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AUTOR

Aurore Pacini

Jefe de Producto de Phosphea

Jefe de Producto - Phosphea

El fósforo es un elemento clave en torno a la nutrición animal y para los rumiantes no es una excepción. Como macroelemento, el fósforo está implicado en las necesidades del mantenimiento, la producción (para el crecimiento, aumento de peso, gestación y producción de leche), astas, pezuñas y microorganismos ruminales.
Los rumiantes, al tener cuatro estómagos, no tratan el fósforo de la misma manera que los animales monogástricos, que solo tienen uno.
El rumen tiene la singular función de un tanque de fermentación, donde se encuentran muchos microorganismos, como las bacterias, que generan una inmensa cantidad de funciones específicas.

Particularidades de las bacterias en el rumen
Esta abundante población de bacterias necesita dos veces más de fósforo (P) que el propio animal. Además, son seres vivos selectivos, por lo cual solo pueden metabolizar un fósforo solubilizado que pueden conseguir desde:

  • El fósforo endógeno excretado en la saliva que estará disponible para las bacterias a través del reciclaje de saliva.
  • Una fuente directa de fósforo soluble en agua. Según ensayos in vivo (Ramirez-Perez, 2007), la primera población de bacterias afectada por una carencia es la que se dedica a la celulosa.

Para satisfacer las necesidades de los rumiantes, el fósforo se suministra en sus dietas diarias en forma inorgánica y orgánica. Su absorción dependerá del origen de sus ingredientes:

  • Fósforo en forma libre o ligado en complejos fíticos y con una actividad fitasa variable.
  • Varios productos con diferentes niveles de fósforo. En rumiantes, no hay diferencia de digestibilidad entre los fosfatos inorgánicos.
  • Suelen tener una buena asimilación, aunque están prohibidos para los rumiantes en los países de la Unión Europea.

Los rumiantes están naturalmente dotados de las enzimas (fitasas) para la liberación del ácido fítico de las plantas. Por ello, la mayoría del fósforo necesario para satisfacer sus requerimientos es de origen vegetal.
No obstante, como indicaba anteriormente, para lograr con continuidad altos índices productivos se deben añadir fosfatos inorgánicos en las fórmulas.
Esa materia prima de origen mineral no solo satisface las necesidades nutricionales, sino que también puede ser una solución zootécnica, como por ejemplo en el caso de acidosis ruminal.

Imaginar el fosfato como una solución nutricional

El fosfato inorgánico se considera con demasiada frecuencia un producto básico.
Los formuladores de las fábricas de pienso están abandonando esta materia prima.
Sin embargo, deben tenerse en cuenta más de 25 criterios zootécnicos, químicos y físicos. A parte de los fosfatos cálcicos (MCP, DCP), existen otras familias de producto con distintas especificaciones.

Disfunción ruminal

Los sistemas productivos se intensifican, por lo tanto, se distribuye una dieta alta en energía constituida mayoritariamente por granos, que tienen una abundante cantidad de hidratos de carbono de fácil digestión. Están relacionados con el grado de acidez (pH) del contenido ruminal.
En el caso que se ingiera una alta cantidad de hidratos de carbono de fácil digestión, se produce una Acidosis Ruminal Aguda. Es una disfunción ruminal que se encuentra con frecuencia en los sistemas intensivos (concentrados).

La composición del pienso, el tipo y la integridad física del grano son





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