AUTOR

Carlos Romero Sala

Coordinador del Programa de Eficiencia Productiva de Calidad Pascual

María Jesús Fernández Álvarez

Responsable de Calidad y Seguridad Alimentaria. Departamento de Aprovisionamiento Agro - Calidad Pascual-

La calidad de la leche se puede entender desde el punto de vista de su composición físico-química o desde la perspectiva higiénico-sanitaria, es decir, carga microbiológica y recuento de células somáticas (RCS).

En este artículo nos centraremos en la influencia de la alimentación sobre la calidad sanitaria de la leche.

En primer lugar, debemos definir el concepto de alimentación. Alimentar a las vacas es el arte de dejarles al alcance una ración que permita preservar su estado sanitario, obteniendo una cantidad razonable de leche y terneros, de la mejor calidad y de un modo rentable.

El RCS en el tanque de una granja de vacas de leche es un reflejo del nivel de mamitis subclínica de las vacas, ya que la leche de vacas con mamitis clínica no debería ir al tanque. Por tanto, la cuestión es:

Cómo prevenir el desarrollo de mamitis subclínicas a través de la alimentación y manejo teniendo en cuenta que estas medidas servirán igualmente para minimizar el nivel de mamitis clínica.

Para alcanzar este objetivo, debemos centrarnos en dos periodos fundamentales:

El periparto
La lactación

 

ALIMENTACIÓN DE VACAS LECHERAS DURANTE EL PERIPARTO

Durante el periparto, lo más importante es minimizar los efectos negativos del síndrome postparto, especialmente las retenciones placentarias, las hipocalcemias y las acetonemias, ya que comprometen al sistema inmunitario de la vaca, haciendo que sea más susceptible de padecer mamitis.

  PUNTOS CLAVE DE LA PREVENCIÓN DEL SÍNDROME POSTPARTO  

Maximizar la ingesta

Máximo nivel de Bienestar Animal (alojamientos, comederos y bebederos).

Excelente calidad, conservación y picado de forrajes (evitar pajas ennegrecidas, con moho o con tierra pegada evita la incidencia de retención placentaria).

Adecuado arrimado de la ración.

Controlar el balance de cationes y aniones de la dieta (DCAD)

Restricción de alimentos muy ricos en potasio.

Evitar el acceso libre a la sal.

Control de pH urinario y corrección, si fuera necesario, con sales aniónicas.

Equilibrar los nutrientes de la dieta

Evitar raciones con exceso de energía y/o deficitarias en proteína.

Un aporte de 2.000 mg de vitamina E al día contribuye a mantener un sistema inmunitario fuerte.

ALIMENTACIÓN DE VACAS LECHERAS DURANTE LA LACTACIÓN

Durante la lactación, el objetivo será doble:

1. Seguir manteniendo un sistema inmunitario fuerte.

2. Minimizar la entrada de patógenos a la ubre mediante el manejo de la ración.

OBJETIVO 1
  MANTENER UN SISTEMA INMUNITARIO FUERTE  

Las mamitis, tanto clínicas como subclínicas, se originan tras la entrada de gérmenes patógenos por la ubre.

No obstante, la entrada de gérmenes por vía oral también provoca una sobrecarga en el sistema inmunitario de la vaca que puede comprometer su capacidad para hacer frente a las infecciones.

Para lograr que las vacas tengan un sistema inmunitario fuerte debemos prestar atención a los siguientes puntos:

Calidad microbiológica de los alimentos

Forrajes correctamente ensilados (bien picados, prensados y aislados de la tierra y del aire) con las dimensiones adecuadas que permitan avanzar en el frente un mínimo de 15 cm/día, desensilando a diario y con orientación norte del frente de avance, controlando así el crecimiento bacteriano y fúngico.

Los forrajes se deben desensillar mediante un sistema que permita mantener el frente lo menos removido posible (fresa, cuchillas). Los microsilos se deben aprovechar completos, evitando dejar bolas abiertas de un día para otro.

En caso de detectarse manchas rosáceas características de Fusarium spp., puede resultar recomendable el uso de un secuestrante de micotoxinas, además de desechar la zona afectada.

Los henos y la paja deben conservarse debidamente protegidos de la lluvia y aislados de la humedad del suelo.

El sitio destinado en la granja para almacenar los concentrados debe permitir su limpieza y rotación, evitando su descarga sobre partidas antiguas. Además, quedarán resguardados de las inclemencias meteorológicas.

Un concentrado granulado presenta un menor desarrollo de microorganismos que un concentrado en harina.

Calidad microbiológica de la ración

Ajustar el nivel de sobras al 3-4 % para garantizar una ingesta adecuada sin llegar a generar un excedente que obligue a su reutilización.

Al acabar la jornada de alimentación, dejar el carro mezclador lo más vacío posible.

En verano, distribuir la ración dos veces/día. De no ser posible, resulta preferible preparar la ración al atardecer.

Los comederos deben estar construidos de tal manera que su superficie sea lo más lisa posible y se facilite su limpieza diaria.

Los comederos deben estar debidamente protegidos de la lluvia y el sol.

Equilibrar los nutrientes de la dieta

Al igual que en el preparto, hay que equilibrar los nutrientes de la dieta, evitando raciones con exceso de proteína, fácilmente detectables por generar un contenido de urea en leche alrededor de 300 ppm o más. En este caso, el aporte recomendado de vitamina E es de 500 mg/día.

Calidad microbiológica del agua

A través de un agua de bebida de mala calidad o en bebederos sucios, la entrada de microorganismos aumenta sensiblemente la presión de infección sobre el sistema inmunitario.

OBJETIVO 2
  PREVENCIÓN DE LA ENTRADA DE MICROORGANISMOS EN LA UBRE  

Uno de los momentos críticos, al menos dos veces al día, en una granja de vacas de leche, es el tiempo que transcurre desde que la vaca sale del ordeño hasta que va a tumbarse.

Aun sabiendo que el tapón de queratina no cierra completamente el canal del pezón, está demostrado que su formación limita la entrada de bacterias. Por lo tanto, debemos dar tiempo suficiente para que se forme antes de que la vaca se tumbe. Esto se consigue a través de un adecuado manejo de la ración.

Repartir la ración en el momento adecuado

En sala de ordeño el momento óptimo para distribuir la ración es cuando las vacas pasan a la sala de espera. Así, al ir saliendo del ordeño, encuentran la ración fresca y apetecible, optando por dirigirse al comedero y no a la cama. El tiempo que la vaca permanece de pie de forma voluntaria es importante para que se vaya formando el tapón de queratina.

En caso de que la hora del ordeño no coincida con la de preparación de la ración, lo recomendable es arrimar la ración en el momento en que las vacas van a la sala de espera.

En las ganaderías en las que se ordeña con robot, la salida debe estar orientada hacia el comedero para facilitarle el acceso al alimento. Además, las vacas también se ordeñan durante la noche, lo que convierte este periodo en un momento crítico si no se dispone de un arrimador robotizado. Por esta razón, resulta más conveniente distribuir el alimento al atardecer manteniendo así el mayor volumen de alimento y más apetecible durante la noche.

La instalación de bebederos entre los comederos y las camas prolongará unos minutos más el tiempo desde que la vaca ha sido ordeñada hasta que se tumba.

En conclusión, si bien la alimentación no es la causa directa de la mamitis en la mayoría de los casos, tanto su diseño como su manejo permiten minimizar el riesgo de que esta se produzca.




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