AUTOR

Alejandro López Castiello

Veterinario clínico y técnico de calidad de leche en ALPAVET SLP Propietario y diseñador de la app CronoMilking

El ordeño es una actividad laboral tediosa, rutinaria y desprestigiada a nivel social. Pero cada vez más propietarios son conscientes de la importancia de un buen ordeño, no solo para sus animales, sino también para sus trabajadores.

Esto es importante porque un ordeñador que realice su labor en un ambiente cómodo, con medios suficientes y eficientes será un trabajador que no sentirá rechazo por el tiempo que permanece en el foso de ordeño. Si se produce este rechazo, el ordeñador buscará que el ordeño transcurra muy rápido para que su sufrimiento dure lo menos posible. Es lógico, ya que cuando una labor no es de nuestro agrado, los minutos se nos hacen horas y deseamos que acabe cuanto antes.

Lo que sucede es que las operaciones que llevan a cabo los ordeñadores para que el ordeño sea más rápido, normalmente no tienen como objetivo final un ordeño correcto, sino la reducción del tiempo total de ordeño, sin importarles lo que suceda entre medias.

 

 EFICIENCIA VS VELOCIDAD 

El concepto de velocidad de ordeño está más extendido que el de eficiencia de ordeño. No obstante, cualquier trabajador puede ser rápido, pero solo los mejores o los más formados serán eficientes.

El objetivo de un buen ordeño debería ser lograr una alta eficiencia y, posteriormente, intentar aumentar la velocidad, respetando los objetivos de datos de ordeño. De esta forma, se trata de alcanzar el máximo rendimiento con las instalaciones y el manejo adecuado y, posteriormente, intentar mejorar esa eficiencia aumentando la velocidad.

Si los conceptos básicos no están claros y asentados en un ordeño, la velocidad llevará a la improvisación y a los malos hábitos, que son difíciles de corregir.

Para poder sacar el máximo rendimiento en el ordeño, hay que sentar unas bases mínimas en la sala de ordeño y en la rutina para poder alcanzar el objetivo.

 

CORRECTO FUNCIONAMIENTO DE LA SALA DE ORDEÑO

  REVISIÓN ESTÁTICA  

La revisión estática es la más generalizada en las explotaciones. Se asume que los valores de pulsación deben revisarse al menos una vez al año, pero este tipo de análisis sería recomendable realizarlo más de una vez.

De esta forma, se pueden localizar fallos en el sistema de pulsación que no siempre tienen que ver con los pulsadores y sí con el resto de circuitos que distribuyen el vacío hasta el colector y la pezonera.

  REVISIÓN DINÁMICA  

La revisión dinámica permite visualizar el funcionamiento de la sala de ordeño y su relación con las ubres durante el proceso de ordeño. Este tipo de revisión es cada vez más útil gracias al desarrollo de nuevas tecnologías que permiten extraer más y mejores datos.

La revisión dinámica permite saber qué sucede con el vacío en distintos puntos del circuito de ordeño en diferentes momentos:

Inmediatamente al colocar las pezoneras

En los momentos de elevado flujo

Al final del proceso de ordeño

Con el análisis de estos datos podremos:

Conocer si la preparación de los animales es correcta

Evaluar la duración del sobreordeño

Saber si los colectores evacúan correctamente la leche

Ver si hay impactos de leche en el pezón al final del ordeño

Evaluar la pulsación durante el ordeño real

Esta revisión dinámica es cada vez más fácil de realizar, siendo interesante hacerla con frecuencia para poder comparar el trabajo de distintos ordeñadores o cambios en las instalaciones.

  CALIBRACIÓN  

Si bien se asume que los pulsadores y los circuitos de ordeño deben





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