02 Dic. 2019

Patología Reproducción y Genética

Patología Reproducción y Genética

Fiebre Q: reservorio natural en cabras, ovejas y vacas

La Fiebre Q es una zoonosis causada por Coxiella burnetii, una bacteria gram negativa intracelular obligada que afecta a varios mamíferos domésticos

La Fiebre Q se diagnosticó por primera vez en 1935, en Australia. Desde entonces se ha detectado en todo el planeta, a excepción de Nueva Zelanda.

El agente etiológico de la fiebre Q es la bacteria Coxiella burnetii.

El principal reservorio de esta bacteria son los bovinos, ovinos y caprinos, aunque ha sido diagnosticada en otros animales domésticos como perros, gatos, conejos, caballos, cerdos, camellos, roedores…

Todos pueden ser portadores asintomáticos y transmitir la infección al ser humano.

Coxiella burnetii se propaga a través de la leche, orina y heces. Las mayores concentraciones de bacterias se detectan durante el parto, en el líquido amniótico y la placenta.

Los brotes aparecen cuando los fluidos tras un parto o aborto contaminan el medio ambiente. La inhalación de un sólo organismo puede provocar sintomatología clínica en animales y personas.

También se propaga a través de las garrapatas y del consumo de leche infectada sin pasteurizar constituye también una vía de transmisión.

Se trata de una zoonosis y es una enfermedad de declaración obligatoria.

La principal consecuencia tras la infección es el aborto, especialmente en el caso de pequeños rumiantes.

En el ganado bovino está asociada a problemas de fertilidad.

A lo largo de los años ha quedado demostrada la capacidad de esta enfermedad para producir importantes brotes en rumiantes, y se considera una de las causas principales de aborto infeccioso en rumiantes domésticos (especialmente al final de la gestación).

Una vez infectado, el animal excreta una alta carga de bacterias en el momento del parto o aborto, contaminando el ambiente y dando lugar a nuevas infecciones.

Coxiella burnetti presenta las siguientes características:

  • Baja carga infectiva.
  • Gran resistencia ambiental.
  • Capacidad para desplazarse largas distancias con el viento.

Se trata de un patógeno altamente contagioso y difícil de controlar.

En la última década se ha incrementado el nº de casos de personas afectadas.

Debido a ello se ha incrementado el interés por el estudio de esta enfermedad, promoviéndose la investigación y la vigilancia por parte de administraciones y organismos internacionales.

A pesar de ser una EDO, no existe monitorización oficial en la mayoría de países. Esto hace que la situación de la enfermedad en rumiantes domésticos no se conozca con precisión, y que su prevalencia esté subestimada.

En el caso de España, existen regiones endémicas como el País Vasco o Canarias en las que se han detectado numerosos casos e incluso brotes humanos en las últimas décadas.

Tras una serie de estudios llevados a cabo, se concluyó que los rumiantes domésticos sufren una amplia exposición a C. burnetti (en Castilla y León y Madrid, las CCAA estudiadas), así como una influencia de factores espaciales en la distribución de los casos, siendo esta influencia más marcada en CyL.

DIAGNÓSTICO

Para llegar al diagnóstico, necesitamos muestras procedentes de abortos o animales infectados.

La confirmación es mediante detección de las bacterias o bien detectando los anticuerpos con pruebas serológicas.

En regiones donde la infección es muy común se realiza vacunación preventiva de los animales.

Las medidas sanitarias para eliminar las descargas vaginales del parto y postparto, junto con la limpieza y desinfección del lugar del parto suelen impedir la propagación de la enfermedad.

SALUD PÚBLICA

Menos del 50% de personas infectadas muestra síntomas clínicos y las infecciones suelen ser leves.

El ser humano puede presentar fiebre alta, cefalea, dolores musculares, dolor de garganta, náuseas, vómitos, dolor en el pecho y estómago…

Las personas más vulnerables son aquellas que sufren algún tipo de valvulopatía o inmunodepresión.

En España, este mes el Gobierno Vasco ha confirmado la existencia de 6 casos de fiebre Q en Bizkaia.

Se trata de un grupo de amigos que viajó a La Rioja y estuvo en contacto con cabras recién nacidas en la casa rural donde se hospedaron.

Los afectados sufrieron un proceso febril con temperaturas altas y malestar general durante una semana, aunque se les dará el alta los próximos días.

«Se han contagiado fuera de Euskadi por el contacto con animales infestados, por lo que Salud Pública del Gobierno Vasco ha activado el protocolo habitual y ha informado a La Rioja para que tome las medidas oportunas», han indicado desde el Departamento de Sanidad del Gobierno Vasco.

 

Fuente: oie.int,visavet.es,diariovasco.com



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