Rumiantes el portal de rumiNews

Cuando el termómetro se dispara: resiliencia productiva frente a las olas de calor

Escrito por: Israel Flamenbaum Ph. D. - Cow Cooling Solutions, Ltd, Israel israflam@inter.net.il www.cool-cows.com, Yaniv Lavon Ph. D - Israel Dairy Producers Association

A mediados de agosto de 2025, una ola de calor relativamente prolongada azotó Israel y la región de Oriente Medio y, como era de esperar, informes de diversas regiones del país señalaban una disminución significativa de la producción de leche por vaca.

Con el fin de evaluar el impacto de este episodio de calor extremo, se analizaron los cambios climáticos registrados durante la ola de calor y los días posteriores, así como su efecto sobre la producción lechera.

Además, se recopiló información sobre el alcance y la duración de la disminución de la producción diaria de leche por vaca y sobre la capacidad de los animales para recuperar sus niveles productivos previos.

Los datos analizados corresponden a granjas lecheras ubicadas en diferentes regiones climáticas de Israel y permiten evaluar el efecto de la ola de calor sobre la carga térmica y la producción de leche:

Montañas (altitud superior a 450 metros sobre el nivel del mar).
Valle del Jordán (400 metros bajo el nivel del mar, la región más cálida de Israel).
Costa mediterránea.
Desierto (sur de Israel).

Las Gráficas 1, 2, 3 y 4 muestran las temperaturas mínimas y máximas, así como la producción diaria de leche por vaca durante agosto de 2025 en las diferentes regiones analizadas.

La ola de calor comenzó alrededor del 7 de agosto y se prolongó hasta el día 17, recuperándose la producción de leche a niveles próximos a los registrados antes del descenso unos días más tarde, en torno al 22 de agosto.

A partir de la información presentada en las dos tablas, pueden extraerse las siguientes conclusiones:

En el punto álgido de la ola de calor, la temperatura mínima fue 6 °C superior a la registrada antes de su inicio y no difirió significativamente entre las distintas regiones.

La temperatura máxima en el punto álgido de la ola de calor fue entre 3 y 8 °C superior a la registrada antes de su inicio.

El mayor incremento se observó en las regiones montañosas y en el Valle del Jordán, mientras que el menor se registró en la costa mediterránea, probablemente debido al efecto moderador del mar.

La disminución de la producción de leche durante el punto álgido de la ola de calor fue relativamente uniforme, oscilando entre 4 kg/vaca/día en el desierto, 5 kg/vaca/día en la costa y 6 kg/vaca/día en las demás regiones.

La menor caída observada en la costa podría explicarse por el efecto moderador del mar y, en el desierto, por una aplicación más intensiva de sistemas de enfriamiento en las granjas.

Uno de los hallazgos más relevantes es que, en todas las regiones evaluadas, la producción de leche recuperó los niveles previos a la ola de calor aproximadamente una semana después de su finalización.

Este comportamiento podría estar relacionado con la aplicación generalizada de medidas intensivas de enfriamiento en las granjas israelíes, que, aunque no evitan completamente las pérdidas durante episodios de calor extremo, parecen favorecer una recuperación relativamente rápida de la producción.

Asumiendo una pérdida media de 4 kg de leche por vaca y día durante el periodo afectado por la ola de calor (aproximadamente 15 días), la pérdida acumulada sería de unos 60 kg por vaca.

Esta cantidad resulta reducida en comparación con una producción anual superior a 12.000 kg por vaca. Además, al estimar el impacto económico para la granja, debe considerarse que parte de la pérdida de ingresos derivada de la menor producción de leche puede verse compensada por una reducción de los costes de alimentación asociada a un menor consumo.

Este análisis se centra exclusivamente en el efecto de la ola de calor sobre la producción de leche y no contempla otros posibles impactos, como los relacionados con la salud o la fertilidad de las vacas.

En conjunto, los resultados sugieren que el enfriamiento intensivo aplicado en las granjas lecheras israelíes contribuye a mejorar la resiliencia de las vacas frente a episodios de calor extremo, favoreciendo una recuperación rápida de la producción y limitando las pérdidas productivas.

Te puede interesar: El arte de enfriar a las vacas: la ciencia detrás de la humectación y ventilación forzada

Salir de la versión móvil