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11 Jun 2026

La mosca negra agrava su impacto sobre la ganadería ovina



El aumento de las temperaturas está favoreciendo la expansión de esta plaga, que provoca abortos, menor fertilidad y pérdidas económicas


La mosca negra vuelve a convertirse este año en una de las principales amenazas para la ganadería extensiva en las zonas de ribera y humedales. La organización agraria UAGA-Coag ha denunciado que la proliferación de este insecto está provocando importantes pérdidas productivas y reproductivas en las explotaciones ovinas, además de afectar cada vez más a la población rural y a los usuarios de espacios naturales.

Según la organización, las condiciones meteorológicas registradas durante la primavera de 2026 han favorecido una explosión poblacional de la mosca negra. Las abundantes precipitaciones de abril, unidas a las elevadas temperaturas y a la práctica desaparición de las heladas invernales, han creado un entorno ideal para el desarrollo de este insecto en áreas próximas a ríos y humedales.

La situación preocupa especialmente al sector ovino, donde los ataques masivos de mosca negra están alterando el comportamiento de los animales y comprometiendo la rentabilidad de numerosas explotaciones. UAGA advierte de que el problema se agrava año tras año y reclama una respuesta coordinada por parte de las administraciones para controlar una plaga que ya consideran estructural.

Estrés, inmunodepresión y menor productividad

Los daños provocados por la mosca negra van mucho más allá de las molestias ocasionadas por sus picaduras. En el caso de las explotaciones ovinas extensivas, los animales sufren ataques continuos durante los periodos de pastoreo, especialmente en las primeras y últimas horas del día, coincidiendo con los momentos de mayor actividad del insecto.

Las ovejas, cuya temperatura corporal ronda los 40 grados centígrados, aprovechan precisamente esas horas para alimentarse cuando aumentan las temperaturas. Sin embargo, la presencia masiva de moscas altera sus hábitos normales, reduce el tiempo de pastoreo y genera elevados niveles de estrés.

Como consecuencia, los animales presentan una disminución del consumo de alimento, pérdida de condición corporal y un debilitamiento progresivo del sistema inmunitario. Este proceso de inmunodepresión incrementa además la susceptibilidad frente a otras enfermedades y repercute directamente sobre los índices productivos del rebaño.

Aumento de abortos y problemas reproductivos

Uno de los aspectos que más preocupa a los ganaderos es el impacto de la mosca negra sobre la reproducción de los animales.

Según denuncia UAGA, la presión constante de estos insectos está provocando un aumento de los abortos embrionarios, una reducción de la fertilidad durante la época de celo y una menor viabilidad reproductiva de los rebaños, especialmente en las explotaciones ubicadas cerca de cursos fluviales.

La reducción de la fertilidad tiene consecuencias directas sobre la producción de corderos y sobre la rentabilidad de las explotaciones, en un contexto ya marcado por el incremento de los costes de producción y la incertidumbre climática.

A ello se suma la pérdida de peso tanto en ovejas como en corderos, derivada de la disminución del tiempo dedicado al pastoreo y del estrés continuo al que se encuentran sometidos los animales.

Un problema creciente para la ganadería extensiva

La organización agraria considera que la expansión de la mosca negra refleja una tendencia cada vez más preocupante vinculada al cambio climático.

La combinación de inviernos más suaves, temperaturas más elevadas y una mayor disponibilidad de zonas húmedas favorece la supervivencia y reproducción del insecto durante periodos más prolongados del año.

Esta situación afecta especialmente a la ganadería extensiva, donde los animales permanecen durante largos periodos en el exterior y están expuestos de forma continua a los ataques de la plaga.

Los ganaderos denuncian que cada campaña resulta más complicada y que las medidas adoptadas hasta ahora son insuficientes para controlar el problema. UAGA reclama actuaciones urgentes destinadas a reducir las poblaciones de mosca negra y minimizar sus efectos tanto sobre la actividad ganadera como sobre la población de las zonas afectadas.

La organización agraria exige medidas urgentes

El responsable del Sector Ovino de UAGA-Coag, José Manuel Casado, ha pedido una mayor implicación institucional para hacer frente a una situación que, según afirma, se repite cada año con mayor intensidad.

“No podemos seguir asistiendo a campañas cada vez más complicadas mientras las medidas llegan tarde o resultan claramente insuficientes”, señala el representante agrario.

La organización insiste en que la mosca negra ha dejado de ser un problema puntual asociado a determinadas épocas del año para convertirse en una amenaza permanente para numerosas explotaciones ganaderas.

“La mosca negra ha dejado de ser una molestia estacional para convertirse en un problema estructural, y un problema tan grave no tendrá una única solución, pero la peor solución de todas es la inacción”, concluye Casado.

Ante esta situación, UAGA reitera su disposición a colaborar con las administraciones, los servicios técnicos y los organismos competentes para desarrollar estrategias eficaces que permitan reducir el impacto de esta plaga sobre la ganadería extensiva y garantizar la viabilidad económica de las explotaciones afectadas.

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