03 Jul. 2018

Nutrición y Alimentación

Nutrición y Alimentación

producción lechera

La Producción Eficiente de Leche

Escrito por: Carlos Romero Sala

La continuidad de una granja de vacas de leche se sustenta en cuatro pilares básicos: Seguridad Alimentaria, Rentablidad, Impacto medioambiental y la relación con el Consumidor.

La continuidad de una granja de vacas de leche se garantiza en el tiempo siempre y cuando se sostenga sobre cuatro pilares básicos: producir una leche segura y de calidad, generar el mínimo impacto medioambiental, ser rentable y, por último, estar en sintonía con los valores de la sociedad. Y todos estos pilares son fundamentales.

  • Producir una leche segura y de calidad
  • Generar el mínimo impacto medioambiental
  • Ser rentable
  • Estar en sintonía con los valores de la sociedad

Eficiencia productiva en el punto de mira

En 2009, comenzó su andadura el Programa de Eficiencia Productiva que Calidad Pascual ponía a disposición de sus proveedores de leche, de manera voluntaria, con el objetivo de mejorar la eficiencia en el uso de los medios de producción en las granjas como condición necesaria para mejorar su rentabilidad, generar un menor impacto ambiental y reducir el desperdicio alimentario.

Desde entonces, 242 ganaderías han compartido sus datos, permitiendo la consolidación del proyecto y contribuyendo a que la empresa arandina tenga mayor facilidad para garantizar su aprovisionamiento de leche cruda en el entorno geográfico nacional.

Para alcanzar este objetivo final, fue necesario generar referencias objetivas, evidenciando las oportunidades de mejora y facilitando que el ganadero pudiera marcarse objetivos técnicos en su explotación.

Una cuestión de perspectiva

Cuando aún no disponíamos de los resultados de células somáticas que hoy analizan los Laboratorios Interprofesionales, tras hacer un Test de Mamitis California (CMT) en una granja, con resultados nada buenos, comenté con el ganadero que debería tener una tasa muy alta de mamitis clínicas. Su respuesta fue:

No, estoy muy bien, solo tengo dos mamitis a la semana

Me dejó desorientado. Unos días después, tras otro CMT en una ganadería distinta, con un resultado espectacular, mi comentario fue en sentido contrario: “con tan buena salud de ubre seguro que no hay mamitis clínicas”. Su respuesta fue:

¡Qué va! ¡Estoy muy mal! ¡Tengo dos mamitis al mes!

Me dejó perplejo. ¿Dos mamitis a la semana es poco y dos mamitis al mes mucho?

Al volver a hablar con ellos, entendí que los dos tenían razón en su observación:

  • El ganadero del primer caso venía de una situación anterior en la que prácticamente todos los días había una mamitis clínica.
  • La ganadería del segundo caso había disfrutado de un periodo de 6 meses sin sufrir ninguna mamitis.

Era necesario tener dos perspectivas sobre un mismo indicador:

  • Debe ofrecer una referencia objetiva, indicando cuál es el mejor resultado al que se puede llegar y permitiendo la comparación entre granjas.
  • Debe mostrar la evolución a lo largo del tiempo, permitiendo la comparación con uno mismo.

Por esta razón, a las ganaderías que trabajan en este programa, se les entregan dos informes trimestralmente:

  • Informe sobre la evolución de la ganadería en el tiempo.
  • Informe comparativo con otras granjas: las de su tamaño y el total.

En 2013 definimos que una ganadería eficiente era aquella que mantiene un adecuado equilibrio entre los diversos indicadores técnico-económicos que manejamos, agrupados en las citadas 7 áreas productivas.

No se trata de que una granja sea la mejor en algo, sino de que sea buena en todo, que no exista una fuga de beneficios detectada a través de un determinado indicador. Esta diferencia de eficiencia se traduce en un ahorro en el coste próximo a los 3 céntimos de euro/Litro de leche entre el grupo de ganaderos más eficiente y el resto.

Debido a la importancia económica de este equilibrio entre indicadores, a lo largo del artículo mostraremos los diferentes resultados conseguidos en 2017 por las 31 ganaderías más eficientes (las que nosotros llamamos de 6 o de 7 ruedas).

Los indicadores se expresan en sus unidades correspondientes por su media y su desviación típica, agrupándose por áreas productivas.

Producción por vaca

Producción diaria

Uno de los indicadores más usados en el sector es el de la Producción Diaria, es decir, los litros que una vaca en ordeño produce cada día. Pero, siendo un factor fundamental para determinar los ingresos diarios que una vaca nos genera, resulta algo impreciso como referencia consistente.

Energy Corrected Milk

Tener 40 L por vaca y día está muy bien. Pero si todas las vacas parieron a la vez hace 3 meses o el 20 % de las vacas están secas, el resultado ya no es tan bueno…

Por otro lado, este dato no tiene nada que ver con que la leche se produzca con un 3 % o con un 4 % de grasa…

Por ello, todos los datos de leche producida se han corregido con respecto a la energía en kg de leche –ECM (Energy Corrected Milk)–:

  • 3,5 % de materia grasa
  • 3,2 % de proteína

Producción anual

Un avance importante es el uso de la Producción Anual por vaca presente como referencia, ya que incluye a las vacas secas y es mucho más significativo a la hora de compararse.

Producción vitalicia

Otro indicador importante es la producción vitalicia, que es la cantidad de leche producida a lo largo de la vida de las vacas que se han ido durante el último año, dependiendo directamente de dos factores:

  • La producción diaria.
  • Los días que se ha ordeñado la vaca durante todas sus lactaciones.

La producción vitalicia permite pagar el coste de la recría para la ganadería

Recordemos que en una explotación de vacas lecheras no solo se produce leche:

  • Se producen las novillas, que son las futuras vacas.
  • Se produce carne, tanto con las vacas de desvieje como con los machos nacidos y que se destinan a cebo.

Hay leche que se produce pero no se puede comercializar. De este concepto más amplio de producción es de donde surgen el resto de indicadores de esta área, la amortización del ganado y las mamitis clínicas.

Amortización del ganado

El cálculo de la amortización del ganado se estima en base al coste de llevar una novilla al primer parto, se le resta el valor de eliminación de la vaca al final de su vida productiva, y esta diferencia entre valor inicial y valor residual se divide entre su producción vitalicia.

Mamitis clínicas

Las mamitis clínicas, expresadas como el porcentaje de vacas afectadas en un año sobre las vacas presentes, es un indicador de la leche que se produce y no se puede vender.

 

Calidad de la leche

Habitualmente, se considera que la grasa y la proteína de la leche son indicadores de calidad pero, para nosotros, estos componentes son parámetros de producción.

Nosotros consideramos que los parámetros de calidad de la leche son:

  • Recuento de gérmenes
  • Recuento de células somáticas (RCS)

No solo se tienen en cuenta las medias proporcionadas por los Laboratorios Interprofesionales, sino que también se valora la regularidad con la que se obtiene esta calidad. Por ello, en el caso de los gérmenes, se calcula el porcentaje de las muestras que al año superan 15.000 UFC/ml y, en el caso de las células somáticas, cuántas muestras pasan de 200.000 células/ml.

 

Productividad de la mano de obra

La mano de obra es uno de los factores clave de producción en cualquier actividad económica, y no lo iba a ser menos en la ganadería.

En una granja de vacas lecheras hay determinadas labores que siempre se van a realizar, como por ejemplo, el ordeño, esencial para la producción de leche.

Sin embargo,  o simplemente no hacerse, como la producción de forrajes o la recría y/o cebo de los terneros.

Esta variabilidad de circunstancias nos ha llevado a valorar la Productividad de la mano de obra desde tres puntos de vista:

  • Unidad de Trabajo Año (UTA): cantidad de leche producida por trabajador y día.
  • Unidad de Ganado Mayor (UGM): cabezas de ganado que maneja un trabajador.
  • Superficie Agraria Útil (SAU): hectáreas de superficie que atiende a diario cada unidad de trabajo.

Unir estas tres perspectivas en un único indicador nos llevó a definir el Índice Combinado de Productividad, ICP, diseñado con la idea de que un valor 100 supusiera que un trabajador llevara diariamente 1.200 kg de ECM, 60 UGM y 20 Has de SAU corregida en función de la intensificación del uso de la tierra.

Conseguir una buena productividad es esencial por varias razones:

  • Retribución adecuada del trabajador, no solo del asalariado, sino también de la mano de obra familiar.
  • Relevo generacional: si no se retribuye bien la mano de obra será difícil que sea apetecible para las nuevas generaciones la continuidad en la explotación familiar y, además, será complicado encontrar en el mercado laboral personas preparadas e implicadas.
  • Reducción de costes: Quizá sea esta área la única en la que las ganaderías más pequeñas están en clara desventaja con las grandes, por lo que se encuentran frente al reto de analizar distintas alternativas para reducir el diferencial que ello puede suponer en el coste de la mano de obra.

 

Alimentación

La alimentación representa el principal coste de producción en una ganadería de leche.

Un aspecto determinante de dicho coste es el precio de las materias primas, sobre el cual no siempre puede influir el ganadero, especialmente en el caso de los mercados internacionales de cereales y leguminosas, y los fenómenos meteorológicos extremos.

Sin embargo, en otras ocasiones, el ganadero sí puede influir gracias a:

  • La capacidad de negociación, de compra y de almacenamiento.
  • La reducción de mermas en los forrajes almacenados.
  • La elección de los cultivos y las prácticas agrícolas que aseguren unos rendimientos adecuados.

Coste por vaca

Donde verdaderamente puede influir el ganadero es a través de una alta ingesta en sus vacas y de la eficiencia con la que se transforma la ración diaria en leche, pudiendo tener estos aspectos mayor repercusión en el Coste por vaca presente de la alimentación que el precio de los alimentos.

¿Qué acciones determinan el aumento de la ingesta?

  • Mejorar la calidad de los forrajes
  • La elección del momento adecuado para la distribución y el arrimado continuo de la ración
  • Protección de los comederos de las inclemencias del tiempo
  • Evitar calentamientos
  • Mejorar el procesado del tamaño de las partículas para que no haya selección
  • Evitar que se generen problemas metabólicos en las vacas, vigilando la salud en general y la podal en particular
  • Mejorar el bienestar de las vacas
  • Selección genética

El problema es que si un aumento de la ingesta no se traduce en un incremento de la leche, tenemos un problema económico muy serio, aunque luego las vacas nos las paguen mejor. 

Eficacia de la alimentación

La mejora en el manejo de la granja que suponen todas las medidas anteriores debe ir acompañada no solo por un aumento de la ingesta, sino también por una mejora de la eficacia de la alimentación.

La eficacia de la alimentación se mide de dos formas:

  • Eficacia de la ingesta: nos indica cuántos kg de leche conseguimos producir por cada kg de materia seca que ingiere la vaca.
  • Eficacia proteica: calcula la cantidad de proteína que produce una vaca en la leche por cada 100 kg de proteína que ha ingerido con la ración.

La evolución que ha tenido la eficacia proteica desde 2010 ha sido espectacular: para una ganadería media del Programa de Eficiencia Productiva, que produce 1.312 t de leche/año, pasar de un 27,4 % de eficacia proteica a un 29,9 %, valor medio de 2017, supone dejar de consumir 30 t de harina de soja 44 al año, con un coste de unos 11.000 €, además de todas las repercusiones medioambientales que veremos más adelante.

Urea en leche

Por último, incluimos el contenido de la urea en leche que nos facilitan los Laboratorios Interprofesionales, como una alerta, que consideramos muy útil, acerca del correcto equilibrio en el balance entre energía y proteína en la nutrición de las vacas.

Para que las medidas anteriores se traduzcan en una mejora de la ingesta y en un aumento de la eficacia de la alimentación, deberían ir acompañadas por:

  • Aumento de la digestibilidad de la ración
  • Correcta sincronización en el rumen de los nutrientes
  • Descanso suficiente de las vacas
  • Disminución de los casos de mamitis clínicas y diarreas
  • Control de la presencia de algunas aves, ya que la comida que esta plaga sustrae a las vacas se contabiliza pero no produce
  • Correcta gestión de los sobrantes de la comida, de tal forma que no se limite la ingesta y sin incurrir en un mayor desperdicio de alimentos
  • Poner el foco en la mejora del ICO, ya que el factor de mayor peso en la composición de este índice combinado genético sigue siendo la producción de proteína, con un 24 % según la revisión de 2015

 

Reproducción

Vacas

Quizá el indicador que mejor define el estado reproductivo de una ganadería de vacas de leche sea la tasa de preñez, que es el producto de la fertilidad por la detección de celos.

No obstante, debido a la heterogeneidad de programas de gestión de la reproducción de los que obtenemos los datos, en varios casos no es posible disponer de una detección de celos fiable y, como consecuencia, no incluimos este indicador en las comparativas.

Es posible definir con bastante exactitud la situación reproductiva de una granja basándonos en el binomio días en leche junto con el porcentaje de vacas preñadas; sin olvidar las vacas problema, que son aquellas que llevan paridas más de 150 días y no están preñadas, así como los días a inseminación fecundante, ya que estos dos parámetros son mayores cuanto peor va la tasa de preñez.

La fertilidad de las vacas es un indicador que, habitualmente, se relaciona de una forma inversamente proporcional con la producción: según los datos del Programa de Eficiencia Productiva, desde 2010 la producción anual por vaca ha subido una media del 1,4 % todos los años, mientras que la fertilidad ha bajado un 0,7 % anual, aunque la tendencia desde 2014 se ha invertido y la mejoría ha sido del 1,7 % anual.

 

Novillas

En cuanto a las novillas, existe cierta dificultad en la obtención de datos fiables, en especial en lo relativo a la edad a primera inseminación y al número de servicios necesarios para dejar preñada la novilla.

Por ello, la valoración reproductiva de la recría se establece en base a la edad a inseminación fecundante, el porcentaje de novillas preñadas y las novillas que se estima van a parir a lo largo de los próximos 12 meses, lo que nos va a dar una idea de la reposición prevista.

 

Bienestar animal

Para definir esta área productiva, hicimos un ejercicio de revisión de todos los indicadores que manejábamos en el programa y seleccionamos aquellos que considerábamos que podían estar relacionados con el bienestar de las vacas.

La discusión no fue sencilla, ni lo sigue siendo, pues el bienestar animal es el área que más ajustes ha tenido desde que se concibió.

Algunos indicadores ya están en otras áreas, como es el caso de la producción vitalicia y la ingesta, pero otros son más propios de esta área.

Nivel de ocupación

El nivel de ocupación es un concepto muy intuitivo que define cuántas vacas hay en la granja por cada 100 plazas disponibles.

Para las vacas, hemos definido el número limitante de plazas en función de:

  • Alojamiento: que cada una tenga su alojamiento, medido como cubículo o como m2 de cama caliente o fría.
  • Comedero: que cada una tenga su plaza para comer, sea collera o cm de comedero.
  • Bebedero: que cada una tenga acceso suficiente a una longitud dada de bebederos.

El nivel de ocupación está muy relacionado con dos de los principios del bienestar animal: una buena alimentación y un buen alojamiento; y es muy probable que también lo esté con otro de dichos principios, el de un comportamiento apropiado.

Estado sanitario

El resto de los indicadores van íntimamente ligados al cuarto principio del bienestar animal que establece que deben tener una buena salud:

  • Porcentaje anual de vacas que en control lechero tienen más de 800.000 células somáticas: nos da una idea del nivel de mamitis clínicas de las vacas, siendo un dato más objetivo que el de la detección en granja.
  • Permanencia en lactación o longevidad.
  • Partos por vaca presente.
  • Eliminación total de vacas.
  • Eliminación de vacas por muerte.
  • Eliminación temprana de terneras: las que se eliminan sobre las nacidas vivas con menos de 3 meses de edad.
  • Eliminación temprana de vacas: las que se eliminan con menos de 60 días en leche sobre el total de partos. Este es un excelente indicador relacionado con la calidad del preparto y con los problemas metabólicos en el postparto.

 

Medio ambiente

Los mismos criterios empleados con el diseño del área de bienestar animal se siguieron para el de medio ambiente y, como resultado, se establecieron tres bloques de indicadores de los cuáles solo dos de ellos no estaban ya incluidos en otra área productiva:

Producción de metano

La producción de metano depende de cada vaca, independientemente de la producción que tenga; por lo tanto, cuantas más cabezas se necesiten para producir una cantidad determinada de leche más metano se producirá.

El medio ambiente sale ganando con:

  • Mayor producción anual por vaca y menor eliminación total de vacas, porque supone una reposición menor para mantener el número de cabezas.
  • Menos días en leche, ya que la curva de lactación es más favorable.
  • Menor edad al primer parto, pues implica criar un menor número de novillas para una reposición dada.

Eficacia de la alimentación

Una mayor eficacia de la alimentación también es beneficiosa para el medio ambiente porque minimiza el uso de recursos por litro de leche producido, lo cual mediremos a través de:

  • Eficacia de la ingesta y eficacia proteica.
  • Urea en leche: es deseable alcanzar un valor cercano a los 150 ppm.
  • Carga ganadera: debe ser razonablemente baja para asegurar la autosuficiencia en la producción de forrajes y disponer de una mayor superficie para desprenderse de los residuos orgánicos.

El ahorro en nitrógeno que ha supuesto la mejora en la eficacia proteica de 2010 a 2017 para un ganadero medio del programa, además del económico, ha evitado la posibilidad de que ese nitrógeno acabe en los acuíferos y sea capaz de llevar los nitratos de 185.000 m3 de agua en un año desde un nivel de 0 hasta las 50 ppm, lo cual equivale a 82 piscinas olímpicas.

Residuos

Por último, un bloque dedicado a los residuos, que comprende dos indicadores definidos por la FAO en su estudio Save Food de 2011 como pérdidas de alimentos en la producción primaria:

  • Pérdida de carne, ocasionada por la eliminación de vacas por muerte.
  • Pérdida de leche, causada por la incidencia de la mamitis clínica.

Se valora también la puntuación obtenida en el Capítulo 13 de nuestro Manual de Seguridad Alimentaria, que trata sobre el aspecto general de la granja y la gestión de todo tipo de residuos.

Tras un vistazo general de los indicadores de referencia, conviene observar que las 31 ganaderías que los han generado:

  • Se encuentran en todas las zonas de recogida
  • Tienen desde 43 a 320 vacas
  • La mano de obra familiar va desde el 21 al 98 %
  • Las vacas duermen en cubículos o en cama fría o caliente
  • Se ordeñan 2-3 veces al día en sala o en robot
  • La recría se hace en casa o se externaliza
  • Realizan o no control lechero
  • Tienen seguro de ganado o no

No importa ni la localización, ni el tamaño, ni el sistema productivo para ser una ganadería eficiente.

Lo verdaderamente importante para conseguir una producción de leche eficiente, de calidad, minimizando el impacto ambiental y a través de vacas felices, es el factor humano

Se puede concluir que la sostenibilidad de las ganaderías no está atada a ningún modelo productivo en concreto, sino que depende de la capacidad profesional del productor de leche para conocer con objetividad la situación de su explotación, identificar las áreas productivas que, de manera prioritaria, debe abordar y diseñar los planes de acción oportunos que le permitan alcanzar los objetivos que tiene marcados para su explotación.

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2 Comentarios

  • Saludos . es bueno saber que constamos con este tipo de guía para poder definir o tomar decisiones correctas ,respecto del tipo de producción
    que estamos iniciando o cuando ya estamos en producción saber eliminar riesgos para obtener el máximo provecho

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