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| La transición es el periodo más crítico del ciclo productivo en la vaca lechera.
El paso de la última fase de la gestación al inicio de la lactación comporta importantes cambios fisiológicos, metabólicos e inflamatorios que predisponen a la aparición de patologías, afectando a la productividad y a la salud del animal durante este periodo. |
EL PERIODO DE TRANSICIÓN: EL GRAN DESAFÍO METABÓLICO DE LA VACA LECHERA
El periodo de transición engloba las tres semanas previas y las tres posteriores al parto (Grummer, 1995). En esta etapa se producen cambios drásticos a nivel metabólico, fisiológico y nutricional destinados a la adaptación para la fase de lactación.
El inicio de la lactación supone un desafío importante, ya que implica un incremento en los requerimientos de energía y nutrientes importantes, como el calcio, al mismo tiempo que se instaura un proceso inflamatorio generalizado.
A esto se suma la capacidad de ingesta reducida de la vaca, que no le permite incrementar el consumo de materia seca en esta fase.
Esto comporta una reducción en el aporte de nutrientes y energía, dando lugar a un desequilibrio nutricional importante que afecta a la salud y a la productividad del animal.
![]() El inicio de la lactación comporta una alta demanda de energía y de calcio.
Esto predispone a cetosis e hipocalcemia, las dos patologías metabólicas más importantes del periparto. |
Esta situación se ve agravada por la inflamación generalizada que se desencadena. La activación del sistema inmune comporta un aumento de la demanda de energía (glucosa) y, a su vez, interfiere hormonalmente en la recuperación de los niveles de calcio en el postparto.
CUERPOS CETÓNICOS: UNA FUENTE DE ENERGÍA
Al comienzo de la lactación, la necesidad de energía para la producción de leche es mucho mayor que la capacidad de ingesta energética de la vaca, produciendo un balance energético negativo (BEN) cuya magnitud varía en función del animal y de su manejo.
En BEN, el animal prioriza la producción de leche, adaptando el metabolismo de carbohidratos, lípidos, proteínas y minerales para garantizar la síntesis láctea.
Uno de los principales reajustes metabólicos es la reducción de la oxidación de la glucosa como fuente de energía en los tejidos, permitiendo que esta se redirija a la glándula mamaria, donde actúa como precursor de la lactosa (Bennick et al., 1972; Gráfica 1).

La movilización de tejido adiposo y la síntesis de cuerpos cetónicos utilizados por los tejidos como fuente de energía es una vía alternativa a la glucosa.
Esta estrategia metabólica en los rumiantes permite compensar una ingesta reducida de energía y/o precursores de la glucosa (Drackley et al., 2001).
A la vez, garantiza la síntesis láctea, teniendo una gran importancia en el metabolismo energético al inicio de la lactación.
Durante este BEN, la movilización de grasas desencadena la producción de NEFA (ácidos grasos no esterificados) y beta-hidroxibutirato (BHB) que, junto con la hipoglucemia, juegan un papel inmunosupresor que favorece la aparición de enfermedades metabólicas, como la cetosis. |
La cetosis clínica y subclínica predisponen a patologías importantes que afectan negativamente a la salud de la vaca, comprometiendo la producción láctea y la fertilidad, ocasionando pérdidas económicas importantes en las granjas.

LA GLUCOSA: UNA MOLÉCULA CLAVE
Al inicio de la lactación, los requerimientos de glucosa incrementan drásticamente, superando la capacidad endógena de síntesis hepática (Gráfica 2).

La gluconeogénesis hepática es la vía metabólica encargada de sintetizar glucosa a partir de diferentes precursores (propionato, aminoácidos, lactato y glicerol).
| Reynolds et al. (2000) midieron la glucosa liberada por el hígado en este periodo, observando un aumento drástico de 1.356 g/d el día 11 preparto, a 2.760 g/ d en el día 11 postparto.
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La gluconeogénesis es un proceso fundamental en la vaca lechera, ya que le permite cubrir la alta demanda de glucosa de la glándula mamaria, donde actúa como:
Metabolito para la síntesis de lactosa (principal osmorregulador de la síntesis láctea).
Nutriente esencial para la producción de leche.
| Se estima que una vaca lechera que produce unos 31 kg de leche/día requiere 2,7 kg glucosa/día (Lemosquet et al., 2011), el 85 % de la cual se producirá mediante gluconeogénesis hepática.
Los sustratos utilizados en este proceso provienen de:
El propionato, sintetizado durante la fermentación ruminal o a partir de NEFAs en el hígado, es el principal sustrato utilizado en este proceso (32 – 73 %), seguido por los aminoácidos (10 – 30 %) y el lactato (15 %) (Drackley et al., 2001). |
Tradicionalmente, el propilenglicol se ha utilizado como precursor para la síntesis de glucosa en animales con cetosis. El propilenglicol llega al hígado principalmente en forma de propionato tras ser fermentado en el rumen, pero también se puede oxidar por la vía del lactato.
Es importante señalar que no todos los sustratos se utilizan con la misma eficiencia en la síntesis de glucosa y en su liberación a nivel circulatorio.
Para estudiar la eficiencia de liberación de glucosa al torrente sanguíneo en función del sustrato, Lemosquet et al. (2009) llevaron a cabo un estudio en el que compararon la ratio de aparición (Ra) de la glucosa en sangre de vacas en lactación tras realizar infusiones isoenergéticas de:
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Las infusiones se realizaron de forma continua, a través de bombas peristálticas, adaptando la alimentación para mantener estables las concentraciones plasmáticas de los metabolitos sanguíneos y el hematocrito.
Los resultados en la Gráfica 3 muestran que la infusión de glucosa duodenal (GLC) incrementó significativamente la Ra de glucosa en sangre en comparación con el propiónico y a los NEAA.

| Aunque en este estudio no encontraron relación con la cantidad de lactosa en la leche, se concluyó que:
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GLUCOSA PROTEGIDA
La disponibilidad de glucosa constituye un punto crítico durante el periodo de transición, con repercusiones sobre la salud de la vaca y su capacidad de producción láctea. Por este motivo, se ha estudiado el uso de glucosa protegida como estrategia para aumentar su llegada al duodeno, minimizando su degradación en el rumen.
| McCarthy et al. (2020), evaluaron los efectos de la adición de glucosa protegida (RPG) en la dieta sobre la producción de leche, el metabolismo postabsorción y la inflamación en vacas durante el periodo de transición.
En este estudio, se realizó una reacción de Maillard para proteger la glucosa, formando un complejo azúcar-aminoácido, que se suplementó en el grupo tratamiento al 6 % sobre MS en la ración.
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La recuperación temprana de los niveles de insulina es fundamental en el postparto, ya que estas concentraciones se relacionan con la fertilidad y con la reanudación de la actividad ovárica.
| Recientemente, Yu et al. (2024) han realizado otro estudio con RPG, en este caso protegida con aceite de palma. |
Se estudiaron 3 dosis diferentes de RPG (150, 300 y 450 g/d) durante 42 días y se evaluó:
La ingesta
La condición corporal
La producción de leche
Metabolitos sanguíneos
La dosis de RPG a 450 g/día mejoró significativamente el peso vivo, la producción de leche y su composición (lactosa y sólidos totales) (Tablas 1 y 2) y los niveles de glucosa circulantes.
A su vez, la concentración de NEFAs y BHB se vieron reducidas, indicando un menor BEN y, como consecuencia, una disminución de la cetosis en las vacas suplementadas con esta dosis de RPG.


CONCLUSIÓN
La glucosa protegida puede ser una herramienta nutricional muy útil en la fase de transición, especialmente al inicio de la lactación, reduciendo los efectos negativos del BEN, mejorando la salud, la fertilidad y la productividad, ayudando a la vaca a alcanzar su máximo potencial. |
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