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| Las directrices en materia de nutrición clínica para rumiantes enfermos siguen siendo limitadas a pesar de que desempeña un papel clave en su recuperación.
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| En este contexto, puede ser preferible el uso de dietas blandas, con menor longitud de partícula y de alta palatabilidad.
Asimismo, la nutrición intravenosa total debería reservarse únicamente para animales de alto valor o neonatos, siempre durante el menor tiempo posible. |
| EL RETO DE LA NUTRICIÓN TERAPÉUTICA EN RUMIANTES |
Incluso con una alimentación equilibrada y condiciones favorables, los rumiantes pueden presentar problemas de salud.
De hecho, el estado nutricional influye de forma significativa en la evolución de las enfermedades infecciosas y la malnutrición retrasa la recuperación y los procesos de cicatrización, y altera la función inmunitaria y la salud general.
| En situaciones de enfermedad, la detección precoz y la intervención temprana resultan fundamentales.
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¿Qué es la nutrición terapéutica?
La nutrición terapéutica es una estrategia basada en la(aminoácidos, antioxidantes, tampones y ácidos grasos omega) para:

| Criterios para la aplicación de la nutrición terapéutica en rumiantes
La nutrición terapéutica en rumiantes ha recibido una atención limitada, lo que se traduce en una falta de información sobre sus beneficios y su aplicación adecuada. Las particularidades anatómicas, fisiológicas y metabólicas de los rumiantes frente a las enfermedades hacen necesario adoptar enfoques diferenciados en las intervenciones de nutrición terapéutica en comparación con humanos y otros animales monogástricos, aunque los principios básicos sean comunes. El principal objetivo de la nutrición terapéutica en rumiantes es proporcionar una dieta equilibrada y saludable a los animales enfermos o lesionados.
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| EL RUMIANTE ENFERMO: LIMITACIONES DEL MANEJO NUTRICIONAL CONVENCIONAL |
Los rumiantes enfermos suelen experimentar una disminución del apetito y presentan con frecuencia alteraciones en sus funciones alimentarias.
En los sistemas de producción, estos animales suelen alojarse junto al resto del rebaño y reciben la misma dieta que sus compañeros sanos y el manejo de su patología se basa casi exclusivamente en el tratamiento farmacológico.
Distintos trastornos pueden dar lugar a modificaciones fisiológicas y metabólicas, por lo que, para favorecer una recuperación más rápida, cada animal enfermo requerirá una dieta que tenga en cuenta de forma específica su estado físico y fisiológico individual.
La aplicación eficaz de la nutrición terapéutica requiere un diagnóstico preciso y una adecuada comprensión de las alteraciones que se han producido como consecuencia de la enfermedad o lesión.
De hecho, el uso inadecuado de la nutrición terapéutica puede incrementar la gravedad de la patología, provocar efectos adversos e incluso conducir a la muerte si el diagnóstico es erróneo o se omite.
| Además de garantizar el aporte de los requerimientos nutricionales básicos, la intervención de nutrición terapéutica debe evaluarse teniendo en cuenta consideraciones relacionadas con:
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El tratamiento de la patología primaria debe ser siempre la máxima prioridad y, con frecuencia, se complementa con tratamientos de soporte y cuidados adecuados.
La nutrición terapéutica puede formar parte del tratamiento primario, corrigiendo deficiencias o excesos nutricionales específicos, o integrándose dentro del tratamiento de soporte, contribuyendo al equilibrio ácido-base, de los electrolitos y de los fluidos.
Por ejemplo, en los casos de diarrea neonatal, los principales problemas que requieren corrección incluyen la deshidratación, los desequilibrios electrolíticos, la hipoglucemia y la acidosis metabólica.
El objetivo de la nutrición terapéutica debe ser:

Para ello, en las fases iniciales se deben corregir las alteraciones del equilibrio ácido-base, de los electrolitos, de los fluidos y del metabolismo, para posteriormente dar soporte al estado general y al bienestar del animal.
| En última instancia, los objetivos de la nutrición terapéutica son reducir la duración y la gravedad de la morbilidad y prevenir la mortalidad.
En definitiva, debe contribuir a restablecer la funcionalidad del sistema digestivo y favorecer el retorno del animal a la salud y a la productividad, minimizando al mismo tiempo el impacto sobre el bienestar animal. |

| FISIOPATOLOGÍA NUTRICIONAL DEL RUMIANTE ENFERMO |
La malnutrición generalizada y los desequilibrios de nutrientes específicos pueden provocar una alteración de la función inmunitaria, lo que se traduce en un aumento de la incidencia y gravedad de las enfermedades y las lesiones que, a su vez, conlleva mayores tasas de morbilidad y mortalidad, a menudo asociadas a patologías más severas.
La inmunosupresión asociada a la desnutrición puede dar lugar a fallos vacunales, incrementando aún más los costes derivados de ella.
Desde el punto de vista económico, hay que tener en cuenta que, aunque sean procesos subclínicos, generan costes elevados asociados a:
| Disminución del apetito
Los rumiantes enfermos suelen presentar una disminución del apetito y carecen de una respuesta adaptativa eficaz frente al ayuno. La reducción de la ingesta puede ser:
Alternativamente, para asegurar un aporte adecuado de nutrientes, puede ser necesario recurrir a la hiperalimentación y a la administración de medicación. |
También cabe señalar las implicaciones medioambientales y sociales de una nutrición deficiente.
Una menor ingesta por parte de los animales enfermos se asocia a un mayor impacto ambiental debido a la contaminación del entorno con antimicrobianos y otros medicamentos, así como al aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero.
Es importante tener en cuenta las expectativas de los consumidores respecto a la adquisición de productos procedentes de animales sanos.
| Alteraciones en la utilización de proteína y energía
Los rumiantes enfermos experimentan un aumento de la movilización de proteínas musculares y de los tejidos adiposos, así como un incremento de la tasa metabólica, con o sin aumento de la temperatura corporal, además de un mayor daño oxidativo celular y de los procesos de reparación tisular.
En animales enfermos que mantienen parcialmente el apetito, el aporte de la dieta contribuye a minimizar los procesos catabólicos asociados al ayuno. Cuando persisten los procesos catabólicos derivados de enfermedades o estados inflamatorios crónicos (especialmente el catabolismo proteico), se debe garantizar que se cubran los requerimientos energéticos y proteicos del animal.
Durante los procesos de enfermedad, los aminoácidos disponibles se destinan preferentemente a la síntesis de proteínas de fase aguda y al apoyo de la respuesta inmunitaria, en lugar de a funciones de crecimiento o producción.
Para cubrir las necesidades de mantenimiento del organismo en situaciones de inapetencia, se produce un catabolismo de la masa muscular y del tejido adiposo.
Estos procesos catabólicos pueden contribuir a la acumulación de triglicéridos en el hígado y a la producción de especies reactivas de oxígeno (EROs) y, cuando este estado se prolonga, pueden desarrollarse patologías como lipidosis hepática, cetosis y pérdida de peso. Además, el comportamiento del animal también puede verse alterado, en parte debido a un aporte insuficiente de glucosa al cerebro.
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| Debido a las alteraciones en la utilización de la glucosa y a la menor influencia hormonal sobre el metabolismo lipídico, puede resultar beneficioso aumentar el contenido graso de la dieta hasta un máximo aproximado del 5 % de la materia seca.
No obstante, niveles de grasa superiores, entre el 6 y el 8 %, pueden provocar una depresión de la fermentación ruminal y de la degradación de la fibra, por lo que deben evitarse. Además, niveles elevados de grasas insaturadas pueden reaccionar con el calcio disponible para formar jabones cálcicos insolubles en el rumen, reduciendo la disponibilidad de este mineral.
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Alteraciones en la utilización de minerales, vitaminas y agua
| MINERALES |
Las concentraciones sanguíneas de algunos minerales (o sus formas disponibles) pueden verse modificadas durante procesos de enfermedad debido a la mediación, principalmente, de distintas citoquinas inflamatorias.
No obstante, no se recomienda la inclusión rutinaria de minerales en las intervenciones de nutrición terapéutica, por lo que la suplementación debe basarse en la confirmación analítica de necesidades reales.
| VITAMINAS HIDROSOLUBLES |
Vitaminas del complejo
Las vitaminas del complejo B son especialmente importantes por su papel esencial como coenzimas en el ciclo de Krebs, clave para el metabolismo energético y la función celular.
Desempeñan funciones relevantes en:
| Debido al aumento de la tasa metabólica en rumiantes enfermos, las vitaminas del complejo B se utilizan en mayores cantidades y, dado que los microorganismos ruminales pueden verse comprometidos al inicio de la intervención de nutrición terapéutica, debe considerarse la suplementación con vitaminas hidrosolubles. |
Una gran parte de las vitaminas hidrosolubles, en particular las del complejo B, son sintetizadas por los microorganismos del rumen.
Vitamina
Aunque su importancia es probablemente mayor en animales no rumiantes, la vitamina C puede adquirir relevancia durante periodos de estrés, como enfermedad, transporte o cambios ambientales.
Puede actuar como antioxidante y participa en la síntesis de colágeno, contribuyendo a la reparación tisular y a la cicatrización de las lesiones.
| AGUA |
Los rumiantes enfermos suelen experimentar una reducción en la ingesta de agua, lo que, asociado a una mayor pérdida de agua, conduce a la deshidratación y a diversos desequilibrios electrolíticos.
La deshidratación puede producirse como consecuencia del secado del contenido ruminal o de pérdidas excesivas de fluidos, como ocurre en casos de diarrea, hemorragias, poliuria, sialorrea o pérdidas hacia el tercer espacio.
| Las intervenciones de nutrición terapéutica deben contemplar la reposición de fluidos y electrolitos.
De hecho, la terapia con fluidos y electrolitos también puede estar indicada cuando se requiere un aumento de la diuresis, como en situaciones de lesión renal aguda o en cuadros de intoxicación. |
| VITAMINAS LIPOSOLUBLES |
Las vitaminas liposolubles se almacenan en el tejido adiposo, pudiendo observarse deficiencias en animales con anorexia o, en general, cuando no consumen cantidades suficientes de nutrientes, nutrientes, lo que conduce a un empeoramiento de la condición corporal y, con el tiempo a posibles carencias vitamínicas.

| En animales enfermos con baja condición corporal o con elevadas demandas metabólicas, también puede ser necesario considerar la suplementación con vitaminas liposolubles |
| Alteraciones de la función y la integridad del sistema digestivo
En los rumiantes, una gran parte de la funcionalidad del sistema digestivo depende de la fermentación ruminal, seguida de la digestión abomasal e intestinal, mientras que una fracción menor se basa en la fermentación en el intestino posterior. La funcionalidad y la integridad del sistema digestivo, en particular de la mucosa intestinal, dependen en gran medida del aporte continuo de nutrientes y oxígeno a la mucosa.
Una de las funciones clave de la mucosa intestinal es actuar como barrera frente a la absorción de compuestos no deseados y la entrada de patógenos, función que depende en gran medida de las uniones estrechas entre enterocitos y del tejido linfoide asociado al intestino. |
| La reducción de la ingesta priva a la mucosa intestinal de nutrientes, alterando la capacidad de absorción y el aporte vascular, dañando las vellosidades intestinales y comprometiendo la función barrera, con un aumento del transporte paracelular.
Las alteraciones hemodinámicas y la isquemia pueden agravar estos efectos al reducir la oxigenación de la mucosa y provocar lesiones por reperfusión. En este escenario, la absorción de compuestos intestinales no deseados y/o toxinas bacterianas se asocia a cambios de comportamiento, endotoxemia y respuestas inflamatorias, así como a la translocación de patógenos. |
| La intervención de nutrición terapéutica debe priorizar el aporte de alimento fresco tan pronto como sea seguro hacerlo. |
Alteración de la función y la integridad de los preestómagos
Al analizar la fisiopatología de la utilización de los nutrientes en rumiantes, resulta clave considerar la función de los preestómagos, especialmente en relación con las alteraciones de la microbiota y de la motilidad.
Los rumiantes dependen de una compleja comunidad microbiana comensal y simbiótica que produce nutrientes esenciales para el hospedador, como proteína microbiana, vitaminas y ácidos grasos volátiles.
| En rumiantes sanos, la fermentación ruminal aporta aproximadamente el 80 % de la digestión de la fibra y alrededor del 60 % de los aminoácidos totales. Por ello, los microorganismos ruminales requieren un suministro continuo de ingesta fresca, siendo fundamental cubrir los mayores requerimientos dietéticos específicos de los rumiantes enfermos para favorecer una recuperación rápida. |
No obstante, los rumiantes se recuperan más lentamente del ayuno que los animales monogástricos, en parte debido al tiempo necesario para que la microbiota ruminal se adapte a la dieta.
En este contexto, la transfaunación* ruminal puede acelerar el proceso de recuperación.
*Procedimiento que consiste en extraer líquido ruminal con microbiota sana y de buena calidad de un rumiante y transferir el líquido extraído al rumen de otro rumiante.

La falta de ingesta de alimento ralentiza e incluso puede detener la motilidad de los preestómagos y, como consecuencia, la microbiota ruminal se altera (disbiosis) debido a la pérdida de protozoos activos y a cambios en la proporción de microorganismos viables, lo que conduce progresivamente a la muerte de una parte signicativa de la población microbiana.
Estos cambios dan lugar a distintos cuadros de indigestión y a diversos trastornos metabólicos, como el desplazamiento de abomaso.
A medida que disminuye el pH ruminal, se favorece el crecimiento de bacterias gramnegativas, lo que puede dar lugar a la producción excesiva de lipopolisacáridos (LPS), cuya absorción provoca endotoxemia e inflamación. En rumiantes alimentados con dietas altamente concentradas, los LPS también pueden originarse a partir de la fermentación en el intestino posterior.

La provisión de alimento al reticulorrumen debe basarse en dietas que contengan suficiente fibra efectiva, ya que es clave para el mantenimiento de la salud y la funcionalidad de los preestómagos:
No obstante, en rumiantes con elevadas demandas metabólicas (animales jóvenes en crecimiento, hembras lactantes o gestantes avanzadas) los forrajes pueden no ser suficientes para cubrir los requerimientos energéticos y proteicos. |
| Alteraciones en la etapa pre-rumiante
Los neonatos son más propensos a enfermar debido al contacto estrecho con otros animales, una mayor exposición a patógenos, una menor competencia inmunitaria y su elevada susceptibilidad. Además, sus reservas corporales de energía y proteína son considerablemente menores y la tasa metabólica es más alta, por lo que su disponibilidad energética suele ser insuficiente.
No obstante, hay que tener en cuenta que cualquier enfermedad grave puede provocar la pérdida del reflejo de succión, de modo que la administración oral de fluidos puede dar lugar inadvertidamente a neumonía por aspiración. Asimismo, las enfermedades o lesiones graves pueden alterar la funcionalidad del sistema digestivo, y la administración forzada de fluidos y/o leche puede provocar depósito ruminal, timpanismo y putrefacción ruminal.
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Tabla 2. Relación entre alteraciones fisiopatológicas, síndromes indicativos de alteración y causas más frecuentes en rumiantes. El texto en cursiva está directamente relacionado con el manejo nutricional de los rumiantes.


| CONCLUSIONES |
| La nutrición terapéutica en rumiantes enfermos debe sustentarse en una comprensión sólida de las alteraciones fisiopatológicas que afectan a la utilización de los nutrientes durante los procesos.
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