08 Nov. 2019

Nutrición y Alimentación

Nutrición y Alimentación

fosfato

El fósforo es un elemento clave para la nutrición animal y para los rumiantes no es una excepción, estando implicado en numerosas funciones fisiológicas.

El fósforo es un elemento clave en torno a la nutrición animal y para los rumiantes no es una excepción. Como macroelemento, el fósforo está implicado en las necesidades del mantenimiento, la producción (para el crecimiento, aumento de peso, gestación y producción de leche), astas, pezuñas y microorganismos ruminales.
Los rumiantes, al tener cuatro estómagos, no tratan el fósforo de la misma manera que los animales monogástricos, que solo tienen uno.
El rumen tiene la singular función de un tanque de fermentación, donde se encuentran muchos microorganismos, como las bacterias, que generan una inmensa cantidad de funciones específicas.

Particularidades de las bacterias en el rumen
Esta abundante población de bacterias necesita dos veces más de fósforo (P) que el propio animal. Además, son seres vivos selectivos, por lo cual solo pueden metabolizar un fósforo solubilizado que pueden conseguir desde:

  • El fósforo endógeno excretado en la saliva que estará disponible para las bacterias a través del reciclaje de saliva.
  • Una fuente directa de fósforo soluble en agua. Según ensayos in vivo (Ramirez-Perez, 2007), la primera población de bacterias afectada por una carencia es la que se dedica a la celulosa.

Para satisfacer las necesidades de los rumiantes, el fósforo se suministra en sus dietas diarias en forma inorgánica y orgánica. Su absorción dependerá del origen de sus ingredientes:

  • Fósforo en forma libre o ligado en complejos fíticos y con una actividad fitasa variable.
  • Varios productos con diferentes niveles de fósforo. En rumiantes, no hay diferencia de digestibilidad entre los fosfatos inorgánicos.
  • Suelen tener una buena asimilación, aunque están prohibidos para los rumiantes en los países de la Unión Europea.

Los rumiantes están naturalmente dotados de las enzimas (fitasas) para la liberación del ácido fítico de las plantas. Por ello, la mayoría del fósforo necesario para satisfacer sus requerimientos es de origen vegetal.
No obstante, como indicaba anteriormente, para lograr con continuidad altos índices productivos se deben añadir fosfatos inorgánicos en las fórmulas.
Esa materia prima de origen mineral no solo satisface las necesidades nutricionales, sino que también puede ser una solución zootécnica, como por ejemplo en el caso de acidosis ruminal.

Imaginar el fosfato como una solución nutricional

El fosfato inorgánico se considera con demasiada frecuencia un producto básico.
Los formuladores de las fábricas de pienso están abandonando esta materia prima.
Sin embargo, deben tenerse en cuenta más de 25 criterios zootécnicos, químicos y físicos. A parte de los fosfatos cálcicos (MCP, DCP), existen otras familias de producto con distintas especificaciones.

Disfunción ruminal

Los sistemas productivos se intensifican, por lo tanto, se distribuye una dieta alta en energía constituida mayoritariamente por granos, que tienen una abundante cantidad de hidratos de carbono de fácil digestión. Están relacionados con el grado de acidez (pH) del contenido ruminal.
En el caso que se ingiera una alta cantidad de hidratos de carbono de fácil digestión, se produce una Acidosis Ruminal Aguda. Es una disfunción ruminal que se encuentra con frecuencia en los sistemas intensivos (concentrados).
La composición del pienso, el tipo y la integridad física del grano son determinantes en el riesgo de aparición de esta patología. Por ejemplo, el trigo y el maíz son de rápida fermentación ruminal y los ingredientes molidos y de poca fibra también serán degradados más rápidamente.

En presencia de hidratos de carbono de fácil digestión, la enfermedad se desarrolla mediante:

  • Proliferación rápida de algunos de los microorganismos
  • Incremento en la producción de los ácidos grasos volátiles
  • Disminución del pH en el rumen

Una carencia de fibra favorece la interrupción de la rumiación, disminuyendo el reciclaje salival. A medida que el pH baja, algunas bacterias serán destruidas, como es el caso de las que degradan la fibra, que funcionan con un elevado pH.

Las consecuencias de esta enfermedad pueden llevar hasta la muerte del animal.
El fosfato inorgánico se considera con demasiada frecuencia un producto básico.

En el anterior artículo (Ruminews septiembre 2019, Un día, un fosfato – Parte I), se ha presentado una alternativa con el fosfato de magnesio (Mag26, Phosphea). Desde 1994, este fosfato se produce en nuestra planta de Saint-Malo, Francia. Distribuido en el mundo entero, sus características permiten:

  • Llevar una fuente de fósforo y magnesio de alta digestibilidad
  • Un pH alcalino
  • Una alta capacidad tampón
  • No tiene calcio
  • Involucrado en las fermentaciones ruminales

El magnesio es un elemento químico involucrado en mecanismos biológicos como las contracciones musculares.
También, puede ser una herramienta nutricional a la hora de ayudar los animales en los periodos críticos de estrés como al momento de transición alimentaria.

Formular con el fósforo y el magnesio inorgánico

Debido a los complejos mecanismos ruminales, no existe una diferencia significativa de digestibilidad entre los fosfatos inorgánicos. No obstante, el fosfato de magnesio corresponde a la fuente de fósforo más asimilable por parte del animal en comparación con los fosfatos cálcicos. A la hora de disminuir su impacto en el medioambiente, es importante elegir la mejor fuente de fósforo inorgánico para los rumiantes.

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En el caso de las necesidades en magnesio, se suele añadir a las fórmulas el óxido de magnesio. Existe una diferencia notable de digestibilidad del producto en función de su proceso, de su granulometría y de su origen.
El polvo es la granulometría más digestible del óxido de magnesio (MgO) (véase la Figura 2). Pero a la vez, al ser pulverulento, representa un desgaste en la fábrica.
Los tamaños de partículas del producto final necesitan a veces un MgO en gránulos. Puede ser el caso de los correctores, cuando se fabrica un producto en sémola finas o gruesas. Por lo tanto, se debe tener en cuenta el descenso de la digestibilidad del MgO. En la fórmula, significa que se añadirá casi un 40% más de MgO en gránulo comparando con la forma polvo para obtener el mismo nivel de magnesio.

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Cuando el pH impacta la capacidad tampón

Las bacterias ruminales son unos microrganismos exigentes. En relación con el fósforo, necesitan una fuente solubilizado-indirecta o directa.
El MCP puede ser una alta fuente de fósforo soluble en agua (Pse>80%) y alimenta directamente a las bacterias del rumen. Por otro lado, su pH muy ácido y la falta de capacidad tampón se inclinarán a impactar el ambiente ruminal, y por lo tanto su productividad.
Para garantizar la ingesta de la dieta y mantener la productividad, el fosfato de magnesio es una alternativa adaptada al entorno de los rumiantes. Con un pH alcalino, y una capacidad tampón superior al bicarbonato de sodio, estabiliza el pH ruminal (véase la Figura 3).

Quitar el calcio para asegurar el periodo preparto

La hipocalcemia puerperal es un trastorno metabólico que aparece debido a una dieta con exceso de calcio, una alcalosis metabólica y una falta de magnesio.
Durante el parto, la demanda de calcio es tal que es obligatorio utilizar recursos óseos. Para desencadenar el metabolismo óseo, es necesario simular una falta de calcio circulante y activar las hormonas necesarias para la reabsorción ósea, de forma que se retira el calcio en la dieta unas semanas antes del parto.
De lo contrario, el animal aprovechará estos recursos óseos demasiado tarde, lo que aumentará el riesgo de mortalidad de los terneros al nacer. También existe el riesgo de retención de placenta y un retraso en la involución uterina ocasionando una metritis que penalizará el siguiente ciclo de reproducción.
El fosfato de magnesio tiene un bajo nivel de calcio (<3%). Sustituir su fosfato usual por el Mag26 significará asegurar el éxito de esa época clave del ciclo de la hembra.

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Lo que debemos recordar
El fosfato de magnesio es una materia prima interesante en la formulación, ya que:

  • Es una fuente de magnesio de alta digestibilidad. Permite asegurar la mejor calidad para los rumiantes, y por lo tanto ayuda a pasar las etapas críticas del ciclo de producción.
  • Es una fuente de fósforo sin calcio. Las fórmulas preparto deben carecer de calcio para desencadenar el metabolismo óseo del animal.
  • Es un fosfato con un pH alcalino (pH = 9) y una alta capacidad tampón lo que reduce el riesgo que aparezca una acidosis ruminal aguda.

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