Escrito por: Antonio Gallo - Profesor Asociado, Departamento de Ciencia Animal, Alimentación y Nutrición, Università Cattolica del Sacro Cuore, Italia
Las micotoxinas son metabolitos secundarios producidos por mohos u hongos filamentosos a los no se atribuye ninguna función evidente para el crecimiento o la reproducción, sino que aparecen como resultado de la interacción entre el moho y su entorno.
Sin crecimiento fúngico, no hay micotoxinas. No obstante, la presencia de mohos no implica necesariamente la presencia de micotoxinas, dado que solo determinadas cepas producen micotoxinas, siendo necesario que se den ciertas condiciones ambientales específicas para que ocurra.
La contaminación de los productos agrícolas con micotoxinas representa un importante desafío a nivel mundial, tanto antes como después de la cosecha, ya que estos metabolitos se caracterizan por su gran estabilidad térmica, lo que dificulta la detoxificación de la matriz contaminada. Dado su bajo peso molecular y su gran estabilidad, son capaces de generar toxicidad en humanos y en otros animales vertebrados (Gallo et al., 2015).
Los principales hongos micotoxigénicos pertenecen a los géneros Alternaria, Aspergillus, Fusarium, Monascus y Penicillium spp., pero otros géneros, como Chaetomium, Cladosporium, Claviceps, Diplodia, Myrothecium, Phoma, Phomopsis, Pithomyces, Trichoderma y Stachybotrys, también incluyen especies micotoxigénicas.
Actualmente, se han descrito aproximadamente 18.000 metabolitos secundarios de los hongos, pero solo un número limitado de ellos ha recibido atención científica desde los años 60 (Gallo et al., 2015).
Las micotoxinas más estudiadas son las “reguladas”:
Aflatoxinas (AF) Citrinina Tricotecenos, como el deoxinivalenol (DON) Patulina Ocratoxina A (OTA) Fumonisinas (FBs) Zearalenona (ZEN) Algunas de las principales toxinas de los hongos endofíticos: toxinas del cornezuelo del centeno y la ergotamina
Las micotoxicosis son síndromes resultantes de
la ingestión, el contacto con la piel o la inhalación de estos metabolitos fúngicos por parte de los seres humanos y el ganado. Las micotoxinas pueden ser teratogénicas, mutagénicas y carcinogénicas, pudiendo desencadenar diversos efectos tóxicos al ser ingeridas, inhaladas o absorbidas por contacto con la piel. Los efectos tóxicos de las micotoxinas dependen de factores como: Tipo de toxina Dosis Órgano diana Sexo, edad y especie Cuando el ganado ingiere piensos contaminados con micotoxinas, los efectos sobre su salud pueden ser agudos o crónicos. Efectos agudos Los efectos agudos son signos evidentes de enfermedad o incluso de muerte. Sin embargo, la observación de manifestaciones agudas de micotoxicosis es rara en las condiciones de las explotaciones. Efectos crónicos Los efectos crónicos son otros trastornos menos evidentes, como el rechazo del alimento, inmunosupresión y la reducción de la ingestión, productividad y fertilidad. Los efectos agudos y crónicos causan graves pérdidas económicas debido a: Cambios clínicamente ambiguos en el crecimiento de los animales Reducción de la ingesta de alimentos o rechazo de los mismos Alteración de la absorción y el metabolismo de los nutrientes Efectos endocrinos Impacto del estado inmunitario (Fink-Gremmels, 2008) Los efectos de las micotoxinas en los rumiantes están...
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