13 Nov. 2018

Investigación

Investigación

¿Es posible seleccionar ovejas resistentes a parásitos intestinales?

Estudios realizados en el marco del proyecto Gemanema demuestran que es posible obtener ovejas resistentes a los nematodos intestinales y han revelado nuevos biomarcadores de infestación en estos animales.

El proyecto Gemanema, enmarcado en las ayudas del France Future Elevage Carnot Institute, ha permitido explorar la eficacia de las estrategias de selección para obtener ovejas resistentes a las infestaciones por nematodos gastrointestinales. 

Los nematodos intestinales son los principales endoparásitos que afectan a los pequeños rumiantes, con un fuerte impacto económico asociado a la caída de la producción (principalmente láctea) y a los costes derivados de los tratamientos.

Actualmente, el control de las infestaciones por nematodos intestinales se basa en la administración periódica de antihelmínticos, pero la toxicidad ambiental asociada a algunos de sus componentes, unido al hecho de que estos parásitos se hacen resistentes a los productos empleados, ha conducido a que el sector ovino y caprino esté buscando estrategias alternativas de control. 

Como parte de las estrategias barajadas para lograr un control eficaz de estas infestaciones, junto con la selección del antihelmínticos adecuado y la administración de forraje con sustancias activas como los taninos, se encuentra la selección de animales resistentes a los parásitos. 

Proyecto Gemanema

El proyecto Gemanema es ejemplo de esta nueva línea de investigación, en el que se trabajó con con líneas divergentes de ovejas obtenidas mediante selección fenotípica (observación y selección tras la infestación):

  • Línea R: resistente a la infestación con nematodos intestinales
  • Línea S: susceptible a la infestación con nematodos intestinales

A lo largo de los 2 años (2015-2017) que duró el estudio, el grupo de investigación ha trabajado en:

  1. La evaluación del impacto de la selección hacia ovejas resistentes a los nematodos intestinales sobre los caracteres productivos.
  2. La evaluación de la eficiencia de esta selección bajo condiciones normales de producción, teniendo en cuenta los factores ambientales y el estrés, con respecto a la resistencia multiple y cruzada frente a otros nematodos parasitarios.
  3. La evaluación de la posibilidad de que los nematodos desarrollen estrategias de evasión en el hospedador resistente.
  4. La evaluación de la presencia de marcadores de resistencia en varias razas ovinas.
  5. La identificación de nuevos biomarcadores de infestación que faciliten el diagnóstico y permitan comprobar la eficacia de los tratamientos instaurados.

 

¿Cuáles han sido los resultados? 

  Resistencia en condiciones de producción normal  

Los resultado de sus estudios pusieron de manifiesto que el potencial de la resistencia natural de las ovejas del grupo R no se veía afectada por el estrés crónico, sugiriendo que esta resistencia se mantiene incluso ante cambios en el entorno.

Concretamente, estos animales se mantuvieron resistentes independientemente de las condiciones ambientales, excretando hasta 6 veces menos cantidad de huevos de nematodos que los del grupo S, demostrando ser efectivos en el control de la carga parasitaria y la diseminación de H. contortus y T. colubriformis. 

  Adaptación de los parásitos  

Como resultado de estos estudios, también se comprobó que la resistencia natural contrarresta la capacidad de adaptación de la población de parásitos, ya que tras sucesivas infestaciones, la resistencia de las ovejas del grupo R no fue superada por los nematodos.

  Nuevos biomarcadores para el diagnóstico de la infestación por nematodos intestinales  

Según el análisis comparativo del metaboloma de los animales resistentes y sensibles tras la infestación inicial y tras infestaciones repetidas, no se detectó un perfil exclusivo que permitiera la diferenciación de animales R y S.

Sin embargo, sí que se detectaron metabolitos que son marcadores de infestación, ya que se asocian a la acidosis metabólica derivada de la pérdida de sangre ocasionada por los parásitos, siendo necesario seguir investigando para validar estos biomarcadores y desarrollar herramientas de diagnóstico en animales con infestaciones severas.

Fuente: INRA

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