AUTOR

Ceferino López-Sández

Grupo INVESAGA (Investigación en Sanidad Animal, Galicia), Dpto. Patología Animal, Fac. Veterinaria Lugo, USC

David García-Dios

Grupo INVESAGA (Investigación en Sanidad Animal, Galicia), Dpto. Patología Animal, Fac. Veterinaria Lugo, USC

J. Calvo

Grupo INVESAGA (Investigación en Sanidad Animal, Galicia), Dpto. Patología Animal, Fac. Veterinaria Lugo, USC

M. Viña

Grupo INVESAGA (Investigación en Sanidad Animal, Galicia), Dpto. Patología Animal, Fac. Veterinaria Lugo, USC

Mª Patrocinio Morrondo

Grupo INVESAGA (Investigación en Sanidad Animal, Galicia), Dpto. Patología Animal, Fac. Veterinaria Lugo, USC

Pablo Díaz

Grupo INVESAGA (Investigación en Sanidad Animal, Galicia), Dpto. Patología Animal, Fac. Veterinaria Lugo, USC

Pablo Díez-Baños

Grupo INVESAGA (Investigación en Sanidad Animal, Galicia), Dpto. Patología Animal, Fac. Veterinaria Lugo, USC

Rosario Panadero

Grupo INVESAGA (Investigación en Sanidad Animal, Galicia), Dpto. Patología Animal, Fac. Veterinaria Lugo, USC

S. Remesar

Grupo INVESAGA (Investigación en Sanidad Animal, Galicia), Dpto. Patología Animal, Fac. Veterinaria Lugo, USC

Las bronconeumonías verminosas de los pequeños rumiantes están ocasionadas por diversos géneros y especies de las familias Dictyocaulidae y Protostrongylidae que, a menudo, coexisten en un mismo animal.

Al igual que sucede con otras parasitosis, los ganaderos no suelen prestar demasiada atención a las infecciones por nematodos pulmonares debido a que, por lo general, son procesos crónicos que no causan bajas y cursan con sintomatología poco evidente.

Sin embargo, presentan una elevada morbilidad, lo que implica importantes pérdidas económicas indirectas; además, favorecen la entrada y la acción de otros agentes infecciosos al disminuir la resistencia del hospedador, provocando retraso en el crecimiento, pérdidas de peso y fertilidad y desvieje prematuro, entre otros.

Estos nematodos, además de poseer ciclos biológicos externos e internos distintos, muestran diferencias marcadas respecto a su localización en el aparato respiratorio, su acción patógena y su sensibilidad a los antihelmínticos (Tabla 1).

 

Los adultos de Dictyocaulus filaria, especie que parasita a los pequeños rumiantes domésticos, se encuentran en tráquea, bronquios y bronquiolos (Figura 1).

El ciclo biológico de D. filaria es directo, por lo que los rumiantes se infectan al ingerir Larvas 3 con el pasto.

Los adultos de los protostrongílidos se localizan en el parénquima pulmonar y pequeños bronquiolos de pequeños rumiantes (Figura 2) y necesitan completar su ciclo larvario en un molusco terrestre (caracoles y babosas), en los que se desarrollan las Larvas 3 infectantes.

A diferencia de Dictyocaulus y otros muchos nematodos, los protostrongílidos no provocan el desarrollo de inmunidad protectora, por lo que la infección tiende a ser acumulativa a lo largo de la vida del animal y por ello los animales adultos, por regla general, están más parasitados que los jóvenes (Díez-Baños et al., 2003).

Los ritmos de eliminación de Larvas 1 en las heces son discontinuos, pues dependen de diversos factores epidemiológicos.

La mayor parte de los estudios relativos a la epidemiología de las bronconeumonías verminosas en pequeños rumiantes se refieren a la influencia de factores intrínsecos como la edad, sexo o raza o a las condiciones ambientales de las áreas en las que pastan los animales; solo unos pocos han introducido elementos relacionados con las prácticas de manejo (López et al., 2011).

Con objeto de ampliar el conocimiento sobre la influencia de diversos factores relacionados con el manejo de los rebaños (tamaño de granja, proximidad a otros rebaños, antiparasitarios empleados, incorporación de animales de otras granjas, cuarentenas, tipo de cama, limpieza, rotación de pastos, abonado con estiércol, rebaño puro o mixto, etc.) sobre la prevalencia e intensidad de eliminación de los nematodos broncopulmonares se han analizado 253 rebaños de carne en semiextensivo distribuidos por toda la comunidad gallega.

El 51,8% de los rebaños analizados se encontraban infectados por protostrongílidos con una intensidad media de eliminación de 32,8 (±63,7 larvas por gramo de heces-lpg), mientras que la prevalencia por D. filaria fue del 11,8%, con una intensidad de 18,9 (±91,1 lpg).

Estos resultados demuestran que los protostrongílidos están ampliamente extendidos en los rebaños gallegos, lo que necesariamente implica repercusiones negativas sobre la rentabilidad de los mismos, y ponen de manifiesto la escasa eficacia de los programas de desparasitación que se llevan a cabo en la práctica totalidad de los rebaños y que están dirigidos fundamentalmente al control de los nematodos gastrointestinales.

De todos los factores estudiados, el análisis de regresión logística señaló la proximidad a otras explotaciones (< 2km) y el tipo de rebaño (ovino/caprino/mixto) como los principales factores de riesgo que condicionan la prevalencia tanto por protostrongílidos como por D. filaria; además, la incorporación de animales nuevos a la explotación supone un factor predisponente para la infección por D. filaria.

La densidad de explotaciones en una determinada zona condiciona la presencia de este tipo de nematodos, de modo que los rebaños cercanos (menos de 2 km) a otras granjas poseen casi el doble de riesgo (Odds Ratio=1,82) de resultar positivos a protostrongílidos que los que se encuentran aislados.

Los rebaños en pastoreo semiextensivo salen todos los días al pasto y se estabulan por las noches en instalaciones muy próximas a los poblados, por lo que suelen recorrer los mismos trayectos que los rebaños vecinos.

No debemos olvidar que la infección por protostrongílidos se produce al ingerir moluscos terrestres muy abundantes en las zonas marginales de los pastos y en la vegetación de zonas de paso de los animales.

En el Noroeste de España son numerosas las especies de caracoles y babosas que actúan como HI (hospedadores intermediarios) adecuados y permanecen activos durante todo el año, por lo que la infección de los pequeños rumiantes es posible en cualquier época (Díez-Baños et al., 1999); además, la infección de los moluscos por larvas de protostrongílidos no afecta a su actividad ni aumenta su mortalidad. En el caso de D. filaria, el riesgo asociado a la densidad de rebaños también es significativo, pero menor (OR=0,44) que el observado para los protostrongílidos.

Las cabras son mucho más propensas que las ovejas a las infecciones por protostrongílidos (Figura 3), si bien estas últimas son más sensibles a sus efectos patógenos.

Por ello, y en relación con el tipo de explotación, los rebaños puros de cabras presentan casi 20 veces más riesgo de estar infectados por estos nematodos (OR= 17,2).





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