AUTOR

Manuel E. Torres Caballero

Ingeniero Agrónomo especialista en zootecnia

Muy a nuestro pesar, el subsector de ganado lechero lleva años sufriendo una situación de extrema dificultad. 

A los bajos precios en origen percibidos por los productores (los más bajos de Europa según la UPA), se suma el repentino incremento de los costes, sobre todo los energéticos, que inciden directa e indirectamente en las explotaciones al encarecer las materias primas y los recursos necesarios para la producción.

La actual situación económica hace que estos incrementos de costes sean muy difíciles de repercutir a los consumidores, especialmente en un producto que ha sido utilizado como reclamo comercial y al que no se ha dado el valor en el mercado que realmente merece. Además, situaciones como la pandemia y la guerra en Ucrania acentúan las dificultades que ya sufría el sector.

Ante este escenario, las explotaciones que están logrando mantenerse se verán forzadas a continuar mejorando, no sin dificultad, para seguir siendo competitivas.

Cuando me ofrecieron la oportunidad de redactar un artículo sobre alojamientos e instalaciones ganaderas, ámbito en el que he desarrollado buena parte de mi carrera profesional, el primer objetivo que me planteé es que fuera lo más práctico posible.

Para ello, expondré algunas ideas basadas en mi experiencia profesional y orientadas a obtener mejoras a corto-medio plazo.

 

MANTENER UNA MENTE CRÍTICA FRENTE A NUESTROS ALOJAMIENTOS E INSTALACIONES

Durante mi etapa al frente de una explotación ganadera me di cuenta de que, a pesar de pasar muchas horas en ella, era difícil detectar aspectos relacionados con los alojamientos e instalaciones susceptibles de mejora. Debemos tener en cuenta que los alojamientos e instalaciones se diseñan y construyen al principio de la vida de la explotación, momento en el que se suele reflexionar mucho sobre las soluciones a adoptar.

El problema es que, con el paso del tiempo, nos vamos acostumbrando a nuestra explotación y a realizar los trabajos de una misma manera. Pero, cuando han pasado varios años, debemos plantearnos algunas cuestiones:

¿Nuestros animales tienen las mismas  características y capacidad productiva?
¿El tipo de alimentación ha cambiado?
¿Disponemos de los mismos tipos de materias primas?
¿La mano de obra es más o menos cualificada?
¿Han surgido nuevas tecnologías que podrían mejorar las instalaciones o nuestro trabajo?
¿Se han deteriorado algunos elementos?

 

Lo más probable es que, con el tiempo, muchos aspectos hayan cambiado en mayor o menor medida. Por lo tanto, es fundamental analizar y revisar nuestros alojamientos e instalaciones desde un punto de vista crítico para poder detectar errores o posibles mejoras, especialmente los aspectos más importantes.

 

RESPETAR EL BIENESTAR ANIMAL

Al margen de las cuestiones legales relacionadas con el Bienestar Animal que deben ser cumplidas para evitar posibles sanciones, debemos tener muy en cuenta que





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