Una de las enfermedades frecuentes en el ganado vacuno, especialmente en el vacuno lechero de alta producción, son las úlceras de abomaso.
Se define como úlcera a una solución de continuidad con pérdida de sustancia originada como consecuencia de un proceso necrótico y sin tendencia a cicatrizar.
Dentro de las patologías digestivas de los rumiantes, la úlcera de abomaso presenta una incidencia importante, con una prevalencia del 6,3% en vacas de leche y una mortalidad del 1,5% en los casos de úlceras perforadas. Es descrita como la causa más común de las hemorragias en el aparato digestivo, pudiendo ocasionar perforaciones y peritonitis local aguda con dolor abdominal, o generalizada, provocando muerte súbita (Da Silva et al., 2017). Aunque el término utilizado comúnmente es el de úlcera, no debemos olvidar que se trata de una abomasitis, cuya etiología puede ser infecciosa, alimentaria o iatrogénica, entre otras. A pesar de su “baja prevalencia”, suele ser uno de los hallazgos en matadero más frecuentes, ya sea por la peritonitis localizada en su forma leve, o bien difusa en casos más graves, con la consecuente destrucción de la canal. Todo esto supone una pérdida económica para el ganadero, de dos formas: Directa: por la pérdida del animal, así como por producción, gastos veterinarios o medicación. Indirecta: sobre todo por la frustración de no poder recuperar el animal a pesar de los esfuerzos, ya que, en muchas ocasiones, la forma de presentación es tan aguda que no da tiempo a intervenir al...