05 Jul. 2018

Investigación

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Calostro de vaca – ¿Un nuevo alimento funcional?

El calostro es rico en inmunoglobulinas que otorgan protección a los terneros recién nacidos frente a los patógenos de su entorno, siendo de enorme interés transferir sus propiedades inmunoterapéuticas al ser humano.

De sobra son conocidos los beneficios del consumo de leche, especialmente en las etapas tempranas de crecimiento, pero hay un pequeño tesoro de valor incalculable para la salud en las secreciones mamarias producidas por la vaca durante las primeras 24-34 postparto: el calostro.

El calostro es rico en inmunoglobulinas, que ofrecen una protección natural a los terneros recién nacidos. ¿Por qué no aprovechar estos enormes beneficios para la salud humana?

Composición del calostro

El calostro contiene una amplia variedad de inmunoglobulinas, así como componentes con propiedades antimicrobianas, como la lactoferrina, lisozima y lactoperoxidasa.

La industria alimentaria tiene un creciente interés en la elaboración de alimentos funcionales y nutracéuticos, que tendrían un valor añadido en el caso de países en desarrollo, en los que la malnutrición es uno de los mayores retos a los que se enfrentan.

Por ello, la elaboración de un alimento que, además de tener un gran valor nutricional, proporcionará una protección inmunitaria natural, sería un avance importante.

Según algunos estudios, los terneros solo necesitan consumir un 7-10% de su peso en forma de calostro para beneficiarse de sus efectos inmunoprofilácticos.

¿Cómo se puede aprovechar el excedente de calostro?

Para transferir las propiedades inmunoterapéuticas del calostro a los seres humanos, este excedente debe pasar por un proceso de preservación. Sin embargo, en la actualidad los preservativos químicos disponibles no logran una preservación eficaz, por lo es necesario desarrollar otros métodos alternativos:

  • A través del enfriamiento y la congelación, se ha logrado preservar el calostro durante 6 meses sin una alteración significativa de los componentes.
  • La liofilización ha demostrado ser capaz de retener una mayor proporción de inmunoglobulinas (Igs) activas, mientras que el secado por atomización realizada bajo condiciones de secado podría adaptarse para lograr una retención relativamente mayor de Igs).

Si bien el calostro liofilizado es estable, fácil de manipular y adecuado para la inmunización pasiva, sus elevados costes de producción hacen que por ahora no sea viable para una producción industrial a gran escala.

  • Otras técnicas que se están abriendo camino son el procesamiento a alta presión, con resultados prometedores, mientras que el procesamiento de membrana podría aplicarse en la manipulación de la composición de las formulaciones.
    • Las técnicas de procesamiento a base de membranas no implican un proceso térmico y permiten extraer las inmunoglobulinas en su estado nativo, pudiéndose obtener un 65% de la IgG inicial en el polvo resultante.
    • El procesamiento a alta presión, al trabajar a temperatura ambiente, evita los problemas de estabilidad asociados a los tratamientos térmicos, minimizando los efectos perjudiciales del calor sobre las inmunoglobulinas.

Recientes estudios van más allá, y actualmente se está viendo que el calostro es mucho más que un conjunto de inmunoglobulinas. Por ello, nutricionistas, bioquímicos y biotecnólogos investigan el uso de otros componentes presentes en el calostro, como poliaminas y los péptidos bioactivos. 

Siendo un alimento natural, no tóxico y potenciador de la inmunidad, los preparados a base de calostro podrán ser un suplemento nutricional y un ingrediente novedoso de inmenso valor para la industria alimentaria. 

Leer artículo completo publicado en “International Dairy Journal”: Borad, S. and Singh, A. (2018). Colostrum immunoglobulins: Processing, preservation and application aspects. International Dairy Journal, 85, pp.201-210.

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