02 Abr. 2019

Patología

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¿Es posible ganar la partida a la IBR en las explotaciones lecheras?

La Rinotraqueítis Infecciosa Bovina (IBR) es una enfermedad que parece estar parcialmente controlada en algunas áreas del territorio nacional. Sin embargo, no ver síntomas clínicos no significa que no haya IBR en las explotaciones.

La Rinotraqueítis Infecciosa Bovina (IBR) es una enfermedad que parece estar parcialmente controlada en algunas áreas del territorio nacional. Sin embargo, no ver síntomas clínicos no significa que no haya IBR en las explotaciones, siendo muy normal tener granjas con animales infectados con IBR sin manifestar enfermedad, por lo que el virus circula libremente infectando nuevos animales. Ante tal situación, no se puede determinar que la enfermedad esté bajo control.

Analizamos un caso real de campo donde se controló la enfermedad en una granja lechera después de un brote de la IBR.

 

 ¿Es posible bloquear la circulación del virus de la IBR en situaciones de campo?

En este artículo, se describe el caso de una granja de leche que ha sido capaz de controlar la IBR mediante buenas medidas de bioseguridad, tanto externas como internas, y mediante un acertado plan vacunal.

El caso se desarrolla en una granja del noreste de España con alrededor de 600 vacas en ordeño, sin contacto con animales de otros rebaños y declarada libre de IBR.

La recría, aunque se encuentra en la misma explotación que las vacas en ordeño, no tiene contacto directo, evitando así infecciones desde los diferentes grupos.

  Plan vacunal  

PRIMOVACUNACIÓN

El plan vacunal frente a la IBR se realizó con vacuna marcada viva aplicada por primera vez en novillas de 13-14 meses justo antes de la 1ª inseminación, junto con una trivalente frente a BVD, PI-3 y BRSV (vivo).

REVACUNACIÓN

A partir de aquí la revacunación del rebaño se hizo cada 6 meses con ambas vacunas, protocolo empleado en los países bajo un control de la IBR.

A principios de 2016, terneras de aproximadamente 3 meses de edad sufrieron un brote de neumonías en 2 lotes con 30 animales cada una que por error, quedaron sin vacunar frente a BRSV, Mannheimia haemolytica e Histophilus somni.

 

 ¿Cómo identificar el origen del problema?

El veterinario, ante tal sintomatología, decidió tomar 2 tipos de muestras:

Hisopos nasales: el objetivo era ver la excreción de algún virus circulante.

 Serología: identificar mediante test ELISA la circulación de los virus BVD, BRSV y IBR.

Los resultados verificaron que los animales sufrieron un brote clínico de BRSV y de la IBR. Aproximadamente el 50% de los animales del lote sufrieron infección frente a la IBR.

 

 ¿Cuál es el origen del brote de la IBR?

La entrada del virus se atribuye a un posible contacto con animales de otras explotaciones que eran transportados en el camión que recoge los machos destinados para engorde.

Dicho camión accedió a la zona donde estaban los animales jóvenes infectando dicho lote, existiendo un descuido en la bioseguridad de la explotación.

 

 ¿Cómo solucionar el problema de volver a ser positivo a IBR?

Ante tal situación, con animales jóvenes positivos a IBR y con posibilidad de infectar animales sanos, se tomó la decisión de empezar un plan de vacunación más agresivo:

Vacunación desde los 3 meses de edad con 2 dosis en la primovacunación asegurando una excelente respuesta inmunitaria.

A partir de aquí, revacunación cada 6 meses, favoreciendo el bloqueo de la circulación del virus.

Se mejoraron las medidas de bioseguridad, prohibiendo la entrada del camión que recoge los machos a la zona donde están los animales.

 

 ¿Cuáles fueron los resultados ante tales medidas?

Con el fin de valorar la eficacia de las medidas empleadas, se tomaron muestras de sangre en noviembre de 2017 y de 2018 para analizar la circulación del virus.

Los resultados de las serologías fueron muy significativos en cuanto a la eficacia de la vacunación y del protocolo empleado en la granja.

2017

Los resultados en 2017 demostraron una positividad clara en las vacas de 1ª lactación, las cuales correspondían a las terneras infectadas a principios de 2016. (Tabla 1)

2018

Las muestras tomadas un año más tarde, volvieron a demostrar la no infección de nuevos animales en la explotación.

En este caso, la mayoría de los animales infectados correspondieron a vacas de 2ª lactación, siendo posiblemente los mismos animales infectados en 2016.

 

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