo extensivo, los animales cruzados permiten mantener parte de la rusticidad de la raza local al tiempo que incorporan una mejora sustancial de la producción lechera.

Esta estrategia puede resultar especialmente interesante en zonas donde los recursos forrajeros dependen principalmente de pastizales naturales y donde la resistencia de los animales constituye un factor determinante para la sostenibilidad de las explotaciones.

Rentabilidad sin perder biodiversidad

Otro aspecto destacado por los autores es que el uso de cruzamientos puede contribuir a preservar las razas autóctonas, evitando su sustitución completa por razas altamente productivas.

En muchas regiones, las razas locales representan un importante patrimonio genético, adaptado durante siglos a condiciones ambientales específicas. Su utilización en programas de cruzamiento permite conservar estas características al tiempo que mejora la rentabilidad de las explotaciones mediante el aprovechamiento del denominado vigor híbrido o heterosis.

Próximos pasos

Los investigadores señalan que será necesario ampliar estos estudios con un mayor número de animales y evaluar otros aspectos como la fertilidad, la longevidad, la resistencia a enfermedades o la eficiencia alimentaria de las ovejas cruzadas.

Asimismo, consideran interesante analizar el comportamiento de generaciones posteriores para determinar si las ventajas observadas en los animales F1 pueden mantenerse mediante programas de selección a largo plazo.

En cualquier caso, los resultados obtenidos muestran que el cruce entre las razas Crioula y Lacaune constituye una estrategia prometedora para incrementar la producción de leche en sistemas extensivos sin comprometer la adaptación de los animales al medio, ofreciendo nuevas oportunidades para el desarrollo de la producción ovina lechera en regiones de pastoreo.


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