AUTOR

Almudena Cabezas

Facultad de Veterinaria, Universidad Complutense de Madrid

María Dolores Carro

Universidad Politécnica de Madrid

Vicente Jimeno Vinatea

E.T.S.I.A.A.B., Universidad Politécnica de Madrid

En España y los países miembros de la UE del área mediterránea, los sistemas de producción intensiva de carne de vacuno se basan en dietas con elevados contenidos de concentrado en los que tanto el concentrado como el forraje se suministran por separado, ad libitum, manteniendo relaciones forraje/concentrado con menos del 10% de forraje y más del 90% de concentrado (Verdú et al., 2017). El principal forraje utilizado suele ser la paja de cereal.

 

Las estrategias de alimentación en cebo de terneros son una vía importante para controlar las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) y nitrógeno a partir de los sistemas de producción ganadera.

El tipo de dieta y su contenido en nutrientes, puede ser crucial en la reducción de las emisiones de gases a la atmósfera y de nitrógeno al suelo, además de tener un fuerte impacto en los costes de producción.

 

Los sistemas intensivos de producción de carne de vacuno en los que los animales reciben dietas basadas en concentrados generan menores emisiones de gas metano (CH4) entérico que los basados en forrajes (De Blas et al., 2009; Lui et al., 2017), lo que contribuye a que este modelo de producción sea más sostenible, tanto desde el punto de vista ambiental, como desde la eficiencia en el uso de la energía de la dieta.

Los rumiantes son relativamente ineficientes utilizando el nitrógeno de la dieta, excretando un 50-80% del nitrógeno consumido en forma de urea y otros componentes orgánicos nitrogenados en heces y orina (NASEM, 2016).

Varios trabajos llevados a cabo en ganado vacuno de leche y de carne reportan una eficiencia media del uso del nitrógeno de la dieta del 25%, con valores que pueden variar entre el 15% y 40%.

El 40-80% del nitrógeno de la dieta no retenido es excretado en la orina y esta cantidad aumenta cuanto mayor es la concentración de proteína (PB) en la dieta (Angelidis et al., 2021).

Las emisiones de metano entérico representan una pérdida de energía de la dieta que puede variar entre el 3% y el 11% de la energía bruta consumida por el animal (Lassey et al., 1997), lo que supone una peor conversión o eficiencia alimentaria (Mills et al., 2001).

En el caso de terneros alimentados con dietas basadas en concentrados ricos en cereales, se estima que el metano representa una pérdida energética que oscila entre el 3% y 4% de la energía bruta ingerida (Johnson and Johnson, 1995).

Para mejorar la eficiencia alimentaria en el cebo de terneros, tanto desde el punto de vista de la energía como de la proteína contenida en la dieta, es necesario





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