18 Oct 2022

Los mugidos de las vacas y la gente de ciudad

Multan a unos granjeros por los mugidos de una vaca: «Hay una nueva tendencia de gente que se muda a entornos rurales»

En Pola de Siero se ha sancionado una explotación ganadera por 300€ debido al volumen de los mugidos de una de sus vacas, Carmina, ya que superaba los 70 decibelios.

La familia Pandiello, dueños de una explotación ganadera en una parroquia cercana a Pola de Siero (Asturias), ha visto cómo las autoridades les multaban por los mugidos tipicos que hacen las vacas, concretamente los de una de sus vacas, Carmina.

Carmina es una pequeña ternera de 15 meses que lleva siendo la protagonista de la zona desde que tuvieron que sacrificar a su madre porque tenía problemas en las patas y sufría mucho.

«Carmina tuvo que dejar de mamar de forma drástica», explicó el dueño de la explotación a la TPA. Lo que en principio parecía un inconveniente menor, ha acabado siendo un problema de convivencia, hasta el punto de que un vecino les denunció a la Guardia Civil, por los mugidos que realizaba como vaca que es.

El acta que levantaron estableció que Carmina mugía a un volumen de 77 decibelios, por encima de los 55 que establece la ley de ruidos.

En consecuencia, los responsables de la ganadería han sido multados con 300 euros.

«Todas las vacas berrean»

Detrás de este surrealista suceso se encuentra un recién llegado al pueblo desde la ciudad. El denunciante asegura que Carmina ha estado durante meses mugiendo a un volumen insoportable, mientras que los dueños aseguran que fueron unos días solamente y que ahora mismo está más calmada. «Berraba, como todas las vacas«, explica Roberto Pandiello, hijo de los dueños de la explotación, a ‘La Voz de Asturias’, y lamenta haber llegado a este punto por una incongruencia en la normativa municipal.

«Esto es una zona rural y los animales siempre estuvieron. Hay una nueva tendencia de gente que se muda a entornos rurales y no comprende que esto no son urbanizaciones. En una granja con animales es normal que haya ruidos» El Ayuntamiento de Siero ya ha recibido el recurso de la familia ganadera y tendrá que volver a realizar las mediciones pertinentes.

«No sabíamos nada de esto y podemos justificarlo aunque sea ridículo justificar los mugidos de una vaca», explican los ‘padres’ de Carmina, que se mantiene al margen de este surrealista caso mientras pace tranquilamente.




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