La diarrea neonatal es una enfermedad multifactorial compleja y constituye la principal causa de problemas de salud y mortalidad en terneras lactantes.
Tanto ganaderos como veterinarios están familiarizados con las pérdidas económicas asociadas a:
En cambio, no existe tanta consciencia sobre las repercusiones de la diarrea a corto plazo, con una menor ganancia de peso y mayor riesgo de sufrir neumonía posterior, y a largo plazo debido al retraso reproductivo y la menor producción de leche en primera lactación (Abuelo et al., 2021; Schinwald et al., 2022).
Entre las principales causas infecciosas de diarrea, nos encontramos con virus, bacterias y parásitos, siendo Escherichia coli, rotavirus, coronavirus y Cryptosporidium parvum los agentes más frecuentemente involucrados (Cho & Yoon, 2014).
Estos patógenos pueden actuar tanto de manera aislada como en infecciones mixtas en las que se incrementa la gravedad clínica y amplía el rango de edad de los animales afectados. Por ello, establecer un diagnóstico adecuado será clave a la hora de decidir las medidas de prevención más efectivas.
A la hora de prevenir la diarrea causada por C. parvum, más conocida como criptosporidiosis, os presentamos las principales preguntas y respuestas que os pueden surgir:
Se trata de una enfermedad causada por el parásito Cryptosporidium spp., un protozoo digestivo de amplia distribución mundial.
Dentro del género Cryptosporidium se incluyen al menos 44 especies de protozoos gastrointestinales que pueden afectar a numerosos mamíferos, incluido el hombre (Chalmers et al., 2019), ya que es una zoonosis.
En un estudio efectuado en granjas de la cornisa cantábrica, se identificó a Cryptosporidium en un 54,5 % de las explotaciones y en el 77 % de los terneros con diarrea entre 7-21 días (López-Novo y col., 2019).
Los terneros afectados presentan una diarrea leve a grave que suele ser insidiosa y durar bastantes días.
Si bien la criptosporidiosis no suele ser mortal, puede llegar a serlo cuando no aplicamos un tratamiento adecuado de forma precoz, incrementando las tasas de mortalidad neonatal.
El secreto del éxito de este parásito está en las características de su ciclo:
El parásito se transmite por vía fecal-oral, lo que significa que la infección se produce cuando los ooquistes son ingeridos por vía oral, contagiándose el ternero cuando ingiere las heces de un animal infectado.
Debido a esto, la transmisión puede ocurrir directamente (desde otro ternero, animal o humano infectado) o indirectamente (a través de la contaminación fecal en el entorno inmediato, el agua, el alimento o los fómites).
Uno de los principales factores de riesgo es la presión ambiental, que puede ser mitigada mediante estrategias de control adecuadas. |
Una vez se produce la infección, el parásito provocará diarrea debido a que, al replicarse, ocasiona daños en las células intestinales del ternero. Además, las células destruidas se restituyen a base de células inmaduras con menor capacidad digestiva y de absorción, lo que:
La mayoría de los terneros con criptosporidiosis superarán la infección con éxito.
Sin embargo, incluso después de la recuperación, los efectos a largo plazo son frecuentes, como una menor ganancia de peso y menor producción láctea en la primera lactación. También es posible que el animal vuelva a infectarse con Cryptosporidium spp. en un futuro, pero afortunadamente no es probable que el ganado adulto sea sintomático.
Una vez el ternero enferma, la criptosporidiosis se maneja principalmente con terapia de soporte (p. ej., rehidratación con electrolitos o fluidos).
Sin embargo, una vez se diagnostica el problema en la granja, podemos complementar esta estrategia con tratamientos metafilácticos con antimicrobianos, como la halofuginona (Halocur®), a los nuevos terneros nacidos durante siete días, lo que nos ayudará a controlar la infección.
Eliminarlo completamente de una granja es casi imposible debido a su alta resistencia ambiental. Sin embargo, se pueden implementar estrategias de control para minimizar su impacto:
Sí, en el año 2024 se lanzó la primera vacuna disponible a nivel mundial frente a la criptosporidiosis, Bovilis Cryptium® de MSD Animal Health.
La vacuna se aplica a las madres durante el último tercio de gestación y actúa incrementando los niveles de anticuerpos específicos en el calostro y leche de transición de la madre.
La protección de los terneros dependerá de la adecuada ingestión de calostro y leche de transición procedente de madres vacunadas.
¡Consulta con tu veterinario sobre cómo incluir la vacunación frente a la criptosporidiosis en el programa vacunal de tu granja! |
La leche de transición se define como la secreción que produce la vaca durante la transición entre el calostro del primer ordeño hasta el sexto u octavo ordeño cuando ya se considera leche (Fischer et al., 2019).
¿Qué beneficios tiene su uso?
Prevenir la criptosporidiosis en terneros no solo es posible, sino esencial para reducir su impacto en la salud y el rendimiento productivo.
El control efectivo de esta enfermedad pasa por una combinación de estrategias: higiene rigurosa, manejo adecuado del calostro y leche de transición, y ahora, con el respaldo de la vacunación, una nueva herramienta para reforzar la inmunidad de los terneros desde sus primeros días de vida.
Consultar con el veterinario sobre las mejores prácticas y aplicar un enfoque integral permitirá minimizar las pérdidas y mejorar el bienestar animal en la granja.
Bibliografía disponible solicitando a los autores
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