08 Nov. 2019

Patología

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La diarrea neonatal – Un caso frecuente de ceguera de la granja

La diarrea neonatal es un claro ejemplo de ceguera en granja, ya que a menudo se subestima la presencia de esta enfermedad.

Dentro de las enfermedades que principalmente afectan al ternero durante los primeros meses de vida, la diarrea neonatal tiene un papel fundamental, siendo el motivo de más de la mitad de los tratamientos y la principal causa de muerte durante la fase predestete (Urie y col., 2018).

La mortalidad es un indicador primario de bienestar, además de ser un punto importante de pérdida económica en la granja, debido tanto a la pérdida del valor del animal, como a la potencial pérdida de su valor genético.

Pero no solo son las bajas el problema asociado a esta enfermedad, sino que el mero hecho de enfermar retrasará el crecimiento, incrementará el riesgo de enfermar posteriormente de neumonía, y afectará al resultado final de la novilla tras el parto y, por tanto, a la rentabilidad.

Esta enfermedad tiene, por consiguiente, una repercusión económica importante en la granja, al tiempo que penaliza el bienestar e incrementa el uso de antibióticos.

  LA CEGUERA DE LA GRANJA 

 

A pesar de estar demostrada la reducción de la enfermedad mediante protocolos de manejo y vacunación, todavía muchas explotaciones lecheras con problemas de diarrea en las terneras carecen de un programa preventivo, ya que consideran que no tienen problemas importantes con la enfermedad. ¿A qué se debe esto?

Recientemente John Mee, un veterinario irlandés, ha publicado un artículo en el Boletín de ANEMBE sobre lo que denomina “la ceguera de la granja”, en la que explica cómo este síndrome nos lleva a ver como normales cosas que ocurren a diario en la granja, a pesar de que en realidad no lo son y no tendrían por qué ocurrir.

Este problema afecta no solo a los ganaderos sino también a otros técnicos que trabajan en las granjas, como los propios veterinarios.

Hay distintas causas que podemos englobar en dos grupos:

FALTA DE RECONOCIMIENTO DEL PROBLEMA: se asocia a la escasez de datos objetivos por falta de registros o a la ausencia de criterio homogéneo en el diagnóstico.

PROBLEMA RECONOCIDO QUE INFRAVALORAMOS: debido a que nos acostumbramos, bien porque el empeoramiento se produce de forma gradual o simplemente porque no tenemos con quién compararnos, lo que nos lleva a normalizar nuestros resultados.

La diarrea neonatal es un claro ejemplo donde nos encontramos con frecuencia ante este síndrome de ceguera en granja. Y es que en muchas explotaciones se subestima la presencia de esta enfermedad y pensamos que apenas tenemos problemas.

Pero en realidad estamos tratando a un alto porcentaje de terneros, muchos de los cuales tienen el culo manchado por heces o pelado tras haber padecido la enfermedad, o incluso sufrimos un alto porcentaje de bajas (>3% entre 24h-60 días de vida).

Como consecuencia, aceptamos como normal tener un alto porcentaje de enfermedad y/o bajas y minusvaloramos la importancia de instaurar un plan vacunal para prevenir la enfermedad.

TAMAÑO Y CENSO

Por otro lado, a mayor tamaño de rebaño, mayor número de partos y terneros presentes, lo que incrementa la presión de infección y el riesgo de enfermar. Esto se complica aún más cuando se trata de granjas que han crecido en número, sin incrementar proporcionalmente las instalaciones, lo que suele afectar muy especialmente a las áreas de vacas secas, preparto y recría.

Gran número de explotaciones que han visto incrementado su censo, han aumentado también, sin saberlo, el riesgo de difusión de enfermedades, como la diarrea neonatal.

Lo que pone de manifiesto la importancia creciente de trabajar en prevención mediante la instauración de:

  • Adecuadas medidas de bioseguridad y biocontención con protocolos de manejo y de diagnóstico.
  • Planes vacunales completos que proporcionen mayor protección frente a las enfermedades de más relevancia o riesgo para el rebaño.

 ¿CUÁLES SON LOS PASOS A SEGUIR PARA PREVENIR LA DIARREA NEONATAL? 

 

El manejo de la recría no es un proceso complicado, más bien todo lo contrario.

De hecho, una de las claves del éxito reside en que sea sencillo. Pero es necesario ser constante, metódico, ordenado en el trabajo y dedicarle el tiempo necesario para conseguir un buen resultado.

En el caso de la diarrea neonatal, dentro de las principales causas infecciosas nos encontramos con E. coli, rotavirus, coronavirus y Cryptosporidium parvum, actuando bien de forma aislada o en infecciones mixtas de mayor gravedad.

Dado que estos patógenos se encuentran presentes en todas las granjas y tanto en terneros sanos como enfermos, la clave no se haya tanto en combatirlos sino en maximizar la respuesta inmune de la ternera.

La enfermedad es el resultado de una relación desfavorable entre la resistencia del ternero y la presión de infección.

Habrá que trabajar en minimizar la presión de infección y maximizar la resistencia de la ternera a través del chequeo de los principales puntos clave.

 

 

  PUNTOS CLAVE PARA LA PREVENCIÓN DE LA DIARREA NEONATAL    

 

1.Manejo de la vaca seca : durante los últimos meses de gestación es cuando se produce el mayor crecimiento de la ternera, por lo que el manejo, el bienestar y alimentación de la vaca durante esta fase serán vitales para que la ternera nazca con buen peso y para evitar problemas en el parto.

  • CONDICION CORPORAL: si la madre tiene excesiva o insuficiente condición corporal, será más probable que tengamos problemas al parto y la ternera nazca con menos vitalidad, lo que repercutirá negativamente en su encalostrado y salud.
  • INMUNIDAD MATERNAL: a nivel de protección frente a la diarrea, como la enfermedad afecta muy temprano a las terneras y no tendremos tiempo de protegerlas directamente, es durante este periodo final de la gestación cuando podremos vacunar a la madre para que produzca anticuerpos específicos que se concentrarán en el calostro.

2.Plan preventivo frente a la diarrea neonatal: 

  • VACUNACIÓN: la eficacia de la vacunación de las madres está más que demostrada, reduciendo tanto la morbilidad como la mortalidad por diarrea frente a los tres principales agentes implicados (rotavirus, coronavirus y E. coli).

Así, distintos estudios han visto como, al vacunar con Rotavec® Corona, incrementamos de forma significativa la concentración de anticuerpos protectores específicos, tanto en el suero de las vacas vacunadas, como en el calostro y la leche de transición (Recca y col., 2003); y posteriormente en el suero de los terneros encalostrados con el calostro de madres vacunadas (Crouch y col., 2001).

Parámetros evaluados.

    • MUESTREO: para evaluar los resultados se tomaron muestras para monitorizar la concentración de anticuerpos específicos frente a E. coli, rotavirus y coronavirus. En vacas se tomaron muestras de suero, calostro y leche intermedia, y en terneros sólo de suero.
    • MONITORIZACIÓN: se monitorizó el encalostrado y se siguió de forma ciega a los terneros durante las tres primeras semanas de vida, registrándose todos los tratamientos y bajas, y remitiendo muestras de un porcentaje de casos de diarrea para su diagnóstico etiológico. A este respecto cabe destacar que, si bien el encalostrado se realizó de forma idéntica tanto en machos como en hembras, el manejo posterior fue, como sucede en muchas granjas, claramente mejor en las hembras.

 

Análisis de resultados.

Los resultados del estudio pusieron de manifiesto:

  • Un incremento de la inmunidad específica más equilibrado frente a los tres patógenos en el grupo Rotavec® Corona.
  • Una reducción del impacto de la enfermedad, especialmente en el grupo vacunado con Rotavec®, tanto en morbilidad como en mortalidad.

A pesar de que por azar en el grupo Rotavec® la proporción de machos fue muy superior (66,7% machos; 27,8% morbilidad y 2,3% bajas), al contrario de lo que ocurrió en el grupo control (35,5% machos; 38,7% morbilidad y 3,2% bajas), siendo homogéneo en el grupo de la vacuna B (50% machos; 44,1% morbilidad y 8,3% bajas).

A pesar de presentar un mayor desafío el grupo Rotavec®, este logró los mejores resultados (prueba de campo PC17-LE01-02, en publicación).

 

 

  ¿QUÉ HACEMOS CUANDO, ADEMÁS, TENEMOS PROBLEMAS DE CRIPTOSPORIDIOSIS?  

 

En caso de que además tengamos problemas de criptosporidiosis, será necesario completar la vacunación con un tratamiento preventivo con halofuginona, revisando también la alimentación y los protocolos de limpieza y desinfección.

En el estudio comparativo realizado por Meganck y col (2014) partieron de  24 GRANJAS CON PROBLEMAS DE DIARREA NEONATAL.

  • GRUPO PREVENCIÓN: 13 granjas. Plan vacunal con Rotavec® Corona y tratamiento preventivo frente a criptosporidiosis con Halocur®.
  • GRUPO CONTROL: 11 granjas restantes en las que no se instauró el plan preventivo.

Los resultados del seguimiento mostraron cómo con el plan preventivo se redujo significativamente la enfermedad :

 

Tan solo el 14% de los terneros del grupo tratado padeció diarrea.

En el grupo control casi un 40% de los terneros enfermó por diarrea.

3.Paridera y primeras horas de vida:

  • LIMPIEZA & DESINFECCIÓN: en ocasiones, el comienzo de la vida de una ternera no es nada fácil. De hecho, nada más nacer, el primer contacto del ternero es con frecuencia el suelo del pasillo del corral de las secas o una paridera no muy bien mantenida y con altas cargas de patógenos.

Esta situación facilita la colonización del intestino por parte de bacterias, como E. coli, que pueden llegar incluso antes de que el ternero reciba las defensas a través del calostro, dando lugar a diarrea o septicemia en los primeros días de vida.

Por ello, un adecuado protocolo de limpieza y mantenimiento del lugar donde se producen los partos es crítico. Igualmente, la higiene durante las primeras horas de vida será fundamental.

  • Limpieza al recoger a la ternera para llevarla a su caseta: ¿Utilizo una carretilla solo para eso? ¿La limpio y desinfecto entre terneros?.
  • La caseta donde alojamos a la ternera: ¿Está limpia y desinfectada? ¿La hemos dejado vacía durante unos días? ¿Dispone de abundante cama limpia y seca?.
  • Desinfección del ombligo.
  • TEMPERATURA: otro punto importante será la temperatura corporal. Y es que tenemos que pensar que la ternera estaba muy calentita en el útero materno sin tener que hacer ningún esfuerzo.

De repente, al nacer, se encuentra mojada y expuesta a la temperatura ambiente, en muchos casos frío, debiendo consumir energía para regular su temperatura y poder sobrevivir.

Por ello, es esencial secar a las terneras, proporcionándoles un ambiente seco y cálido, siendo una cama con abundante paja la mejor opción, y administrándoles energía lo antes posible a través del encalostrado.

Además, una opción interesante es colocar durante los primeras horas o días calor con una lámpara de infrarrojos o utilizar mantas para terneros.

4.Encalostrado:

  • INMUNIDAD MATERNAL: el sistema inmunitario del ternero recién nacido es inmaduro, a lo que se le suma el hecho de que su madre, por el tipo de placenta de los bovinos, no puede transferirle durante la gestación los anticuerpos, también llamados inmunoglobulinas (Ig). Por ello, la transferencia de anticuerpos maternales se produce exclusivamente a través del encalostrado, siendo vital que se realice adecuadamente.
  • NUTRIENTES & ENERGÍA: además de anticuerpos, el calostro también aporta gran cantidad de nutrientes (grasa, lactosa, vitaminas…), factores de crecimiento (como IGF-I o GH que se ha comprobado que influyen en el desarrollo gastrointestinal del ternero) o factores bioactivos que influyen en la “programación metabólica“ del animal.

El manejo del encalostrado es clave para la futura salud del ternero en sus primeras semanas de vida. De hecho, numerosos estudios demuestran que el fallo de transferencia calostral incrementa el riesgo de enfermar tanto de diarrea neonatal como de neumonía, repercutiendo en toda la vida productiva futura del animal.

Hay cuatro puntos claves a tener en cuenta en este proceso del encalostrado:

¿CUANDO?: lo ideal será que tanto el ordeño del calostro como el propio encalostrado del ternero se realice antes de 4-6 horas después del nacimiento.

CALIDAD: un calostro de calidad debe contener un mínimo de 50 g de IgG/l, lo que podemos medir mediante un calostrímetro (color verde) o un refractómetro de Brix (>23º).

Hay distintos factores que influyen en la calidad del calostro, algunos no los podemos controlar (como la raza o el número de partos), pero otros sí que dependerán del manejo: manejo de la vaca seca, vacunación de las madres o manipulación del calostro.

CONSERVACIÓN: la presencia de bacterias en el calostro puede producir por sí misma enfermedades en la ternera y además, disminuye en gran medida la absorción de los anticuerpos.

El calostro puede contaminarse principalmente por tres causas:

1. Bacterias procedentes de la ubre asociadas a mastitis.

2. Proceso de recogida y administración del calostro (ubres, cubos u otros materiales sucios).

3 . Multiplicación bacteriana posterior, lo que ocurre si se almacena a temperatura ambiente.

Por ello será fundamental maximizar la higiene y minimizar el tiempo que el calostro se almacena a temperatura ambiente.

CANTIDAD: la cantidad necesaria dependerá de la calidad del calostro y la capacidad de absorción del animal, que a su vez varía en función del tiempo transcurrido desde el nacimiento hasta el ordeño de la madre y la administración al ternero, y el nivel de contaminación del calostro.

A fin de asegurar un buen encalostrado, en la mayor parte de las circunstancias, la recomendación es administrar un 10% del peso vivo del ternero, es decir, entre 3,5-4 litros de calostro en la primera toma.

5.Continuar dando calostro los primeros días de vida:

Si bien solemos pensar en el calostro asociado principalmente a la primera toma o el primer día de vida, las propiedades del calostro van más allá.

Si bien es cierto que el paso de anticuerpos a la sangre se reduce a las primeras 24 horas de vida de la ternera, en los días posteriores la leche de transición proporciona de forma natural una inmunidad lactogénica a nivel local que continúa con su papel de protección a nivel intestinal durante los primeros días de vida.

Distintos estudios han demostrado que continuar administrando calostro o leche de transición a los terneros durante los primeros días de vida mejora la salud intestinal y favorece el desarrollo de las vellosidades intestinales, haciéndoles más eficientes y creciendo más rápido, lo que podría incrementar su futura producción láctea.

Además, en el caso de calostro procedente de madres vacunadas, nos permitirá aprovechar aún en mayor medida la protección específica proporcionada por la vacuna.

6.Alojamiento: maximizar la higiene, reduciendo la carga patógena en contacto con la ternera, será crítico.

En el caso de las granjas de leche, el alojamiento en caseta individual durante las primeras semanas, sin contacto directo entre terneras, es una medida muy eficaz. Sin embargo, cómo realicemos la limpieza y desinfección entre terneros, si cambiamos o no las casetas de sitio o realizamos un periodo de vacío, serán claves para que en la práctica esta medida sea eficaz.

7. Alimentación de los terneros durante las primeras semanas: las terneras que disponen de leche o lactoreemplazante sin restricción ingieren alrededor del 20% de su peso vivo, en torno a los 8-10 litros por día.

Esto nos lleva a preguntarnos, ¿quién se equivoca, la naturaleza o nosotros cuando alimentamos a las terneras con solo dos litros de leche por toma durante las primeras semanas de vida?

El principal motivo suele ser el convencimiento de que al aumentar la cantidad de leche las terneras enfermarán de diarrea neonatal. Sin embargo, lo que en realidad ocurre con este programa de alimentación es que, durante las épocas de frío, prácticamente no se cubren las necesidades energéticas de mantenimiento.

Como consecuencia, las terneras apenas crecen y son más susceptibles de enfermar, ya que su sistema inmunitario no dispone de la energía suficiente para poder funcionar adecuadamente.

De hecho, está demostrado que alimentar con mayores cantidades de leche, siempre que se administre de forma constante, caliente y limpia, no supone ningún problema, sino más bien todo lo contrario, ya que las terneras sufrirán menos problemas de diarreas y tendrán un mayor ritmo de crecimiento.

Lo que sí puede ser un problema, dando lugar a diarreas de origen no infeccioso, es la falta de un adecuado manejo de la alimentación láctea.

En muchas explotaciones nos encontramos con errores, tanto a la hora de preparar la leche (temperatura, concentración, mezclado, homogeneidad del resultado final, etc.), como a la hora de limpiar el material utilizado (cubos, tetinas, jarras…) y guardarlo de forma apropiada entre tomas para evitar que se contamine o permanezca húmedo.

También se debe adaptar la alimentación láctea a cada edad utilizando leche de vaca o lactoreemplazantes de calidad con una alta digestibilidad durante las primeras semanas de vida de la ternera.

La ternera todavía no tiene su sistema digestivo y enzimático maduro, por lo que si utilizamos leches con baja digestibilidad no podrá aprovechar todos sus componentes y muchos de ellos pasarán al intestino originando un aumento del tránsito, disbiosis y, como consecuencia final, diarreas mecánicas que pueden complicarse a infecciosas.

En conclusión, todavía en muchas explotaciones se considera un éxito que las terneras no enfermen gravemente durante sus primeros meses de vida, sin comprender que para conseguir animales adultos que puedan desarrollar todo su potencial productivo es fundamental que las terneras crezcan sanas en las primeras fases de vida.

Por ello, es vital trabajar en prevención y no esperar a tener brotes graves para monitorizar los principales puntos de riesgo o instaurar planes vacunales frente a la enfermedad. Además, es recomendable contar con registros de tratamientos y bajas que nos permitan ser más objetivos a la hora de monitorizar la diarrea neonatal en la granja.

Con ello, lograremos novillas más sanas y productivas, mejorando de forma sustancial el bienestar y reduciendo el uso de antibióticos durante este periodo.

 

 

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