02 Dic. 2019

Investigación

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Origen evolutivo del ciervo ibérico (Cervus elaphus hispanicus)

El ciervo ibérico presenta dos taxones descritos en la península ibérica, Cervus elaphus hispanicus y Cervus elaphus bolivari

El ciervo ibérico (Cervus elaphus hispanicus) pertenece a la familia de los cérvidos, un grupo de mamíferos rumiantes.

El taxón Cervus elpahus bolivari se ha considerado sinónimo de C.e.hispanicus.

El ciervo existe en la mayor parte de los hábitats en la península Ibérica que cuenten con praderas y cobertura vegetal leñosa, desde llanuras hasta áreas de alta montaña.

Respecto a la población, su número se encuentra en expansión en la península, aunque no existen censos fiables en todo el territorio.

Se puede estimar que la población de ciervos en España supera los 300.000 individuos.

Se distribuyen en núcleos aislados, muchas veces con elevadas densidades que superan los 40 individuos por km2. Como especie cinegética es una pieza fundamental en la actividad humana. Es la pieza clave de la montería tradicional española.

Se cazan más de 60.000 ciervos al año en España.

La principal amenaza a la que se expone el ciervo es la alteración genética:

  • Entrada de ejemplares de otras poblaciones europeas: principalmente Cervus elaphus hyppelaphus, introducido con la finalidad de cruzarlos con los autóctonos y producir trofeos de mayor tamaño.
  • Cambios genéticos debido a la fragmentación y aislamiento de sus poblaciones.
  • La selección artificial de los reproductores, especialmente en la cría en cautividad (los criterios utilizados en la selección artificial producen cambios genéticos que difieren de los provocados por la selección natural).

Una investigación llevada a cabo por científicos de la Universidad de Porto (CIBIO-InBIO) y de la Universidad de Castilla la Mancha y el IREC,  encontró una clara diferenciación genética entre las poblaciones actuales de ciervo en la península Ibérica y las restantes poblaciones europeas, resultado de una evolución divergente iniciada hace unos 27-19 mil años (último glaciar).

Las pruebas apuntan a la existencia de un refugio o una región favorable que permitió la supervivencia del ciervo al norte de los Pirineos.

La recolonización del continente Europeo occidental por parte del ciervo, puede que haya tenido lugar a partir de estas poblaciones periféricas y no a partir de poblaciones ibéricas como se pensaba.

Es debido a esta recolonización por lo que la península Ibérica alberga una enorme diversidad de líneas genéticas de ciervo.

 

 



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