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La peste de los pequeños rumiantes (PPR), una enfermedad viral altamente contagiosa que afecta principalmente a ovejas y cabras, sigue siendo una amenaza persistente para millones de agricultores y comunidades rurales de todo el mundo. Además de diezmar rebaños, la PPR socava directamente los medios de vida, la seguridad alimentaria y la estabilidad económica de poblaciones vulnerables, especialmente en regiones donde los pequeños rumiantes son el principal activo de las familias productoras.
Los pequeños rumiantes no solo proveen alimentos como leche y carne, sino que también suministran estiércol para fertilizar cultivos, actúan como seguro ante malas cosechas o sequías y representan una fuente de ingresos crucial para mujeres, jóvenes y hogares rurales enteros. En muchas comunidades, la pérdida de estos animales implica no solo una caída de productividad, sino también un golpe directo a la nutrición, educación y bienestar general de la población.
La PPR está presente en más de 70 países en África, Asia, Oriente Medio y Europa del Este, donde se ha vuelto endémica y causa pérdidas económicas considerables. Además de la reducción de ingresos por productividad, la enfermedad interrumpe cadenas comerciales, excluye a productores de mercados rentables, aumenta los costos de control y tratamientos, y provoca pérdida de empleo en el sector ganadero. Estas consecuencias se traducen en aumentos de pobreza y disminución de la resiliencia económica de comunidades que dependen de los pequeños rumiantes como pilar de su economía local.
A pesar de estos desafíos, la PPR es 100 % prevenible mediante estrategias adecuadas de control y erradicación, subrayan expertos veterinarios. Sin embargo, el acceso limitado a servicios veterinarios especializados en zonas marginadas dificulta la respuesta efectiva a brotes y a las necesidades de las poblaciones afectadas.
Para lograr la erradicación de la PPR y construir un futuro más seguro para las comunidades rurales, organizaciones internacionales como la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA) hacen un llamado a los países para fortalecer sus servicios veterinarios. La inversión en infraestructura sanitaria, capacitación de personal, producción de vacunas, diagnósticos y formación de trabajadores comunitarios es fundamental para mejorar la capacidad de respuesta ante la enfermedad.
Modelos exitosos, como la campaña de vacunación en Marruecos y proyectos de control en varias naciones del Sahel, han demostrado que la combinación de bioseguridad y servicios veterinarios robustos puede acercar a las comunidades a la erradicación de la PPR. Asimismo, empoderar a mujeres y jóvenes como agentes comunitarios de sanidad animal puede fortalecer no solo la lucha contra la enfermedad, sino también la equidad social y económica en zonas rurales.
La OMSA y sus socios internacionales instan a los gobiernos y socios financieros a situar la lucha contra la PPR como una prioridad estratégica de salud animal y seguridad alimentaria, con inversiones sostenibles que protejan los medios de vida de más de 300 millones de personas que dependen de pequeños rumiantes para su sustento.
PPR: una amenaza continua para los medios de vida de los agricultores – OMSA
PPR: Una amenaza para la resiliencia económica – OMSA
Erradicar la PPR depende de invertir en los Servicios Veterinarios – OMSA
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