12 Mar 2021

Consejos para optimizar la fertilidad de las vacas lecheras



Los problemas de fertilidad durante la lactación van a implicar complicaciones durante la siguiente, por lo que es importante prestar atención al estado reproductivo de nuestro rebaño.

 

  • ¿Cómo afecta el manejo a la ovulación?

Antes de tratar de comprender cómo optimizar la fertilidad, los ganaderos deben entender cómo el manejo de los animales puede afectar a la ovulación.

Los folículos deben estar en buenas condiciones para producir suficiente estrógeno para que se produzca la ovulación. Si lo están, el ovocito saldrá y llegará al oviducto, donde debe mantenerse para que la fecundación tenga éxito.

Pero, si no hay suficiente estrógeno, el ovocito quedará atrapado en el folículo. Si el ovocito es de baja calidad, tras la fecundación, el embrión morirá en pocos días y la fecundación no tendrá éxito.

El folículo tarda 90 días en alcanzar la fase de folículo dominante antes de que pueda producirse la ovulación. Si la vaca está estresada, enferma o su nutrición es deficiente, se interrumpirá la fase de crecimiento y dará lugar a malos resultados reproductivos.

Si el ovocito es de baja calidad, nunca se podrá mejorar con protocolos de sincronización porque el verdadero problema es el propio ovocito.

 

  • El papel de los antioxidantes

Los antioxidantes, como el beta-caroteno y la vitamina E, contribuyen al desarrollo de los ovocitos.

Sin embargo, en diversos estudios se descubrió que, si la vaca tiene un bajo nivel de antioxidantes tres semanas antes del parto, lo tendrá también durante todo el periodo de transición.

El estudio también demostró:

  • 1 de cada 4 vacas tenía concentraciones deficientes de beta-caroteno
  • 1 de cada 3 tenía un nivel insuficiente de vitamina E
  • La mayoría de ellas se encontraban en el inicio de la lactancia (54%)
  • El 60-70% de los animales deficientes estaban estabulados, alimentados con una TMR y no tenían acceso a hierba.
  • Las vacas con concentraciones óptimas de antioxidantes mantendrán niveles más altos durante la transición.

 

  • Importancia de la CC durante el último trimestre

Una buena fertilidad comienza en el último trimestre de la gestación.

Este período es clave para lograr una CC óptima, importante factor que determina el apetito en la lactancia temprana.

Si la ingesta de materia seca (IMS) es insuficiente durante el periodo de transición, se producirá un balance energético negativo (BEN). Esto se debe al enorme aumento de la pérdida de energía en torno al parto, que coincide con una reducción de la ingesta de energía.

Consejos para mantener un buen BCS:

  • Evitar el hacinamiento y sobrepoblación. El hacinamiento hace que las vacas dominantes coman demasiado y demasiado rápido, lo que las hace engordar. Esto también dificulta la producción de saliva y puede provocar acidosis. Mientras tanto, las vacas subordinadas y las novillas jóvenes comerán poco, lo que provocará importantes problemas de fertilidad a 60 días postparto.
  • Cuidado con las vacas que no se tumban en los cubículos. Esto puede ser una señal de que los cubículos son demasiado pequeños. Estas vacas tendrán niveles elevados de ácidos grasos no esterificados (NEFAs), debido al aumento del estrés, lo que puede causar infertilidad.
  • Evitar que las vacas pierdan peso en el periodo seco. Esto es peligroso porque el hígado está ocupado con la preñez y la vaca movilizará grasa antes del parto. En su lugar, hay que intentar conseguir una condición óptima antes de secar las vacas, puntuando su CC en el último trimestre de la preñez y rectificando en las próximas semanas antes del secado.

 

  • Evitar el BEN (balance energético negativo)

 

La IMS (ingesta de materia seca) es un importante indicador de la salud metabólica al principio de la lactación, y los estudios demuestran que las vacas con una CC más alta en el momento del parto movilizarán la grasa en las primeras semanas después del mismo.

Evitar el BEN se centra en tres cuestiones: si la vaca come o no, cuándo come y qué come.

  • En primer lugar, hay que preguntarse si la vaca puede comer. ¿Está coja o hay algo más, como las vacas dominantes, que le impide comer? ¿Hay suficiente alimento?
  • ¿Cuándo comen las vacas? Si las vacas comen demasiado durante el último trimestre de la lactancia o durante el periodo seco, engordarán en el momento del parto. Deben alimentarse para comer y no estar demasiado gordas para comer.
  • ¿Qué comen? La composición de la dieta es importante; las vacas deben amar lo que comen para maximizar la DMI.

El BEN no es un simple cálculo de la ingesta de energía menos la energía que se pierde a través de la leche; es mucho más complicado. Las vacas priorizan la energía para producir la leche (lo que se conoce como prioridad metabólica).

Para producir leche, las células mamarias necesitan producir lactosa. Ésta se crea utilizando glucosa. Si no hay suficiente glucosa en el torrente sanguíneo, ésta será «robada» por la ubre para la producción de leche. Esto hace que la concentración de glucosa en el torrente sanguíneo descienda y que la insulina baje.

La vaca moviliza entonces las reservas de energía (reservas de grasa o lípidos), haciendo que los NEFAs aumenten en la sangre. Cantidades masivas de NEFAs inundan el hígado, provocando la producción de cetonas o hígado graso, y la vaca pierde peso.

Hasta cierto punto, una vaca puede hacer frente a la acumulación de lípidos en el hígado y a la producción de cetonas y NEFA en el torrente sanguíneo. Pero los niveles de glucosa en el torrente sanguíneo pueden bajar aún más si la vaca no es capaz de comer lo suficiente debido a factores que alteran el apetito, como una CC demasiado alta.

En esta situación, la IMS desciende, se suministra menos glucosa al torrente sanguíneo, al estómago y a los intestinos, la insulina es menor y se moviliza más grasa, lo que empuja a la vaca a la «zona roja» del BEN.

Las células inmunitarias, necesarias para luchar contra las infecciones, también necesitan mucha glucosa. Esta es una de las razones por las que la infección puede coincidir con un aumento de las cetonas.

 

 

Fuente: Farmers Weekly, «4 tips to optimise dairy cow fertility»




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