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El conflicto con Irán paraliza exportaciones gallegas a Oriente Próximo y genera incertidumbre en el sector lácteo
La escalada del conflicto en Oriente Próximo, tras los ataques de Estados Unidos e Israel a Irán y la posterior respuesta iraní, ha provocado la suspensión temporal de exportaciones desde A Coruña hacia varios países de la región, afectando a distintos sectores productivos gallegos, entre ellos el sector lácteo. La incertidumbre en el transporte marítimo y el aumento de los riesgos logísticos han obligado a las empresas a frenar operaciones comerciales con estos mercados estratégicos.
Según fuentes empresariales y comerciales de Galicia, la inseguridad en las rutas marítimas y aéreas hacia Oriente Próximo ha generado una paralización preventiva de las exportaciones para evitar pérdidas económicas y problemas de suministro. Entre los sectores afectados se encuentran la industria láctea, el textil, la cervecera y los fabricantes de componentes industriales, todos ellos con presencia en el comercio exterior gallego.
Aunque la mayor parte de las exportaciones gallegas se dirige a la Unión Europea, los países de Oriente Próximo han ido ganando relevancia en los últimos años como mercados alternativos para diversificar destinos, especialmente para productos agroalimentarios como leche en polvo, quesos y derivados lácteos.
Las ventas de Galicia a Oriente Medio han crecido notablemente en las últimas décadas. En 2025, las exportaciones gallegas a esta región alcanzaron 394,6 millones de euros, frente a los 140,9 millones registrados en el año 2000, lo que supone casi triplicar el volumen comercial en 25 años.
Dentro de este comercio, los bienes de consumo alimentarios han aumentado de forma significativa, pasando de apenas 3,9 millones de euros en 2000 a más de 51 millones en 2025. Este crecimiento refleja el creciente interés de los mercados del Golfo por productos europeos, incluidos los lácteos.
Para muchas industrias lácteas españolas, especialmente aquellas con capacidad exportadora, Oriente Próximo representa un destino atractivo por su fuerte dependencia de las importaciones de alimentos, debido a las limitaciones climáticas y de producción agrícola de la región.
El principal problema actual no es solo el conflicto militar, sino también las consecuencias logísticas derivadas de la tensión en el estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes del comercio mundial.
Por este paso estratégico circula aproximadamente el 20 % del petróleo mundial, y los ataques a buques y la inseguridad en la zona han llevado a varias navieras internacionales a evitar el tránsito por el área. Esto ha provocado retrasos en el transporte marítimo y un aumento de los costes logísticos.
Para el sector lácteo, altamente dependiente de cadenas de suministro estables y de transporte refrigerado, estas interrupciones pueden generar dificultades para mantener los flujos comerciales, especialmente en productos con mayor sensibilidad a los tiempos de transporte.
Además, el conflicto ha provocado un encarecimiento del petróleo y del gas, lo que podría repercutir en toda la cadena alimentaria. La industria agroalimentaria, intensiva en energía y transporte, se enfrenta así a posibles aumentos de costes que podrían trasladarse al consumidor final.
El impacto potencial del conflicto preocupa especialmente al tejido empresarial gallego. Según datos empresariales, alrededor de 900 compañías de Galicia mantienen intereses en Oriente Próximo, ya sea mediante exportaciones directas o presencia comercial en la zona.
Para estas empresas, la región no solo representa un mercado actual, sino también una oportunidad estratégica de crecimiento a medio y largo plazo, especialmente ante la necesidad de diversificar destinos frente a otros mercados internacionales más inestables o sujetos a barreras comerciales.
En este contexto, las organizaciones empresariales advierten de que la duración del conflicto será clave para determinar si la paralización de exportaciones es un episodio puntual o si puede derivar en un impacto estructural sobre el comercio exterior gallego.
Aunque el peso de Oriente Próximo en las exportaciones lácteas españolas sigue siendo limitado en comparación con otros mercados, la situación actual pone de manifiesto la vulnerabilidad de la industria agroalimentaria ante crisis geopolíticas.
Para el sector lácteo gallego, la prioridad será mantener la estabilidad de los mercados tradicionales en Europa mientras se monitoriza la evolución del conflicto. Si la tensión se prolonga, las empresas podrían verse obligadas a reorientar temporalmente sus exportaciones hacia otros destinos internacionales para compensar la caída de la demanda en la región del Golfo.
Mientras tanto, el sector permanece atento a la evolución de la crisis en Oriente Próximo, consciente de que la estabilidad geopolítica y la seguridad de las rutas comerciales son factores determinantes para el futuro del comercio agroalimentario global.
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