AUTOR

Alfonso Monge

Monge Veterinarios SLP

El protocolo Ovsynch fue descrito por Pursley et al., en 1995 y fue ideado para la sincronización tanto del celo como de la ovulación, para la mejora de resultados reproductivos en el ganado vacuno lechero.

Han pasado más de 20 años desde su creación y hoy es uno de los protocolos más utilizados a nivel mundial. Hay una serie de autores y trabajos que estudian la manera de mejorar los resultados este protocolo que puede ser interesante conocer.

La media de servicios para obtener una gestación se mejora mediante la utilización del protocolo Ovsynch (Pursley et al., 1995). 

 

Muchas ganaderías distribuidas por todo el mundo utilizan este protocolo para mejorar sus resultados no solo en primera inseminación, sino también en inseminaciones sucesivas y en resincronización de vacas vacías.

Se desconoce por el momento cuáles son los factores que limitan la reproducción en vacas multíparas. Sin embargo, sería ideal el intentar modificaciones al método Ovsynch que permitieran seguirnos beneficiando de la inseminación programada.

 

Alteraciones provocadas por bajos niveles de progesterona en la dinámica ovárica y en la fertilidad de la vaca

La tasa de concepción ha bajado en los últimos 30 años de un 60% a niveles muy cercanos al 30%. Curiosamente, en novillas mantenemos los mismos porcentajes que se obtenían hace 30 años.

Si nos ponemos a analizar la situación, observamos que es significativo el aumento en producción experimentado por las vacas lecheras.

 

Los aumentos en producción se consiguen a base de una alta ingesta de materia seca y de los nutrientes adecuados para conseguir esas producciones. Para producir un litro de leche es necesario que por la ubre de la vaca pasen al día 900 litros de sangre. El metabolismo de las vacas lecheras está al límite y esas mismas cantidades de sangre deben circular por el hígado en demanda de nutrientes y de eliminación de sustancias perjudiciales para el organismo.

Parece ser que ese metabolismo exacerbado sería la causa de la existencia de bajos niveles de progesterona y estradiol en las vacas lecheras de alta producción.

Este aumento en el metabolismo esteroideo hace que los niveles de P4 y de E2 sean en multíparas la mitad que en nulíparas.

 Aunque las vacas adultas en producción tienen folículos y cuerpos lúteos de mucho mayor tamaño que las novillas, las concentraciones tanto de progesterona como de estrógeno son menores.

Estudiando las vacas adultas de carne, sus niveles de P4 y de E2 son superiores a los de las vacas de leche de alta producción. Estas deficiencias en hormonas esteroideas pueden ser en parte responsables de la baja fertilidad que venimos observando en los últimos años.

 

 

 

 

 

Los niveles de P4, al inducir luteolisis, pueden influir en nuestros resultados reproductivos

Fonseca et al, 1983, fueron los primeros en reportar que las vacas Holstein y Jersey que quedan gestantes, tienen concentraciones mayores de P4 en los 12 días previos a ser inseminadas.

  P4 EXÓGENA  

Estudios preliminares realizados por Pursley et al, indican que las vacas que tienen niveles altos de P4 al inducir luteolisis, quedan gestantes en un mayor porcentaje que las que no.

Se han probado multitud de estrategias para elevar las concentraciones de P4 antes de la luteolisis.

¡En los estudios en los cuales se ha utilizado P4 exógena, no se ha logrado alcanzar incrementos significativos de progesterona antes de la luteolisis en animales cíclicos, ni se han podido incrementar los porcentajes de preñez!

En vacas en anestro sí que se ha encontrado un efecto beneficioso.

En vacas con ciclos activos los niveles de P4 en el momento





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