09 May. 2018

Nutrición y Alimentación

Nutrición y Alimentación

La modulación del comportamiento ingestivo, clave para la productividad y el bienestar animal

Independientemente de que especie se trate, la modulación del comportamiento ingestivo produce varios cambios en el patrón de consumo a corto plazo partiendo de la base de que el consumo voluntario fluctúa influido por los mecanismos fisiológicos que lo regulan.

Para poder regular el consumo voluntario, el cerebro debe modular el apetito y dicha regulación ocurre a dos niveles: el central y el eje intestino-cerebro La principal regulación del comportamiento ingestivo se sitúa a nivel del sistema nervioso central, donde el cerebro recibe señales hormonales, nerviosas y metabólicas que regulan el estado energético del animal.

En respuesta a estas señales, se coordinan cambios en el consumo y liberación de energía (Cummings and Overduin, 2007). Estos niveles de regulación se corresponden con la vía hedónica o de recompensa (Berridge, 2009) y la vía homeostática (Berthoud, 2011), respectivamente. Ambas vías, hedónica y homeostática, actúan de forma interrelacionada por lo que conviene considerarlas en conjunto al momento de evaluar estrategias que tengan como objetivo principal modular el comportamiento ingestivo (Lutter y Nestler, 2009; Tulloch et al., 2014).

Un claro ejemplo de esta interacción la podemos encontramos en el caso de ciertos alcaloides, sustancias amargas que causan rechazo del alimento que los contiene desde el momento en que se detectan sensorialmente.

En este caso, la respuesta coincide con un aumento en la concentración sanguínea de hormonas causantes de saciedad, lo cual eventualmente resulta en una alteración del patrón de consumo del individuo y una disminución de la cantidad consumida de dicho alimento.

Por otro lado, tenemos la vía hedónica que se refiere a la activación o inhibición de los centros del placer, es decir, de los sistemas de recompensa situados en el cerebro cuya estimulación promueve el consumo independientemente del estado energético del animal.

Esta vía consta de dos puntos claves:

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