29 Oct. 2019

Economía Legislación

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La venta directa como impulso al sector agroalimentario familiar

Las explotaciones familiares demandan la regularización e incentivación de la venta directa como apoyo al sector

Tanto las explotaciones familiares como otros sectores concretos (apicultura, producción ecológica, cultivo de azafrán, queso manchego, ovino de carne…) demandan una normativa para regular la venta directa a consumidores y establecimientos.

Esta normativa ya existe en otras comunidades, y serviría de cobertura legal de esta realidad que cada día coge más fuerza, así como una perspectiva de futuro para muchos agricultores y ganaderos.

Julián Morcillo, secretario general de UPA (Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos) de Castilla-La Mancha se ha reunido con la directora general de Alimentación, Elena Escobar en la Consejería de Agricultura, Agua y Desarrollo Rural, acompañados de los responsables de la Asociación Provincial de Apicultores, ASAPA, Ricardo Ortega, su presidente y Arsenio Serrano.

Tanto UPA como ASAPA han puesto el foco en la necesidad de implementar la venta directa en la comunidad. La finalidad de la normativa es la regulación de la venta directa de productos primarios por los productores al consumidor final o a establecimientos de comercio al por menor para el abastecimiento.

“La venta directa al consumidor lo pueden hacer directamente en las explotaciones y en mercados”, ha dicho Julián Morcillo, “pero también en establecimientos de venta al por menor siempre y cuando esta transacción se realice directamente, sin intermediarios”, con lo que ello supone de beneficios para las explotaciones familiares.

En la reunión con la directora general de Alimentación, Elena Escobar, los responsables de ASAPA han hecho referencia directa al sector apícola, lo que supone un gran impulso para el mismo en provincias como Albacete; otros sectores como el ovino de carne, el queso manchego, o el azafrán también se verían beneficiados.

Pero como sucede en otras comunidades autónomas, podrían incluirse también los derivados de la apicultura (miel, polen, propóleo, jalea real), así como huevos, cereales, frutas y frutos silvestres, legumbres y hortalizas o setas, “siempre, claro, con las condiciones sanitarias para la comercialización, claro”.

De ahí la importancia, según la organización agraria, de disponer de una normativa que regule las condiciones y requisitos para facilitar a las explotaciones familiares y el sector sepa a qué atenerse.

La Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA) ha incidido en la necesidad de implementar esta normativa de manera inmediata para que el sector económico más importante de la región lo sea también para las explotaciones familiares y esos sectores concretos que se verían beneficiados.

Para los consumidores también supondría ventajas, cómo la facilidad de acceso a estos productos de la región, de calidad y tradicionales.

 

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