09 Sep. 2019

Nutrición y Alimentación

Nutrición y Alimentación

Minimizar la inflamación en transición para reducir costes y mejorar la producción

A menudo, las vacas recién paridas no tienen el rendimiento esperado, siendo importante adoptar un enfoque que optimice el consumo de energía y evite la inflamación descontrolada.

INFLAMACIÓN – El ladrón oculto de la leche

Una situación bien conocida por los ganaderos es que las vacas recién paridas no tengan el rendimiento de ordeño esperado. La respuesta típica es asumir que las vacas tienen un déficit energético y aumentar la cantidad de concentrado suministrado para intentar mejorar su rendimiento.

Sin embargo, el Dr. Huw McConochie de Zinpro*, sugiere que el enfoque más rentable consiste en mejorar la forma en la que utilizan la energía que ya están recibiendo y que la clave para ello es evitar la inflamación descontrolada.

*El Dr. Huw McConochie es un Investigador Nutrólogo especializado en Producción Lechera en Zinpro Corporation. Para más información sobre cómo Zinpro Performance Minerals® puede ayudar en el manejo de la inflamación, visite zinpro.com

Cara y cruz de la inflamación

Tal y como explica el Dr. McConochie, la inflamación es un mecanismo esencial para el vacuno lechero, ya que es la forma que tiene el organismo de responder a las agresiones y de señalizar al sistema inmunitario para que cure y repare los tejidos, además de defenderse frente a invasores externos, como virus y bacterias.

La clave es la magnitud y la duración de la inflamación que afecta a la vaca.

La inflamación controlada es una parte normal de la transición, a medida que la vaca va superando los efectos del parto y se va readaptando a la producción de leche. Sin embargo, la inflamación descontrolada:

Se asocia al desgaste excesivo de la condición corporal

Favorece la pérdida excesiva de peso

Predispone al padecimiento de infecciones, como la mastitis, y daños relacionados con la acidosis y las cojeras

Estos procesos tienen un elevado coste energético, despojando a la vaca de la preciada glucosa requerida para la producción y otras funciones corporales básicas.

La glucosa es la principal fuente de energía para la producción de leche, pero también tiene un papel central en la iniciación del estro y en la preparación de la vaca para la siguiente gestación.

Así, al principio de la lactación, cualquier factor que reduzca la disponibilidad de glucosa implica un riesgo de disminución de la producción y pone en peligro la fertilidad.

Ante un desafío, la inflamación y la respuesta inmunitaria se convierten en prioritarias en lo que respecta al consumo de glucosa, ya que la vaca está programada biológicamente para cuidar de sí misma primero. Este fenómeno puede explicarse mediante el Modelo de Inflexión en TransiciónTransition Breakpoint Model– (Figura 1).

Glucosa – Divino tesoro

COSTE ECONÓMICO

Cualquier inflamación se traduce en el desvío de la glucosa. Cuanto mayor sea la inflamación, mayor será el efecto sobre la producción y un simple incremento del alimento no siempre será suficiente para resolver el problema a corto plazo.

Una vaca requiere de 100 g de glucosa para producir 1 kg de leche. Sin embargo, una respuesta inflamatoria intensa consume aproximadamente 1 kg de glucosa cada 12 horas, lo que conlleva una pérdida de hasta 10 kg de leche en el mismo periodo, es decir, 20 kg de leche/día.

Teniendo en cuenta que, en la mayoría de los rebaños, el 10% de las vacas podría tener un nivel basal de inflamación debido a un elevado recuento celular, cojeras o dermatitis, no es descabellado estimar las pérdidas en 200 kg de leche/día cada 100 vacas.

Ello implica unas pérdidas económicas diarias de 65€ (£60), sin contabilizar el coste de los tratamientos, el aumento de los días improductivos debido a la pérdida de condición corporal, peor fertilidad y mayor tasa de sacrificio.

El Dr. McConochie señala que la vaca responde a la deficiencia energética incrementando la movilización de sus reservas corporales, lo que acelera la pérdida de condición corporal.

Este hecho empeora la situación ya que las células adiposas, al liberar energía en forma de grasa, generan toxinas, desencadenando más inflamación e incrementando la demanda de glucosa.

Por otro lado, una pérdida excesiva de la condición corporal conlleva una acentuación de la respuesta inmunitaria, lo que implica que se desvíe aun más glucosa en detrimento de la producción, poniendo en peligro la integridad de la función hepática y favoreciendo el desarrollo de hígado graso y cetosis. Estas condiciones, a su vez, reducen la producción de glucosa y son de naturaleza inflamatoria.

La importancia de una buena gestión de la inflamación

A menudo, las estrategias adoptadas en el campo se centran en aumentar la disponibilidad de glucosa cuando la ingesta de materia seca se ve comprometida en las fases tempranas de la lactación, incrementando la densidad energética de la ración con almidón.

Sin embargo, emplear esta estrategia para compensar las pérdidas energéticas asociadas a la inflamación puede ser contraproducente, ya que puede provocar un estado de acidosis, lo que también conduce a inflamación, además de otras muchas condiciones negativas.

La pérdida de producción lechera es solamente la punta del iceberg cuando se trata del desvío de glucosa para combatir la inflamación. Un déficit de glucosa conlleva una reducción en el rendimiento reproductivo, un incremento de la incidencia de enfermedades asociadas a la transición y un aumento del sacrificio prematuro de las vacas.

Un buen manejo puede reducir las consecuencias del exceso de inflamación y puede ser una solución más rentable que incrementar el suministro de glucosa para solventar el problema.

Las claves para optimizar el metabolismo glucídico y minimizar la inflamación

Es vital mantener la integridad del tracto digestivo, siendo importante tener en cuenta que la acidosis es el principal causante de inflamación intestinal.

Maximizar la ingestión de materia seca durante la transición es fundamental, por lo que es recomendable garantizar que haya suficiente espacio de comedero para permitir que las vacas coman con libertad y sin tener que competir.

Cabe resaltar que el diseño de la nave y la provisión de una cama confortable que invite a las vacas a acostarse cómodamente puede ayudar a reducir el riesgo de cojeras. Esto es importante, ya que las cojeras pueden afectar negativamente a la ingesta y también es otra fuente de inflamación que puede aumentar las demandas de glucosa.

Es importante prestar atención a las vacas con cojeras en el grupo cerrado y realizar un recorte de pezuñas en todas las vacas en periodo de secado.

Minimizar el estrés debería ser otra prioridad, ya que contribuye a evitar que se desencadene una respuesta inmunitaria que consuma las reservas de glucosa de la vaca.

A este respecto, se recomienda evitar cambios en el grupo, ya que el estrés se traduce en un incremento de los niveles de cortisol, lo que en cambio reduce la ingestión de materia seca e incrementa la pérdida de condición corporal, con consecuencias negativas sobre las reservas de glucosa.

En verano, es especialmente importante tomar medidas para mitigar el impacto del estrés por calor en las vacas en transición.

La inflamación descontrolada, consecuencia de numerosos factores estresantes y una reducida ingesta de materia seca en vacas en transición, puede evitarse mediante un buen manejo, resultando en una mayor producción, un mayor rendimiento a lo largo de todo su vida productiva y una transición más eficiente.

A menudo, se pasa por alto la importancia de proporcionar cofactores (minerales traza y vitaminas) a las vacas en transición a través de la ración para que tengan una respuesta inmunitaria óptima.

El incremento de la demanda de estos cofactores puede detectarse en el periparto, ya que la vaca debe hacer un esfuerzo adicional para proporcionar al ternero los elementos necesarios para la formación y diferenciación de tejidos y órganos. A esto se une el reto del inicio de la lactación y la recuperación tras la gestación, lo que incrementa sus requerimientos.

“Aunque los niveles de inclusión de minerales traza y vitaminas en la ración son bajos, su importancia en el control de la inflamación es enorme. Una suplementación bien planteada en todas las fases de producción trae consigo grandes beneficios con una inversión mínima”. – Dr. McConochie

1 Comentario

  • Ideas claras y sencillas. El Dr. McConochi siempre «con los pies en el suelo»
    Modular la inflamación es una pieza clave en el éxito de nuestra producción
    Gracias

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