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11 May 2026

Carcinoma de células escamosas en ovino raza rasa aragonesa: paradigma predisposición-fenotipo



El carcinoma de células escamosas (CCE) es la neoplasia cutánea más frecuente en el ganado ovino a nivel mundial.

Se trata de un tumor maligno de origen epitelial que se desarrolla a partir del estrato escamoso de la epidermis.

Aunque su etiología es multifactorial, la literatura científica coincide en señalar la radiación ultravioleta como el carcinógeno físico primario, cuya acción se ve exacerbada por factores intrínsecos del animal (Méndez et al., 1997):

Ausencia o baja pigmentación.

Falta de cobertura lanar.

Esta enfermedad neoplásica puede afectar a diversas especies.

A continuación, se analiza esta patología en el contexto específico de la raza Rasa Aragonesa y su manejo tradicional en el Valle del Ebro.

RAZA RASA ARAGONESA: FENOTIPO Y SUSCEPTIBILIDAD CUTÁNEA

La raza ovina Rasa Aragonesa presenta características raciales definidas que, paradójicamente, incrementan su vulnerabilidad ante la radiación solar.

Según el estándar racial descrito por la Real Federación Española de Asociaciones de Ganado Selecto (RFEAGAS, s.f.), estos animales se caracterizan por un perfil subconvexo, capa blanca y un vellón de color blanco uniforme.

Esta selección puede estar influida de forma directa por determinados factores condicionantes, como pueden ser:

Hipopigmentación

La pigmentación es un factor crítico, ya que no solo determina el color de la lana, sino de la piel y mucosas. La Rasa Aragonesa posee mucosas y piel rosáceas y despigmentadas, lo que, sumado a una falta de cobertura lanar en zonas clave expuestas constantemente al sol, como las orejas, el morro y el periné, puede favorecer su aparición.

La falta de melanina en los queratinocitos reduce la capacidad de protección frente a la radiación UV, permitiendo que esta dañe directamente el ADN celular (dímeros de timina), iniciando así la carcinogénesis (Riet-Correa et al., 1981).

Predisposición genética

La hipopigmentación está regulada por genes, como el MC1R (Melanocortin 1 Receptor) y el ASIP (Agouti Signaling Protein), que influyen en la aparición de CCE, por lo que puede haber una predisposición genética (Vasconcelos et al., 2023).

El efecto protector de la pigmentación oscura

Estudios comparativos han demostrado que las razas con pigmentación oscura en la cabeza y extremidades presentan una incidencia de CCE prácticamente nula en comparación con razas blancas despigmentadas, confirmando la correlación fenotípica directa (Méndez et al., 1997). Por otro lado, los animales adultos tendrán una mayor susceptibilidad con respecto a los jóvenes (Vasconcelos et al., 2023).

LOCALIZACIÓN ANATÓMICA DEL CCE

La distribución anatómica del CCE no es aleatoria. En ovino, el tumor se asienta casi exclusivamente en zonas sin lana que tienden a presentar una cobertura pilosa escasa y escasa o nula pigmentación.

Las localizaciones más frecuentes son:

EL FACTOR AMBIENTAL: INSOLACIÓN EN EL VALLE DEL EBRO

La ubicación geográfica de los rebaños y las prácticas de manejo tradicionales con sistemas de producción de tipo semi-intensivo o extensivo asociadas a la producción de esta raza, juegan un papel determinante en la patogenia.

La mayoría de las ovejas Rasa Aragonesa se concentran en la cuenca del Ebro y zonas áridas de Aragón.

EPIDEMIOLOGÍA Y CRONOLOGÍA DE LA LESIÓN

El CCE es un tumor maligno de los queratinocitos que presenta un desarrollo lento y un curso crónico, siendo frecuente su diagnóstico cuando la lesión ya se encuentra bastante avanzada.

Edad de presentación

Es una patología ligada a animales en edad adulta, en consonancia con el factor considerado más predisponente, la exposición solar y la acumulación de daño asociado.

Méndez et al. (1997) observaron que la incidencia aumentaba drásticamente con la edad, siendo casi inexistente en corderos. Así pues, la mayoría de casos detectados se encontraban por encima de los 5 años de edad.

Patogenia

El daño solar es acumulativo y las lesiones iniciales suelen ser queratosis actínicas (engrosamiento de la piel) o dermatosis solares que, tras años de exposición continuada, evolucionan hacia carcinomas invasivos.

Esto explica por qué los rebaños con mayor tasa de reposición (animales más jóvenes) tienden a presentar menos casos clínicos visibles que aquellos con mayor porcentaje de ovejas por encima de los 5 años, ya que la prevalencia del CCE aumenta con la edad (Daniels y Johnson, 1987).

PREVALENCIA E IMPACTO PRODUCTIVO

Las estadísticas globales de decomisos en matadero pueden parecer bajas (frecuentemente <1%), pero estas cifras subestiman la realidad del campo y pueden distorsionarla en parte (Swan al, 1984).

Prevalencia real

En rebaños de razas blancas expuestos a alta radiación, la morbilidad puede dispararse.

En el brote estudiado por Méndez et al. (1997) en España, se reportó una prevalencia clínica del 10,8 % en ovejas adultas, una cifra alarmante para una neoplasia. La prevalencia se incrementa en climas áridos y semiáridos y en épocas de clima seco y con muchas horas de luz solar (Méndez et al., 1997).

Como antecedente en medicina comparada, existen estudios de campo realizados en la Península Arábiga y Australia sobre el sector ovino que demuestran la alta prevalencia de neoplasias cutáneas, incluyendo el melanoma maligno, en razas locales como la Najdi y la Awassi (Ladds & Entwistle, 1977; Ladds & Daniel, 1982; Ahmed & Hassanein, 2012).

Estos estudios destacan que la falta de pigmentación en áreas específicas y la exposición prolongada a la radiación solar son determinantes clave en la frecuencia de estas patologías en regiones con alta insolación.

Consecuencias

El CCE provoca un importante deterioro del animal, el cual se hace evidente no solo en su productividad, sino en su propio bienestar, puesto que las lesiones tienden a infectarse o sufrir miasis, que todavía empeoran más la situación. Esto tiende a provocar el descarte prematuro del animal.

DIAGNÓSTICO DIFERENCIAL DEL CCE

En el diagnóstico diferencial de los cuadros clínicos compatibles con carcinoma de células escamosas (CCE) en ovinos deben considerarse diversos procesos de origen neoplásico, infeccioso, parasitario, inflamatorio y traumático, que pueden presentar lesiones cutáneas proliferativas, ulceradas o de localización similar.

Procesos neoplásticos

Entre los procesos neoplásicos, se incluyen:

  • Melanomas asociados a áreas de pigmentación oscura.
  • Melanomas amelanóticos.
  • Sarcomas, fibromas, mixomas y carcinomas de la glándula lagrimal

(Ahmed & Hassanein, 2012; Villalobos, 2022)

  • Papilomatosis ovina, causada por el Ovine papillomavirus (OvPV), que afecta con mayor frecuencia a animales jóvenes, aunque puede localizarse en regiones anatómicas similares a las del CCE y presentar una apariencia macroscópica semejante (Polinas et al., 2024).

Parasitosis

Entre las afecciones parasitarias, la miasis ovina constituye un diagnóstico diferencial relevante.

Se trata de una infestación por larvas de dípteros que se desarrollan en tejidos vivos o necrosados, principalmente de las familias Sarcophagidae (Wohlfahrtia magnifica) y Calliphoridae (Lucilia sericata, Phormia regina).

En ovinos, las lesiones se localizan con mayor frecuencia en zonas húmedas, como la región perineal, la vulva, el prepucio y heridas cutáneas.

La miasis primaria afecta a tejidos sanos, mientras que la secundaria se desarrolla sobre lesiones preexistentes (Valladares-Carranza et al., s.f.).

Infecciones

Deben considerarse también lesiones cutáneas infectadas secundarias a picaduras de simúlidos, insectos hematófagos cuyas picaduras pueden provocar dermatitis severa, edema, necrosis y ulceración, especialmente en áreas poco pilosas como la cara, las orejas y el escroto.

Estas lesiones pueden complicarse por infecciones bacterianas secundarias, principalmente por Staphylococcusaureus o Trueperella pyogenes (Ruiz- Arrondo et al., 2014).

Otros procesos

Otros procesos a incluir en el diagnóstico diferencial son lesiones traumáticas, abscesos perioculares, queratosis actínicas, granuloma eosinofílico (caracterizado por una proliferación celular densa de eosinófilos, macrófagos y mastocitos) y procesos de fotosensibilización, que pueden dar lugar a lesiones cutáneas ulcerativas o proliferativas en zonas expuestas a la radiación solar.

RELACIÓN DE CASOS DE CCE DIAGNOSTICADOS EN EL SCRUM

Durante los últimos años, el Servicio Clínico de Rumiantes (SCRUM) de la Universidad de Zaragoza ha recibido una serie de casos con ciertas similitudes que han puesto de manifiesto la importancia de este tumor en la cabaña ganadera.

Abordaje diagnóstico

Han sido diagnosticados como carcinomas de células escamosas cinco casos en ovejas adultas de raza Rasa Aragonesa procedentes de diferentes explotaciones ubicadas en el Valle del Ebro.

Todas eran ovejas adultas de 3-6 años de edad procedentes de ganaderías incluidas dentro del libro genealógico de la raza Rasa Aragonesa y con manejos de tipo semi-intensivo tradicionales propios del valle del Ebro.

Los cinco animales presentaban masas localizadas a nivel de la cabeza, cuatro de ellas a nivel periocular y una más cercana a los ollares (Imagen 1).

Las masas presentaban un aspecto hemorrágico-purulento, con gran celularidad y un mal olor notable, que influía de forma considerable en el bienestar de los animales.

Imagen 1. Aspecto externo de las masas de los cinco animales a su llegada al Servicio Clínico de Rumiantes (SCRUM).

En todos los casos se realizaron las pruebas complementarias pertinentes, que incluyeron analíticas, técnicas de diagnóstico por imagen como la termografía y la tomografía computarizada.

Tras la aplicación de cuidados paliativos por parte del equipo clínico, fue necesario proceder al sacrificio humanitario de los animales para la realización del examen histopatológico.

Todos los animales fueron diagnosticados de carcinoma de células escamosas, con distintos grados de desarrollo tumoral y presencia variable de lesiones secundarias.

El protocolo diagnóstico seguido fue descrito previamente en un caso de carcinoma de células escamosas periocular publicado en la edición de noviembre 2025 de la revista rumiNews (Sánchez et al., 2025).

LEER ARTÍCULO: Tumor de células escamosas en una oveja de desvieje

La observación de esta serie de casos en el SCRUM a lo largo de los últimos años pone de manifiesto la necesidad de realizar diagnósticos diferenciales amplios y sistemáticos ante la presencia de lesiones cutáneas en ovinos.

Aunque la aparición de neoplasias cutáneas en esta especie es menos frecuente que en otras especies domésticas, como los équidos, su consideración resulta fundamental en el abordaje clínico.

Esto es especialmente relevante debido al riesgo de confundir estas lesiones con otros procesos más habituales, como miasis o lesiones traumáticas, lo que puede dar lugar a tratamientos repetidos, curas prolongadas y retrasos diagnósticos que condicionan negativamente el pronóstico.

Opciones preventivas y de tratamiento

La prevención y tratamiento de esta patología en condiciones productivas resultan especialmente complejos:

La exposición solar se considera el principal factor predisponente, pero no es sencillo modificar los manejos tradicionales asociados a la producción ovina, que incluyen el pastoreo y el aprovechamiento de pastos y zonas de monte a lo largo de todo el año.

El proceso histórico de selección genética aplicado en la mayoría de las razas ovinas, incluida la Rasa Aragonesa, orientado a la obtención de vellones blancos que facilitasen el teñido de la lana, podría haber contribuido a una mayor susceptibilidad a esta patología.

En este sentido, determinadas líneas genéticas con fenotipos muy marcados y una ausencia prácticamente total de melanina cutánea parecen ser las más afectadas.

En la actualidad, mantener un equilibrio entre selección genética y exposición solar, junto con un diagnóstico precoz que permita minimizar las repercusiones sobre el bienestar animal, constituye la principal estrategia de control disponible.

CONCLUSIÓN

El carcinoma de células escamosas en la oveja Rasa Aragonesa constituye un ejemplo paradigmático de la interacción genotipo-ambiente.

La despigmentación característica de la raza, junto con la elevada insolación propia del Valle del Ebro, genera condiciones especialmente favorables para el desarrollo tumoral en zonas corporales desprovistas de lana.

En la práctica, las opciones de prevención en sistemas productivos son limitadas, dado que ni la base genética de la raza ni los manejos tradicionales asociados al pastoreo extensivo son fácilmente modificables.

Por ello, el diagnóstico precoz y la vigilancia clínica de lesiones cutáneas incipientes en animales adultos se perfilan como las medidas más relevantes para reducir el impacto de esta patología sobre el bienestar animal.




 
 

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