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13 Jul 2026

Nacen tres cabras montesas a partir de ejemplares fallecidos



La fecundación in vitro logra por primera vez el nacimiento de cabras montesas a partir de gametos de animales fallecidos


Investigadores del INIA-CSIC obtienen tres crías de Capra pyrenaica utilizando ovocitos y espermatozoides recuperados de ejemplares muertos, un avance que podría revolucionar la conservación de ungulados amenazados.

La biotecnología reproductiva ha dado un paso histórico en la conservación de la fauna silvestre.

Un equipo de investigadores del Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (INIA-CSIC) ha conseguido, por primera vez en el mundo, el nacimiento de tres cabras montesas (Capra pyrenaica) mediante fecundación in vitro utilizando gametos obtenidos de animales fallecidos. El logro abre una nueva vía para preservar el patrimonio genético de especies y subespecies amenazadas, permitiendo recuperar poblaciones incluso cuando los animales reproductores ya han muerto.

La investigación representa un importante avance en el campo de la reproducción asistida aplicada a la fauna salvaje. Hasta ahora, los bancos genéticos permitían conservar principalmente semen de machos, pero la nueva metodología incorpora también los gametos femeninos y posibilita la creación de bancos de embriones completos, una herramienta de enorme valor para programas de conservación y restauración de poblaciones.

Gametos obtenidos tras la muerte de los animales

El trabajo comenzó con la recogida de ovarios y testículos de cabras montesas fallecidas por causas naturales o abatidas en actuaciones de gestión cinegética en la Reserva Nacional de Caza de Sonsaz (Madrid) y en la Reserva Andaluza de Caza de las Sierras de Tejeda y Almijara (Málaga). A partir de estos tejidos, los investigadores recuperaron ovocitos y espermatozoides viables para iniciar el proceso de fecundación in vitro.

Uno de los aspectos críticos del procedimiento fue la obtención del semen. Según explica el investigador Julián Santiago Moreno, “es importante que los espermatozoides se recojan en las primeras ocho horas tras la muerte del animal para que mantengan su capacidad fecundante”. Una vez recuperados, los espermatozoides fueron criopreservados en nitrógeno líquido a temperaturas cercanas a los -200 °C, donde pueden mantenerse durante años sin perder viabilidad.

Del laboratorio al nacimiento de tres cabritos

Tras descongelar el semen, los científicos maduraron los ovocitos recuperados de los ovarios y realizaron la fecundación en un medio de cultivo denominado TALP, desarrollado originalmente para técnicas de reproducción bovina.

Los embriones obtenidos permanecieron en cultivo hasta alcanzar el estadio de blastocisto, momento en el que fueron sometidos a un proceso de vitrificación, una técnica de congelación ultrarrápida que evita la formación de cristales de hielo y protege la integridad celular. Posteriormente, los embriones fueron descongelados y transferidos al útero de cinco hembras receptoras, previamente sincronizadas hormonalmente para favorecer la implantación embrionaria.

El resultado fue el nacimiento de tres cabritos, un hito nunca antes conseguido en una especie de íbice silvestre. Dos de las crías, ambos machos, evolucionan con normalidad, mientras que la tercera murió poco después del parto debido a la ausencia de producción de calostro por parte de la madre receptora, una circunstancia ajena a la técnica reproductiva.

Una solución a una limitación histórica

Hasta ahora, los programas de conservación genética basados en criopreservación presentaban una limitación importante: solo era posible conservar con eficacia el material genético masculino mediante bancos de semen.

La nueva técnica cambia este escenario. Al obtener ovocitos de hembras fallecidas y producir embriones viables in vitro, los investigadores pueden conservar simultáneamente el patrimonio genético de machos y hembras, facilitando la reconstrucción completa de poblaciones en caso de catástrofes naturales, brotes epidémicos o desaparición local de determinadas subespecies.

El investigador Pablo Bermejo Álvarez destaca que estos bancos de embriones criopreservados podrían utilizarse para recuperar ecotipos desaparecidos o reforzar poblaciones de ungulados de montaña amenazados, ampliando considerablemente las posibilidades de conservación de la biodiversidad.

Un procedimiento desarrollado durante años

El éxito no ha sido fruto de un único experimento. Antes de trabajar con embriones de cabra montesa, el equipo perfeccionó la técnica utilizando espermatozoides de macho montés para fecundar ovocitos de cabra doméstica (Capra hircus), lo que permitió optimizar las condiciones de fecundación y cultivo embrionario antes de aplicarlas íntegramente a la especie silvestre.

Además, la transferencia embrionaria en cabras montesas requirió adaptar procedimientos quirúrgicos poco invasivos mediante laparoscopia, ya que el manejo reproductivo de animales salvajes presenta mayores dificultades que en especies domésticas.

Aplicaciones para la conservación de especies amenazadas

Los investigadores consideran que esta tecnología trasciende el caso concreto de la cabra montesa ibérica.

La metodología podría emplearse en otras especies de ungulados amenazadas, como diferentes especies de íbices o caprinos salvajes, permitiendo generar reservas de embriones listas para utilizarse décadas después si una población desaparece por enfermedades, incendios forestales o cambios ambientales.

Este avance adquiere una relevancia especial para la conservación de la cabra montesa ibérica, una especie endémica de la península que ya sufrió la desaparición de dos de sus subespecies, entre ellas el bucardo pirenaico, extinguido en el año 2000. La posibilidad de conservar embriones completos podría evitar pérdidas irreversibles de diversidad genética en el futuro.

Un nuevo horizonte para la reproducción asistida en fauna silvestre

Más allá del nacimiento de tres cabritos, el trabajo supone una demostración de que es posible recuperar el potencial reproductivo de animales incluso después de su muerte, siempre que los gametos se obtengan y conserven adecuadamente.

Los autores consideran que la combinación de recuperación de gametos post mortem, fecundación in vitro, vitrificación y transferencia embrionaria constituye una herramienta estratégica para la conservación de la fauna, complementando los actuales bancos de semen y ampliando las posibilidades de respuesta frente a futuras amenazas sobre especies silvestres.


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