0 No hay términos de la taxonomía "paises" asociados a este post.
La genética gana peso en la lucha contra el metano: nuevas investigaciones abren la puerta a vacas lecheras más eficientes y sostenibles
La reducción de las emisiones de metano se ha convertido en uno de los principales desafíos de la ganadería mundial. Ahora, nuevas investigaciones presentadas en Estados Unidos y diversos proyectos europeos apuntan a una estrategia que podría transformar el futuro del vacuno lechero: seleccionar animales genéticamente capaces de emitir menos metano y aprovechar los avances de la epigenética para mejorar su eficiencia y resiliencia.
Los últimos resultados científicos indican que las diferencias entre vacas respecto a la producción de metano no dependen únicamente de la alimentación o del manejo. Una parte significativa está determinada por la genética, lo que abre la posibilidad de incorporar este carácter en los programas de mejora genética de forma similar a como ya se hace con la producción de leche, la fertilidad o la salud animal.
Durante el simposio organizado por C-Lock en Denver (Estados Unidos), el investigador de la Universidad de Wisconsin-Madison, Francisco Peñagaricano, destacó que la selección genética representa una de las pocas herramientas capaces de generar una reducción permanente y acumulativa de las emisiones de metano en las explotaciones lecheras.
A diferencia de otras estrategias de mitigación, cuyos efectos dependen de la aplicación continua de suplementos o cambios en la alimentación, las mejoras genéticas se transmiten a las siguientes generaciones. Esto permite que los avances obtenidos permanezcan en el rebaño a largo plazo y se amplifiquen con el tiempo.
“La genética ofrece una solución escalable para reducir las emisiones de metano en los sistemas lecheros”, explicó el investigador durante el encuentro científico.
Los trabajos desarrollados en Estados Unidos también muestran una relación entre menores emisiones y una mejor eficiencia alimentaria. En otras palabras, las vacas que aprovechan mejor los nutrientes consumidos tienden a producir menos metano por unidad de alimento ingerido, lo que supone beneficios tanto ambientales como económicos para las explotaciones.
Las conclusiones obtenidas en Norteamérica coinciden con los resultados alcanzados recientemente en España por investigadores vinculados a CONAFE y publicados en Revista Frisona.
El estudio analizó datos de 2.961 vacas frisonas procedentes de 34 explotaciones comerciales ubicadas en cinco regiones españolas, utilizando sensores instalados en robots de ordeño para medir las emisiones de metano en condiciones reales de producción. Además, cerca del 70 % de los animales estaban genotipados, lo que permitió aumentar la precisión de los análisis genéticos.
Uno de los hallazgos más relevantes fue comprobar que los caracteres relacionados con las emisiones de metano presentan una heredabilidad moderada, similar a la observada en otros rasgos funcionales ya incluidos en los programas de selección genética.
Los investigadores concluyen que existe suficiente variabilidad genética para seleccionar animales con menores emisiones y avanzar hacia rebaños más sostenibles. Asimismo, observaron que las vacas mantienen una cierta estabilidad en sus niveles de emisión a lo largo del tiempo, lo que refuerza la utilidad de estos caracteres para futuros programas de mejora.
La investigación española también identificó una relación positiva entre algunos indicadores de metano y determinados caracteres productivos, especialmente la producción de grasa láctea. Este hallazgo obliga a diseñar índices de selección equilibrados que permitan reducir emisiones sin perjudicar la rentabilidad de las explotaciones.
Los expertos consideran que el objetivo no debe ser seleccionar exclusivamente animales con menor producción de metano, sino encontrar el equilibrio entre sostenibilidad, eficiencia alimentaria y productividad.
En este sentido, la combinación de sensores automáticos, grandes bases de datos y herramientas de selección genómica permitirá identificar animales capaces de producir más leche con un menor impacto ambiental.
Paralelamente, la comunidad científica está comenzando a explorar otra vía de investigación que podría revolucionar la mejora genética animal: la epigenética.
A diferencia de la genética clásica, que estudia las variaciones en la secuencia del ADN, la epigenética analiza los mecanismos que regulan la expresión de los genes sin modificar dicha secuencia. Factores como la alimentación, el estrés térmico, el estado sanitario o las condiciones de manejo pueden activar o desactivar determinados genes, influyendo en el rendimiento futuro de los animales.
Según los investigadores, estas modificaciones funcionan como auténticos interruptores biológicos capaces de alterar características productivas, reproductivas y sanitarias. Además, algunas de estas señales pueden transmitirse entre generaciones, condicionando la respuesta de los descendientes frente a diferentes desafíos ambientales.
“Los genes y el ambiente dialogan para que el organismo responda mejor a los cambios externos”, explican los especialistas que trabajan en esta disciplina emergente.
Uno de los principales exponentes de esta línea de investigación es el proyecto europeo RUMIGEN, financiado por la Unión Europea y en el que participa el CSIC-INIA junto con otros centros de investigación europeos.
El proyecto pretende integrar información genética y epigenética para desarrollar programas de selección más sostenibles y adaptados a las condiciones futuras derivadas del cambio climático. Entre sus objetivos figura el estudio de cómo factores ambientales como el calor, la alimentación o el manejo influyen en la expresión genética de los animales y en su capacidad para mantener la producción bajo situaciones adversas.
Los investigadores creen que la incorporación de información epigenética permitirá obtener valoraciones genéticas más precisas y mejorar la selección de animales resistentes al estrés térmico, más eficientes en el uso de nutrientes y mejor adaptados a sistemas productivos cada vez más exigentes.
La convergencia entre genética, genómica, sensores de precisión y epigenética está configurando una nueva etapa en la mejora del vacuno lechero.
Los expertos coinciden en que la reducción del metano no dependerá de una única solución tecnológica, sino de la combinación de diferentes herramientas. Sin embargo, la selección genética presenta una ventaja diferencial: sus efectos son acumulativos y permanentes.
Por ello, tanto los programas de mejora genética desarrollados en España como las investigaciones lideradas desde Estados Unidos apuntan en la misma dirección: las futuras vacas lecheras deberán ser capaces de producir más con menos recursos, emitir menos metano y adaptarse mejor a un entorno cada vez más condicionado por las exigencias ambientales y climáticas.
2026 Copyright Grupo de Comunicación AgriNews SL. All rights reserved. Se prohíbe la reproducción del contenido de esta página en cualquier formato o comunicación, electrónica o impresa, sin autorización expresa.Solicitar autorización. | Agencia de Marketing Ganadero
×


Ver otras revistas