AUTOR

Roger Bellet

Veterinario podólogo APPB

El podólogo es el responsable de mantener la salud podal del rebaño en las explotaciones de vacuno.

Para alcanzar este objetivo, el recorte preventivo es una estrategia imprescindible: uno o dos recortes al año son necesarios para mantener las pezuñas de nuestros animales en un estado óptimo.

Además del propio recorte, estas visitas a la granja permiten tratar las cojeras y determinar un protocolo de prevención en caso de trastornos de origen infeccioso (baños de pezuñas).

Algunas claves para comprender la pezuña bovina, su fisiología y biomecánica son las siguientes:

  • Los aplomos: el peso de una vaca se distribuye en un 55-60% en la extremidades anteriores, ya que se localiza el rumen, el sistema respiratorio, la cabeza y gran parte del sistema digestivo.

Alrededor de un 40-45% se reparte en las extremidades posteriores.

Para comprender la biomecánica de la pezuña es imprescindible conocer la anatomía de la vaca: el tren anterior, a pesar de soportar más peso, tiene menor predisposición a padecer cojeras. Esto se debe al sistema de músculos, tendones y ligamentos que lo conforman y que se encargan de amortiguar el impacto con el suelo.

En cambio, en el tren posterior, que soporta menos peso, no existe ningún sistema de amortiguación, únicamente un cojinete graso en la pezuña.

Pero, ¿por qué aparecen más lesiones en la zona lateral de las pezuñas posteriores que en la medial? Esto se debe a que la zona lateral de la pezuña recibe antes el impacto que la interna (medial). En las extremidades anteriores ocurre todo lo contrario: la zona con más desgaste es la parte medial de la pezuña, en lugar de la lateral.

¿Por qué aparecen más lesiones en la pezuña delantera izquierda que en la derecha? La explicación es el rumen, que está situado en el lado izquierdo del abdomen, razón por la que la pezuña izquierda soporta más impacto y peso. En las patas traseras ocurre lo contrario, aparecen más lesiones en la extremidad derecha. Esto se debe a que al tener el rumen a la izquierda, a la vaca le es más sencillo girar hacia la derecha, por lo que pivota sobre su pie derecho aumentando el riesgo de lesiones.

  • El recorte: es importante dejar lo más igualadas y aplomadas posibles las pezuñas, con el objetivo de repartir el peso en mayor superficie. De no ser así, se está poniendo en riesgo la salud podal del animal.

Pero, ¿qué tipos de recorte existen y con qué frecuencia se deben realizar?

Existen dos tipos de recorte:

  • Preventivo: este a su vez puede realizarse por distintos métodos, siendo el holandés el más conocido
  • Terapéutico.

En una granja con un sistema intensivo con suelos 100% de cemento se recomienda una frecuencia de 2 veces al año, aunque dependerá de la explotación, tipo de cama, tipo de suelos…

  • Identificación de cojeras y lesiones: la mejor manera de identificar una cojera es la visual. Hay que hacer caminar al animal y valorar la lesión con la ayuda de un potro de manejo o jaula de contención.

Las lesiones, a su vez, se clasifican como:

  • No Infecciosas: enfermedad de línea blanca, úlcera de suela, suela hemorrágica, úlcera de punta, pezuña en tirabuzón, fisuras, hiperplasia interdigital, suela fina…
  • Infecciosas: dermatitis digital, erosión del talón, dermatitis interdigital, flemón interdigital (pedero, panadizo).
  • Aptitud del ganado: el ganado de carne tiende a necesitar únicamente un recorte al año ya que, por norma general, pasa más tiempo libre y desgastan de manera natural sus pezuñas. Sin embargo, el vacuno de leche necesita una mayor frecuencia de recorte.

El manejo también es diferente según la aptitud, e influye en el nivel de estrés durante el procedimiento. El ganado de leche tiene más facilidad para acceder a los baños de pezuñas y al potro de manejo, sin embargo, el ganado de carne es mas temperamental y nervioso.

  • Repercusiones: las cojeras son la tercera causa de pérdidas económicas en una granja lechera.

Una vaca coja deja de alimentarse correctamente, repercutiendo en su producción (puede descender en más de un 30%), y, a nivel reproductivo, estos animales no mostrarán el celo de manera correcta, aumentarán los días abiertos y tendrán mayor dificultad para quedarse gestantes.

Por último, recordar que una de las causas de la retirada de un animal de nuestra explotación son las cojeras. Esto hace aumentar los gastos en mano de obra, medicamentos y servicios veterinarios.




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