26 Ago 2022

Análisis de los ataques de los buitres al ganado

Analizan el complejo conflicto de los supuestos “ataques” de buitres al ganado

Como aves necrófagas, los buitres siempre han proporcionado a los ganaderos y a la sociedad en general un servicio gratuito de enorme valor ecológico y sanitario, ya que su función es la de “limpiar” los ecosistemas de animales muertos que, de otra manera, se convertirían en residuos y fuente de enfermedades.

Sin embargo, esta antigua alianza se encuentra seriamente amenazada desde hace dos décadas por el inesperado conflicto humano-fauna silvestre asociado a los supuestos “ataques” de buitres a ganado vivo y sano.

Investigaciones previas han demostrado que se trata de un conflicto derivado de una percepción social errónea y no objetiva generalizada, formada en gran parte por interpretaciones erróneas y el mal uso del tema en medios de comunicación y redes sociales, a lo que hay que sumar múltiples factores contextuales, como experiencias pasadas, motivaciones personales e incluso la animadversión generada en ciertos ámbitos por políticas de gestión del conflicto contradictorias.

La solución del conflicto pasa por evaluar la confiabilidad, frecuencia y contexto de los informes y registros vinculados con la supuesta depredación por parte de los buitres, integrando la visión de los gestores y autoridades locales y las percepciones de ganaderos, técnicos expertos y veterinarios, y sopesando los resultados frente a las diversas y valiosas contribuciones de los buitres al medio ambiente, la salud y el bienestar humano.

La atribución de ataques a ganado vivo por parte de los buitres se asocia principalmente a una de las cuatro especies de aves carroñeras que viven en Europa, el buitre leonado (Gyps fulvus), cuyas poblaciones europeas se concentran fundamentalmente en España (más del 90%) (Foto: Pilar Oliva-Vidal).

Una nueva investigación del Grupo de Investigación en Gestión de Recursos Cinegéticos y Fauna Silvestre del Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos (IREC – CSIC,  UCLM, JCCM), la Universitat de Lleida, la Universitat de Barcelona, el Instituto Pirenaico de Ecología (CSIC) y el Servicio de Fauna y Flora de la Generalitat de Catalunya, ha analizado el conflicto humano-fauna silvestre entre buitres y ganado desde tres ángulos.

Por un lado, ha explorado las denuncias registradas por ganaderos ante las administraciones y sus tendencias temporales. Por otro lado, ha investigado la influencia de factores ecológicos y antrópicos (como la abundancia de buitres, la densidad de ganado en extensivo y la distancia a vertederos y puntos de alimentación suplementaria para aves necrófagas) sobre la frecuencia de las denuncias. Finalmente, ha analizado la percepción de los ganaderos respecto al conflicto y su interfaz desde un punto de vista ecológico y socioeconómico.

El trabajo ha tomado como contexto geográfico Cataluña, una región del norte de España habitada por cuatro especies de buitres europeos, y ha incluido el análisis de 683 denuncias registradas entre 1996 y 2020, 127 encuestas a ganaderos y un modelado estadístico de los factores que potencialmente influencian las denuncias.

Los resultados muestran que el 80% de las denuncias sobre ataques de buitres a ganado vivo tuvieron lugar durante el momento de los partos y la mayoría se relacionaron con ganado vacuno (76.5 %), equino (14.9 %) y ovino/caprino (8.6 %). De todas las denuncias registradas entre 2008 y 2020 solo un 22% fueron aceptadas, suponiendo la compensación de los daños un coste de 192.000 € a la administración.

En la figura se muestra la evolución del número de denuncias por ataques de buitres a ganado en Cataluña entre 1996 y 2020, distinguiéndose 3 periodos: la aparición de la encefalopatía espongiforme bovina (BSE) o enfermedad de las vacas locas en Europa (1996), cuando los cadáveres de los animales podían dejarse en el campo para que las aves carroñeras se alimentasen de ellos; la aprobación de las regulaciones sanitarias que prohibían el abandono de los cadáveres del ganado en el campo (EC 1774, 2002; 2002-2011); la aprobación de una nueva regulación sanitaria que volvía a permitir a los ganaderos dejar los cadáveres de ganado a disposición de las aves carroñeras (EC 142/2011). La lenta trasposición de la norma EC 1774/2002 ayuda a explicar el retraso entre su aprobación y el aumento exponencial de denuncias desde 2006 (Foto: Pilar Oliva-Vidal).

La frecuencia de las denuncias estuvo positivamente asociada con la densidad de ganadería extensiva, la abundancia de buitres leonados (reproductores y no reproductores), las distancias más cortas a vertederos y, en menor medida, a las distancias a puntos de alimentación suplementaria. Por otro lado, se encontró una relación negativa entre el número de denuncias y el número de parejas reproductoras de buitre leonado, sugiriendo que las largas distancias que recorren los individuos reproductores y no reproductores pueden jugar un papel relevante que determina la frecuencia de estos conflictos.

Según las encuestas, el 88% de los ganaderos cree que los buitres atacan al ganado y que la frecuencia de los ataques se ha incrementado en los últimos años debido al incremento poblacional de la especie y a la reducción de su oferta trófica como consecuencia en los cambios en la normativa sanitaria. Además, los ganaderos consideran que las compensaciones económicas recibidas de las administraciones son insuficientes.

Basándonos en estos resultados, los autores del trabajo destacan la necesidad crítica de mitigar el conflicto en regiones con elevada abundancia de ganadería en extensivo, particularmente durante la época de los partos. Por otro lado, consideran fundamental la puesta en marcha de campañas de divulgación científica y concienciación medioambiental para favorecer la coexistencia de los buitres y el ganado y armonizar la conservación y las prácticas agro-pastorales en la economía rural.

 

 





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