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AUTOR

Jorge León Muñoz

Product Manager Sensoriales, Andrés Pintaluba

Uno de los objetivos principales de un nutricionista/formulador en sus raciones es promover la ingesta de pienso puesto que, en determinados periodos productivos, el apetito de los animales está por debajo de su capacidad de ingesta, o bien algunos ingredientes son poco palatables, hecho que también reduce el consumo.

 

Para corregir los escenarios anteriores es muy habitual el uso de aromas y saborizantes.

 

De los diferentes sabores primarios catalogados hasta la fecha, el más aceptado en todas las especies de animales, sobretodo en etapas iniciales, es el dulce.

Aunque a nivel energético se incluyen azúcares en la dieta (monosacáridos, disacáridos, etc.), el nivel de dulzor que se logra está por debajo del estímulo máximo que se puede conseguir para una mayor ingesta de pienso.

De este modo, para incrementar el nivel de dulzor está autorizado el uso de edulcorantes sintéticos y naturales, con la diferencia que los primeros presentan algunas limitaciones en su uso, como en el nivel de inclusión.

 

EDULCORANTES SINTÉTICOS

  • SACARINA SÓDICA

Producto obtenido de un derivado del petróleo, mediante síntesis química.

A nivel humano, este edulcorante tiene una potencia 300 veces mayor que el azúcar, pero en pruebas realizadas en porcino se ha determinado que el aporte de dulzor percibido por el animal es muy inferior, por lo que su eficacia como apetente disminuye.

Este producto, empleado en monogástricos y rumiantes en el pasado, actualmente solo está autorizado en lechones hasta 4 meses de vida a 150 ppm (partes por millón) como máximo.

La sensación que aporta, inicialmente, es muy intensa, pero tiene el hándicap de un regusto (resabio) metálico posterior que disminuye el estímulo dulce.

  • NEOHESPERIDINA DIHIDROCALCONA (NeoHDC)

Producto obtenido inicialmente de la naranja amarga (Citrus aurantium), de donde se extrae la neohesperidosida que, curiosamente, es muy amarga pero, al realizar un proceso químico con hidróxido de potasio u otra base fuerte y, posteriormente, una catálisis por hidrogenación, se convierte en neohesperidina dihidrocalcona, que aporta, finalmente, 1.800 – 2.400 veces más dulzor que el azúcar y entre 6-8 veces más que la sacarina.

El edulcorante NeoHDC, que no se encuentra en la naturaleza, fue descubierto durante la década de los 60 por el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos, mientras investigaba sobre métodos alternativos que minimizaran el sabor amargo en los jugos cítricos.

Este producto está autorizado para terneros, corderos, perros y acuicultura, hasta 35 ppm como máximo de inclusión y, en porcino, se permite su uso en lechones hasta los 4 meses de vida y durante el crecimiento.

El dulzor aportado por este producto tiene una salida inicial menos potente que la sacarina, pero más persistente. Del mismo modo que la sacarina, cuando se evalúa la percepción del dulzor en porcino, ésta es 10 veces menor que en los humanos y, además, el coste de inclusión resulta elevado.

 

EDULCORANTES NATURALES

  • GLICÓSIDOS DE ESTEVIOL (GS)

Se obtienen a través de un proceso de extracción de las hojas de la planta Stevia rebaudiana.

Ésta contiene un grupo de 11 glicósidos de esteviol aislados e identificados que se potencian entre sí y aportan un dulzor en humanos similar a la sacarina, con un ligero sabor herbáceo.

Los glicósidos se encuentran en las hojas de la planta, en porcentajes variables en función de las condiciones de crecimiento y de las técnicas agronómicas, llegando a alcanzar hasta el 15% de su composición (Gilabert y Encinas, 2014).

En la actualidad, son pocas las empresas que utilizan procesos tecnológicos más avanzados para purificar y obtener una mayor concentración de estos glicósidos de esteviol (alrededor del 95%), aumentando su poder edulcorante.

En noviembre del 2011, la EFSA (Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria) autorizó la inclusión del producto natural dulce resultante de la extracción de las hojas de la estevia, glicósidos de esteviol, en piensos de animales de abasto con las siguientes características: “Los extractos purificados deben contener como mínimo un 95% de esteviósido y/o rebaudiósidos A” (EFSA, 2011).

Su dulzor es de 100 a 300 veces mayor que el de la sacarosa (Lemus Mondaca et al., 2012), mientras que el del rebaudiósido A es unas 200-400 veces superior. Estos glicósidos de esteviol (GS) no pueden ser absorbidos en el tracto gastrointestinal, por lo que son hidrolizados principalmente por bacterias del filo Bacteroides de la microbiota intestinal (Renwick y Tarka, 2008).

En una prueba llevada acabo por el Departamento de I+D de Andrés Pintaluba en lechones recién destetados, se pudo observar que un concentrado de estevioles APSABOR 320 demostró tener una potencia 5 veces superior de percepción de dulzor en comparación con el control positivo (combinación autorizada de sacarina + NeoHDC), aumentando considerablemente su eficacia como estimulante del consumo.

Por otro lado, varios trabajos científicos constatan que los productos naturales dulces son mejor captados por el cerebro de los animales que los sintéticos (D. Glaser, 2000).

La percepción de dulzor de los GS no es muy intensa inicialmente, pero es más persistente que los edulcorantes sintéticos, incrementando, en el tiempo, la palatabilidad del pienso.

En este sentido, se diseñó otra prueba con pienso de iniciación de corderos para valorar la repercusión del uso de GS como un estímulo hedónico para mejorar la palatabilidad del pienso durante los primeros días.





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