Los pilares del bienestar animal son la alimentación, el alojamiento, el comportamiento y la salud, incluida la del suelo.
El Comité de Salud del Suelo de la Sociedad de Ciencias de América define la calidad de un suelocomo su capacidad de funcionar dentro de los límites de un ecosistema natural o gestionado, lo que implica:
Las explotaciones lecheras han evolucionado hacia sistemas más intensivos con mayor carga ganadera, muy dependientes de la compra de fertilizantes, alimentos, energía, etc. Este aumento genera acumulaciones importantes de residuos orgánicos. La gestión, el manejo y la eficiencia de utilización de estas deyecciones en el establo y en el suelo, pueden contribuir a minimizar los procesos de eutrofización y acidificación terrestre, pérdida de biodiversidad, etc.
En general, desde la aplicación de los residuos orgánicos e inorgánicos al suelo hasta su utilización por la planta y posterior recuperación en leche, intervienen multitud de factores.
Los fertilizantes nitrogenados sintéticos son más rápidamente utilizados por la planta que los orgánicos, pero con mayor potencial en la formación de productos intermedios como el óxido nitroso (N2O), lixiviados de nitratos (NO3) o acumulación de nitritos (NO2) y NO3 en las plantas.
Las pérdidas de nitrógeno (N) del purín del vacuno lechero están relacionadas con el sistema de aplicación (mayor o menor pérdida de NH4, convertido posteriormente en NH3), humedad del suelo al momento de la aplicación (formación de N2O), etc.
Asimismo, el desequilibrio en la dieta del ganado incrementa la pérdida de N en heces y orina, incorporado posteriormente al suelo.
La Tabla 1 indica los aspectos técnico-productivos más relevantes de los sistemas lecheros de Cantabria.
La salud del suelo es cuantificada en este trabajo en función del análisis físico-químico y de los impactos ambientales.
Análisis físico químico del suelo
Mantener los niveles de fertilidad en los suelos
agrícolas es imprescindible para una salud óptima y productividad, ya que los desequilibrios entre nutrientes pueden bloquear la asimilación de otros. Las diferencias analíticas entre suelos de pradera (Pr) y cultivos forrajeros anuales (CFs) vienen señaladas en la Tabla 2, apreciándose mayor variabilidad para el fósforo (P), potasio (K) y calcio (Ca) en éstos últimos. Las Figuras 1 y 2 representan el porcentaje de muestras para cada nivel de fertilidad en los suelos de Pr y CFs. El grado de fertilidad aceptable para el pH de 5,7 a 6,2 se localiza en el 29% y 24% de las muestras de Pr y CFs, respectivamente: 25-40 ppm de P en el 14% y 29% 150-300 ppm de K en el 32% y 50% 120-200 ppm de Mg en el 30% y 38% 5,5-8% materia orgánica en el 27% y 22% Impactos ambientales. Superplus. En la explotación. El surplus o excedente en kilos por hectárea de cualquier nutriente es la diferencia entre las entradas y salidas. Este trabajo discute los impactos originados del N como un indicador de manejo ambiental. La compra de alimentos representa el mayor input de N, con porcentajes medios del 90,1%; 80,3% y el 79,3% para los sistemas...
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