AUTOR

Alejandro Marín-López

Sección de Enfermedades Infecciosas, Departamento de Medicina Interna, Facultad de Medicina de la Universidad de Yale, EE.UU.

Javier Ortego

Centro de Investigación en Sanidad Animal (CISA-INIA/CSIC), Madrid.

Luis Jiménez Cabello

Centro de Investigación en Sanidad Animal (CISA-INIA/CSIC), Madrid.

Sergio Utrilla Trigo

Centro de Investigación en Sanidad Animal (CISA-INIA/CSIC), Madrid.

La Lengua Azul (LA) es una enfermedad transmitida por artrópodos del género Culicoides que afecta a rumiantes1. Esta enfermedad, incluida en la lista de enfermedades de notificación obligatoria de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE), se caracteriza por un espectro clínico muy variable, incluyendo:

Erosiones y ulceraciones en las membranas mucosas
Edema
Descarga nasal
Fiebre
En ocasiones, cianosis en la lengua (signo que da nombre a la enfermedad)

Las ovejas y algunas especies de rumiantes salvajes como el ciervo de cola blanca (Odocoileus virginianus) son los huéspedes más afectados, mientras que el ganado bovino, caprino y la mayoría de las especies de rumiantes salvajes suelen ser asintomáticos2.

 

BUSCANDO NUEVAS SOLUCIONES PARA HACER FRENTE A UN VIEJO CONOCIDO

El virus de la lengua azul (VLA) pertenece al género Orbivirus (familia Reoviridae). Hasta la fecha se han identificado 29 serotipos diferentes de VLA, clasificándose en:

Típicos (serotipos 1-24)
Atípicos (serotipos 25-27)

Además, recientemente se han descrito dos serotipos más, VLA-28 y VLA-29, muy similares a otros serotipos típicos de VLA (7–9).

Desde 1998, los serotipos 1, 2, 4, 6, 8, 9, 11 y 16 han invadido Europa y otros continentes, con un impacto económico global estimado en ~3 billones de dólares al año3.

Debido a la falta de tratamientos terapéuticos efectivos y a su alto coste económico4,5, la vacunación frente al VLA constituye la medida profiláctica más eficaz y económica para el control de la LA.

Tradicionalmente, las estrategias de vacunación frente a esta enfermedad se han basado en enfoques convencionales, como las vacunas inactivadas o vivas atenuadas.

A pesar de jugar un papel crucial en el control del VLA, estas vacunas presentan varios inconvenientes, entre otros:

Su especificidad de serotipo.
La imposibilidad de distinguir entre animales vacunados e infectados (estrategia DIVA).

La combinación de las dos ramas de la respuesta inmunitaria adaptativa, es decir, la inducción de anticuerpos neutralizantes y de linfocitos T citotóxicos (LTc), es crucial para el desarrollo de una inmunidad protectora y duradera frente al VLA6,7

La proteína no estructural NS1 (Figura 1) es la más expresada durante la infección y actúa como regulador positivo de la síntesis de proteínas virales8,9, por ello, es una diana excepcional para el desarrollo de vacunas frente al VLA.

Esta proteína está altamente conservada entre los 29 serotipos de VLA10 y se ha identificado la presencia de epítopos de células T CD8+ dentro de su secuencia de aminoácidos11,12, esencial para la activación de la anteriormente mencionada respuesta celular citotóxica.

 

CON LA MIRADA PUESTA EN LOS VECTORES VIRALES

La utilización de vectores virales como el virus vaccinia Ankara modificado (MVA) para el desarrollo de vacunas permite





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