17 Oct. 2018

Manejo y Bienestar

Manejo y Bienestar

Control del crecimiento en programas de recría de novillas

Escrito por: Rubén López Polvorinos

La eficiencia y rentabilidad de una explotación lechera depende en gran medida del manejo nutricional, sanitario y reproductivo llevado a cabo previamente con la recría.

A qué edad paren las novillas o cuánto cuesta criarlas en una explotación son preguntas frecuentes en el mundo de la ganadería de leche, aunque la respuesta no es siempre tan sencilla como un simple dato.

En general manejamos mucha información sobre índices o valores de referencia que tratamos de alcanzar con las terneras y novillas tales como la edad al destete, a la inseminación o al parto.

Momento ideal para el PRIMER parto

Obviamente, en granjas lecheras de manejo intensivo se busca un retorno rápido de la inversión que supone criar un animal hasta que comience a producir leche en la primera lactación buscando, por tanto, partos a una edad cada vez más temprana.

  EDAD AL PRIMER PARTO  

Así, reducir la Edad al Primer Parto (EPP) de las novillas tiene gran relevancia a la hora de optimizar la recría en la explotación. La EPP recomendada a fin de maximizar el rendimiento económico de la recría son 22-24 meses.

Sin embargo, no debemos perder de vista que el objetivo de edad al primer parto tiene que ir acompañado de un correcto desarrollo corporal, no solo en el tamaño o el peso, también en la calidad del proceso.

Etapas clave del desarrollo de las terneras y novillas están condicionadas por su peso mucho más que por la edad que tienen.

  DESARROLLO CORPORAL  

Durante todo el crecimiento, hay un estándar óptimo de la evolución del peso y la altura que permitirán a la novilla desarrollar su potencial genético y maximizar su productividad y longevidad.

Dado que no todas las granjas tienen el mismo tipo de animales, lo primero que debemos hacer para realizar un control del crecimiento de nuestra recría es determinar el peso de nuestras vacas adultas, que serían las de tercera lactación, o definir como objetivo el tipo de vaca en que queremos que se conviertan nuestras novillas.

Podríamos hacer un cálculo estimado del crecimiento anotando los pesos de animales de desecho, aunque esto puede no resultar del todo fiable, ya que en estos casos suelen estar por encima o por debajo del peso medio real, ya sean vacas que no preñan y se van por baja producción o vacas con alguna patología.

Idealmente deberíamos estimarlo en base a vacas sanas de tercer parto con una condición corporal aproximada de 3 puntos.

 

Así pues, el peso vivo ideal para el inicio de la inseminación sería del 55% del peso vivo de un animal adulto, y de un 82-85% para llegar al primer parto.

 

En una ganadería de leche de alta producción, con vacas adultas de 730-760 kg, un manejo adecuado permitiría un crecimiento óptimo de las terneras de modo que alcancen la madurez sexual para ser cubiertas a partir de los 13 meses de edad (400 días), habiendo alcanzado el 55% de su peso vivo (PV) adulto (380-400kg).

Asimismo, la mayoría de estos animales (más del 80%) llegarían al parto a la edad de 22-24 meses con un peso vivo esperado de entre 620-650 kg, el 85% de su PV adulto, y alcanzarán un PV postparto entre 545-590 kg.

 

Control del crecimiento

Podemos tomar datos periódicamente de todas las terneras y novillas o de porcentaje representativo de ellas y nos dará una idea más o menos clara de la evolución del desarrollo en todo el proceso, además permitirnos hacer correcciones de alimentación o manejo a determinadas edades.

Asimismo, se pueden establecer controles en diferentes fases (nacimiento, destete, pre pubertad, inseminación y preparto sería ideal), o haciéndolos coincidir con el manejo en la granja (cambios de lotes, reproducción, etc.).

Si se distancian mucho las edades a las cuales tomamos datos se puede perder información de lo que está ocurriendo durante ese período, dificultando las rectificaciones con los animales.

Por ejemplo, inseminar novillas que no han alcanzado objetivos de desarrollo para mantener baja la edad al parto nos puede llevar a tener múltiples problemas: partos distócicos, patologías postparto, menor producción, etc.

Es frecuente invertir en recursos en alimentación conduciendo a que las novillas estén por encima de condición corporal o peso ideales en el momento de la inseminación, pero no habremos optimizado la rentabilidad o llegaremos tarde al objetivo reproductivo con repercusiones negativas en la edad del parto.

 

Programas de recría

Para monitorizar el desarrollo de las novillas podemos valorar diferentes parámetros:

  • Peso
  • Altura
  • Condición corporal

  BÁSCULA  

Cuando hace unos años decidimos iniciar un programa de control de recría en algunas granjas con las que trabajamos, nuestra primera necesidad era la monitorización del peso vivo de las terneras y novillas.

Obviamente, la mejor manera de tomar datos de pesos en animales de diferentes edades es utilizando una báscula, pero las ganaderías en las que hacíamos estos controles son muy heterogéneas en tamaño, instalaciones y manejo de los lotes, con lo que era muy difícil plantearse utilizarla de manera rutinaria y tuvimos que hacer un gran esfuerzo sobre todo de manejo.

Figura 3. Pesaje de las novillas en báscula.

Figura 4. Medición de altura de las novillas.

  DIÁMETRO TORÁCICO  

A la hora de valorar el peso nos encontramos con el limitante de no poder contar siempre con una báscula en la granja, lo que puede hacer necesario recurrir a métodos indirectos para estimarlo, como la medición del diametro torácico, que según algunos estudios (Dingwell y col., 2006; Heinrich y col., 2007) parece lograr una buena concordancia con el peso vivo obtenido en báscula.

Sin embargo, se han descrito diversas fórmulas de ajuste del perímetro torácico y en el mercado disponemos de diversas cintas comerciales con resultados heterogéneos. Esto lleva a que algunos técnicos y ganaderos duden de la validez de las cintas torácicas para monitorizar el peso de las novillas, especialmente en terneras muy jóvenes o en avanzado estado de gestación.

Figura 4 y 5. Método para realizar la medición del diámetro torácico. Pasar la cinta por debajo de la articulación del codo y por detrás de las escápulas y ejercer una tensión de 1,5 kg.

 

EXPERIENCIA DE CAMPO

Aprovechando el momento de mover los animales, la instalación de las mangas y disponer de personal, se hicieron mediciones de perímetro torácico y altura a la cruz y/o la grupa de los animales, calculando el Indice de Masa Corporal (IMC), y valorar si podíamos contar con una herramienta que facilite el manejo y no penalice la fiabilidad.

Así, se tomaron datos de peso vivo, diámetro torácico y altura a la cruz y/o la grupa de un total de 1498 terneras y novillas de todas las edades y diferentes momentos de 14 granjas de leche diferentes del centro occidente de Asturias, aunque la combinación de monitoreo de peso vivo en báscula y diámetro torácico se dio en 763 animales y el peso, diámetro y altura en 557.

Tabla 1. Registro de datos de peso, altura y diámetro torácico en granja.

 

Gráficas 1 y 2. Diferencias entre altura a la cruz y a la grupa y representación del IMC en una granja para crecimientos con objetivo de parto a 24 meses.

A pesar de tener la mayoría de las explotaciones niveles de producción altos, presentaban gran variabilidad en la alimentación, loteado por edades, estado reproductivo y manejo en función de la época del año.

Es importante elegir correctamente dónde hacer las mediciones de altura, siempre a nivel de la grupa o de la cruz, el sesgo en los resultados puede ser de un 5%.

Tanto la correlación entre altura y peso vivo como el cálculo de índice de masa corporal -una herramienta muy útil a la hora de valorar el crecimiento y los protocolos de manejo- dependen de dónde midamos la altura de la novilla.

 

Correlación y concordancia

Si comparamos en una gráfica los datos de peso vivo con el diámetro torácico o la altura, obtendremos una distribución de puntos de los que podremos obtener una línea de tendencia que nos muestre la relación lineal entre esas dos variables.

Podemos entonces elegir uno de los diferentes tipos de tendencia o regresión:

  • Lineal
  • Logarítmica
  • Polinómica de 1er,2º y 3º Grado
  • Potencial
  • Exponencial

La ecuación de esta línea nos permite extrapolar o predecir cómo cambiará una variable, el PESO VIVO en base a los cambios de DIÁMETRO O ALTURA y la confiabilidad de la correlación en base a su valor R2.

El coeficiente de determinación (R2), es un índice que se usa en estadística para predecir futuros resultados o probar una hipótesis.

Determina la calidad del modelo para replicar los resultados, y la proporción de variación de los resultados que puede explicarse por el modelo.

Tras haber acumulado un número significativo de datos de diámetro torácico y altura, combinados con los de peso vivo, podemos observar que para intentar desarrollar un modelo predictivo, el diámetro torácico es mejor variable que la altura (mejor R2 para el total de mediciones) aunque ambas guardan una buena correlación y podrían ser usadas para hacer monitorización en granja.

Gráficas 3 y 4. Gráficos de dispersión de peso vivo y diámetro torácico y peso vivo y altura a la cruz.

 

¿La conformación corporal varía con la edad?

Una vez decido usar la medición de la circunferencia torácica para estimar el peso vivo de las novillas, nos surge una duda, ya que la conformación de los animales varía en función de la edad.

¿Es suficiente una única fórmula para todas las etapas del crecimiento, o deberíamos aplicar una fórmula para cada una de ellas?

 

La comparación de los distintos tipos de regresión y sus coeficientes R2, lo hicimos por tramos de edad pensando en cómo se tienen agrupados los animales en las granjas que visitamos por manejo y alimentación y en qué etapas nos interesa tener datos.

Tabla 2. R² de los distintos tipos de tendencia, por tramos de edad.

El resultado es muy fiabe para algunos tramos de edad, alternando el tipo de regresión entre polinómica de tercer grado y potencial, y nos da a entender que algunos tipos de modelo se ajustan mejor que otros en función de la edad de los animales.

Hemos observado que ciertos modelos se ajustan mejor en función de la edad de los animales, sin embargo, no parece muy práctico tener que aplicar distintas fórmulas en función del tramo de edad que estemos midiendo.

 

Hicimos una comparación de diferentes fórmulas en las que el peso vivo viene dado en Kg y el diámetro torácico en cm.

  • Fórmulas con mejor R2 obtenida del conjunto de todas nuestras mediciones (CORE GEN)
  • Las de mejor R2 para cada tramo de edad (CORE BEST)
  • Las ya publicadas de diferentes estudios

Para valorar la concordancia entre los datos de peso vivo obtenidos de las distintas fórmulas se evaluó el coeficiente de correlación intraclase (CCI).

Coeficiente de Correlación Interclase es el índice que se utiliza para determinar hasta qué punto los resultados obtenidos con diferentes instrumentos de medida o con diferentes observadores concuerdan, o son equivalentes.

 

  • Se ha indicado que valores del CCI entre 0,4 – 0,75 representan una fiabilidad entre regular/buena.
  • Valores por encima de 0,75 representan una fiabilidad excelente.

 

Tabla 3. Comparación de CCI promedio de las distintas fórmulas por tramos de edad.

A pesar de que los CCI promedio de las mejores fórmulas por tramos de edad obtenidas de nuestras mediciones alcanzan los valores máximos de concordancia para algunos grupos.

Los CCI promedio de las fórmulas de Heinrich (1992 y 2007) y de la Universidad de Pennsilvania (1995) son consistentemente buenos para todas las edades y se puede perfectamente trabajar con ellas para monitorear el peso de la recría, aunque en estudios posteriores donde hemos unido nuestros datos a los obtenidos por otros veterinarios y hecho un análisis conjunto.

La fórmula que mejor CCI promedio presenta es la de Heinrich 2007.

Es muy importante ser metódico a la hora de hacer la medición para que no haya variabilidad debido a la toma de muestras en función de quién la haga, ya que influye tanto la correlación como la concordancia de los datos obtenidos.

Por otra parte, y en nuestro caso, se observa que en animales de más edad hay una reducción tanto de R2 como de CCI, que atribuimos a la poca uniformidad en el estado reproductivo de las granjas que fueron objeto de estudio.

En situaciones donde el estado reproductivo fuese más homogéneo, ya sea en una misma granja como en otras granjas de situación más similar, el resultado sería aún más fiable y guardaría mejor correlación.

 

Conclusiones

Determinar el peso vivo de las novillas en una báscula electrónica calibrada es el método más preciso en todas las edades.

Sin embargo, en aquellos casos en que no podamos disponer de báscula, la estimación del peso en base al perímetro torácico ha demostrado lograr una excelente concordancia con el peso vivo en báscula hasta los 18 meses de vida, por lo que se trata de una herramienta práctica y fiable para la monitorización del desarrollo de las novillas a nivel de rebaño, especialmente de cara a controlar su desarrollo hasta la cubrición.

Hacer el análisis combinado de peso y altura nos da una información mucho más exacta de la conformación de los animales o del índice de masa corporal que deben tener a lo largo de su desarrollo, no basándonos exclusivamente en una variable para hacer cambios en el manejo.

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